Frase
Posteado por: Dualidad101217- 26 Jun 2006
No escribimos todo lo sentimos, ni sentimos todo lo que escribimos.
(Smarc)
 
Board News
Poesía
Presentación.-


Yo soy aquel que labra en tierra no propicia
el que habla a las semillas que dieron en la piedra
y bendice en luz, para la paz, a los oscuros
el que dará su ánima a beber a los ahogados.
Soy ese médico que busca la paz para las ramas
cansadas de ceder su fresca a los extraños,
y me desvivo por abrir
con mi pequeño rejo, la amplia tierra,
asilando a los muertos,
y regando sus túmulos, con frecuencia sombríos,
con las aguas cantadas
de mi llanto.
A mi paz, a rebujo,
reposen las miríadas de la bondad caída,
que encuentren, de mis labios,
la sombra en que vivieron tornada en luminaria
de versos en su abrazo.
Labremos,
y que esta luz que surja
demuestre que vivir en pérdida y justicia
no va a ser, no puede ser, jamás, en vano.
Porque de pie quedamos
hombres,
pechos de hierro para labrar palabras
y a bosque la amplia siembra, y para paz el beso…

28/01/2006






---------------------------------------

Un abrazo a todos, conocidos, y por conocer.

Un abrazo grande.

federico.-
...

por federoco, Lunes, 12 May 2008 11:29 [ Leer Todos ]
Poesía
Escribimos para nadie




Escribimos para nadie
con palabras que ya no dicen
y, sin embargo, llenan los papeles
de lluvia y otros difuntos.
Escribimos —aún lejos del suicidio—
sobre un puente que nunca atravesamos,
con la certeza que nada es ya aquí
por nosotros.
Se diría que nada entonces fue logrado,
que falta norte a esta retirada
y allá quedó el misterio, la música,
el desierto que siempre estuvo
a pesar de ella.
Pero no has muerto,
aún alguien aquí recita un miserere,
alguien que en su discurso de demiurgo
pareciera haber comprado el silencio
y, como un signo,
interrogándonos, nos recordase:
¿por qué, si ya no hay nadie?



...

por thiago villén, Lunes, 12 May 2008 04:16 [ Leer Todos ]
Poesía
Poema 5


5

Te creiste patria
la bienaventurada del mundo
decías usar el cielo
por sombrero
te enorgullecían
el monótono chisporrotear
de tus yunques
y las orgías sangrientas
en tus campiñas perpetuas
patria no te sonrojes
no eres exacta
como cantó el poeta
eres el odio
inconfesable
que cada uno de tus hijos
lleva adentro.

© Gabriel Otero
...

por Billy G, Lunes, 12 May 2008 00:09 [ Leer Todos ]
Poesía
Nocturno del recuerdo


Nocturno del recuerdo

La noche que viajé en naves de fuego
Medianamente perdido y triste
Atravesando tierra y carne de tu cuerpo
Bajo la luz del tiempo inmaterial

La noche que besé la carne de tu amor
Con la nostalgia de un ayer olvidado
Que había dejado cicatrices evidentes
Bajo las caricias nuevas de nuevas manos

La noche de primavera tibia y brisas
En medio de paredes frescas y azules
Escuchando canciones de pisadas antiguas
De cuerdas y flautas sin memoria

La noche blanca como un papel escrito
Debajo de un techo y una luz tenue
Con las manos como tinta arrobada
Escribiendo historias de piel

La noche que escribí mi gran novela
Con pluma y hoja de imágenes tuyas
Cuando pinté el estruendoso mural
Con pincel y pintura de tu pelo

De la noche cuando la memoria fluye como espuma
Aunque su mañana se aclare como estanque
Cuando retraté tu existencia en el lienzo de mi mente
Eres tú, indeleble, el más perfecto bosquejo

La noche que dormí bajo tu mirada
El viento de tu respiración alivió la nostalgia
La melodía de tu vientre entibiando mis manos
Para que el día siguiente no llegara nunca

La noche que me amaste entre las piedras
Entregada y ligera como flor al viento
Como un rocío en medio de un vendaval
Esa noche de música y palabras yo te amé ...

por Jorge_Ve, Domingo, 11 May 2008 23:19 [ Leer Todos ]
Poesía
Entre paredes de espino me encuentro


Entre paredes de espino me encuentro
por el grillete de mi obsesión preso,
pues tus ojos y labios llevo dentro
de mi corazón penitente y leso.

La ausencia de tu presencia me indigna,
la imaginación de abrazos vacíos.
¿Es quizás una influencia maligna
que inspira mis sentimientos tardíos?

Tu posible perfidia me atormenta,
aunque de haberla, ¿Cuál es el motivo?.
Puede ser que en tu actitud (¿fraudulenta?)
ocultes algún sentimiento vivo.

Mis días, que son tus días, desecho
y los vendería al mejor postor,
a cambio del bálsamo de tu amor
para poder descansar en tu lecho. ...

por Castel, Sábado, 10 May 2008 10:57 [ Leer Todos ]
Poesía
nada qué perder


digo a mi mano no le nombres
cuando llegue a ti la pluma
la hoja distraída
el llanto que te lleva de regreso
a secar las pestañas
y digo a mi alfabeto que te olvide
a mis labios que no quieran rezarte
en el templo dedicado a tu yoísmo
a tu fingido sangrar sobre papeles
con su retórica pueril en los pulmones

pobrecito de ti que te he sacado
de los únicos cuentos que viviste
historietas con mutantes femeninos
que te siguen te llevan te rodean

I´m not sorry for you -pachuco fácil-
eres el hit-and-run de los amores
en el principio eras oxímoron
al final te convertiste en jitanjáfora
digo a mi voz que no se canse en pronunciarte
eres un hombre más
y un hombre menos
un día de pic-nic a mitad de un camposanto

y suficiente

quemo las hojas
en que a veces te pienso
le pongo hielo a mi té mientras Cruzita
-mi vecina adolescente y dolorida-
pone de nuevo a máximo volumen
the animal song

.
...

por Sabeli CeballosFranco, Sábado, 10 May 2008 09:31 [ Leer Todos ]
Narrativa
Cuento a dúo


Antes de nada, es importante saber que este cuento ha sido escrito entre dos personas, más por divertirnos y experimentar que por otra. Tras esto, lo he revisado y "recortado", y ahora me gustaría que, quienes quisieran, me echaran una mano para dejarlo bien del todo o, al menos, en su mejor versión posible.

Espero que os guste. Saludazos.

EL PESO DE LA RESPONSABILIDAD

Fran llevaba un año trabajando en “Aullidos Lobunos”, una revista que lo mismo te cuenta la vida de la famosa de turno que te explica cómo elaborar una mascarilla de pepino para el cutis. Extrañamente, también tenía una sección literaria a la que la gente enviaba sus obras, en prosa o en verso, y Fran, apodado “el sapo en atención a su mirada inquisitiva, es el encargado de seleccionar y revisar la obra afortunada de la semana.

A Fran, a su manera, le encantaba ese trabajo. Digo “a su manera” porque en principio la gente opina todo lo contrario y es lógico; al levantarse su madre le ve resoplar, sudar y atragantarse con el desayuno; cuando llega al trabajo parece que de su boca sólo salen protestas y gruñidos; y al volver a su casa trae la cara color ceniza, se le revuelve el estómago y padece nauseas.

“Es el peso de la responsabilidad” pensaba, pues a ratos se sentía masoca, especialmente cuando se preguntaba cómo un trabajo que le desgastaba tanto podía entusiasmarle al mismo tiempo, - tal vez se deba a que es mi primer trabajo- razonaba- o a que siempre he sido demasiado perfeccionista-. Más de una vez sus compañeros le aconsejaban que no se leyera todo lo que los lectores mandaban, sino que eligiera de cada remesa unos diez textos para exponer entre ellos el más decente o que, en el momento de corregir, se limitara eliminar las faltas graves de ortografía y sintaxis. Pero no, él prefería meterse en honduras, valorar el estilo y, como si le faltara trabajo, propuso al director añadir un comentario crítico debajo de cada texto publicado en el que se valorara su contenido, para deformar el gusto de sus lectores, y tal fue su júbilo cuando le dieron permiso que todos sus compañeros pensaron que dicha sección formaba parte de un plan secreto para gobernar el mundo.

Resultaba cómico y paradójico presenciar su angustia mientras pensaba qué brillante comentario hacer a cada texto. Según se acostumbraba más a la tarea, sus comentarios se volvían más elaborados.

Un lluvioso día de noviembre el ordenador con el que trabajaba Fran se apagó.

Cuando intentó volver a encenderlo, sólo aparecía en la pantalla un guión blanco centelleando sobre el fondo negro. Y él, que solía ser precavido e ir guardando todo lo que adelantaba en una unidad USB, por obra y gracia de los duendes – y de su mala cabeza- se vio de pronto frustrado, sin datos, y con el culo (metafóricamente) al aire; en menos de cinco minutos debía volver a su casa y al día siguiente se imprimiría la tirada que dos días después sería distribuida en todos los quioscos.

La ansiedad le poseyó. Debía entregar el archivo para maquetarlo y no tenía absolutamente nada. Tras este primer paso, decidió que lo mejor era relajarse. Le encantaban los libros de autoayuda y había aprendido que tenía que ser proactivo, que era algo así como mirarse el ombligo pero desde una perspectiva lejana. Tan lejana como te dejara tu propia mente.

Por eso mismo, al sentir el veloz latido de sus sienes, se serenó al pensar que aquella era una manera que tenía el destino de hacerle ver que éste no era un trabajo que lo completara. No es que tuviera que buscar un sitio donde los ordenadores se mantuvieran eternamente inalterables, sino que debía encontrar algo más atractivo que hacer. No podía dejar este trabajo de repente, los empleos no crecen en los árboles. Además, qué iba a decir, ¿qué una idea irrenunciable se le había revelado delante de un ordenador averiado? Porque, debía reconocerlo, su verdadera ansia era escribir ficción. Quería sentirse poderoso en un mundo en el que sólo él fuera algo parecido a Dios, en el que las personas participantes no pudieran engañarlo. Para eso había seguido todos esos cursos de escritura creativa tras la universidad. Y como lo que quería era escribir ficción y no tenía nada que entregar (el tiempo corría), decidió que lo mejor era escribir algo de su propia cosecha. De todas maneras, quién se iba a enterar…

Pero se quedó mudo, sin ideas. Miró hacia el corcho que colgaba de la pared de su mesa y vio una caricatura de Queen que le había regalado un amigo. Sí, le encantaba la música, pensaba que el arte era una forma de magia. ¡Eso era! Silvia, la protagonista de su anteproyecto de novela, sería una muchacha que había entrado en un colegio y que descubría, para su sorpresa que, mediante la música podía hacer todo tipo de conjuros mágicos, pero sólo concentrándose bien…
Encendió el ordenador de uno de los compañeros. Por suerte sabía que no tenía clave de acceso. Gerardo, que así se llamaba, era un completo desastre y la hubiera olvidado. Miró el reloj; pasaban cinco minutos de la hora de irse. Sin embargo, aún quedaban dos horas para el límite de entrega de trabajos (algunos se enviaban por e-mail desde Latinoamérica). Abrió un archivo de Word y empezó a escribir…

“Hacía aproximadamente doce años que la familia Rojas había visto nacer a primogénita, Silvia, joven promesa de a saber qué cosa (…) Aquel martes, su madre intentó sacar a Silvia de la cama. Ella lo aceptó, a regañadientes (…) Pero aquel martes algo cambiaría. El profesor de mates, un hombre enorme, de voz sonora y calvete, la mandó salir a la pizarra para hacer una división de varias cifras con decimales y triple tirabuzón. Ella, como ocurría cada vez que le pedían que hiciera cualquier cosa en público, se sintió morir… ocasión que los demás solían aprovechar para burlarse de ella, eran unos envidiosos que no le pasaban por alto ningún error. “¡Y ya no puedo más! ¡Ya no puedo más! ¡Siempre se repite la misma historia!” canturreó, traicionada por un repentino ataque de histeria (…)

En ese momento los libros, estuches y cuadernos de sus compañeros volaron,
huyendo de la mesa, quedando todos pegados en el techo”

Tras escribir esto, Fran se detuvo, releyendo su obra. De pronto su idea le pareció absurda, falta de gancho, desgastada, tópica, insustancial, indigna de sí mismo, de la oportunidad que el cosmos le concedía, un vulgar plagio de Harry Potter…

La cosa estaba clara: escribir sobre una maga que hacía magia con la música no era una gran idea. Decidió que lo mejor sería hacerle caso a sus compañeros y elegir una carta al azar entre el saco que se apoyaba a un lado de la mesa y sólo corregir las posibles faltas de ortografía. Ya tendría tiempo de hacer más adelante el trabajo bien hecho.

Metió la mano en uno de sus cajones y sacó un sobre al azar, derramando algunas cartas en el suelo. Era un sobre de los más normales que había visto; por regla general, las mujeres (en su mayoría) que escribían a la revista lo hacían en sobres de todos los colores, pero este sobre era un sobre ordinario tamaño A4 de color marrón. Dentro, Fran descubrió el siguiente texto:

"UNA HISTORIA DE AMOR POCO COMÚN

De todas las puestas de sol que he visto, la del otro día fue la más hermosa de todas. El sol, en su infinita bondad y comunión con el cielo, me obsequió con el espectro de naranjas más abundante que pudiera imaginar. Y eso que yo venía de matar a mi novia.

Puede parecer chocante que hable de esto con tanta naturalidad, pero necesito contarlo y creo que la mejor manera de hacerlo es delante de estos folios. Puede ser tomado como un relato de ficción y, realmente, así espero que sea, ya que no me gustaría ir a la cárcel. Si he matado a Yolanda, ha sido para vivir más tranquilo.

Conocí a Yolanda hace cinco años. Cuando la vi, quedé prendado a la primera. Era un día de noviembre, de finales, lo recuer ...

por Plumamordaz, Sábado, 10 May 2008 09:31 [ Leer Todos ]
Autores
Adriana Mónica Lamela (gaviota patagónica)


user posted image
Adriana Mónica Lamela (09/5/1961). Argentina, nacida en la Provincia de Neuquén. Divorciada. Tres hijas. Secretaria Administrativa.

La literatura estuvo siempre presente. Como "pasión revelada" surge con la muerte de su padre, marcando su vida definitivamente. Ha logrado primeros premios en juegos florales provinciales y menciones similares varias. Ediciones compartidas: una regional; otra nacional y la otra en España. Publicaciones actuales en Internet en las páginas:

Cielos de Papel, página de literatura infantil.

Villaletra, página literaria y de cultura general.

LaLupe, Círculo Internacional de Literatura Vanguardista.


Taller Literario vía Internet, con la Escritora Laura Calvo, Bariloche, Pcia. De Río Negro (1998).

Taller Literario en la ciudad de Neuquén, en la Dirección de Cultura, a cargo del Sr. Roberto Ghiglione (1998-2000).

Menciones especiales en Concurso “Atardecer Sereno” del Centro Poético de Madrid, con inclusión en Antología del mismo nombre, en 2001.

Mención especial en el V Concurso de Poesía y Cuento del Río de la Plata, en la Ciudad de Buenos Aires, 1998.

Varios trabajos premiados en diferentes Juegos Florales realizados en la Provincia de Neuquén, durante su vinculación al taller literario de Roberto Ghiglione: por ejemplo, Primer Premio en cuento y Primer Premio en Poesía, Juegos Florales de Verano en la Ciudad de Centenario (1999), un Segundo y Tercer puesto en otros realizados en la ciudad capital de Neuquén.

Finalista con acceso a edición compartida de la Editorial Nuevo Ser, Buenos Aires, 2005.

Segundo premio cuentos relacionados con la navegación del Concurso Pepe Fuera de Borda- página del mismo nombre – 2006. ...

por Espejismo, Sábado, 10 May 2008 09:24 [ Leer Todos ]
Narrativa
Los amores enfermizos...


Carlitos Cruz en realidad no sabia si ella (su amor de hace mucho tiempo) llamaría a las tres de la tarde como lo habían planeado, -pero vaya suerte- cuando dieron las tres y catorce sonó el timbre de su Nokia y era ella (se le vino a la mente una lluvia de ideas, pensó en decirle que si ella podía recogerla en su camioneta y que la pasarían tan bien como cuando eran mas chiquillos y se amaban y se amenazaban y se iban y volvían y jugaban a esas pasiones prohibidas a esas que hacen esperar al amor para darle preferencia a los fulgurantes encuentros que aquellos días eran su pan de cada día y de cada noche). Ella le dice que esta por una urbanización tramitando unos documentos; entonces él le dice que si puede ir por la universidad a buscarlo, ella le dice que salió sin la camioneta para evitar a la gente ya que se supone es un encuentro clandestino luego él le agrega que en quince minutos la espere por ahí, por el parque grande, ella le sonríe por teléfono y le contesta diciéndole que lo espera, que se tome su tiempo…

Se encuentran después de mucho tiempo, no es lo indicado pero ambos quieren naufragar en sus errores, se ven las caras… se salpican de vergüenzas, ahora ella es una mujer casada y Carlitos el caza recompensas de siempre. El sol boquiabierto los alumbra ya casi son las cuatro y nadie entiende porque se encuentran, porque se ven si ya su magia parece estar extinguida, su amor en lugar de ser mas grande se ha esfumado, a pesar de las ofensas que se han jurado no saben por que diablos están ahí dando vueltas mirándose de reojo, de frente y descaradamente, deseándose como en sus mejores años, como cuando ella tenía veintiún años y él dieciséis y se querían serenos apasionados, como loquitos cada noche cuando los abuelos de la susodicha se hacían a los pulcros sueños de la tercera edad, y dormían como dos bebés; entonces ellos profanos y adolescentes se encontraban por la puerta trasera y al principio se querían y meses después se amaban como si fuera el final de sus días… desparramando ese espasmo libidinoso cuasi impúdico que entre los dos no podían controlar, mucho menos disimular. Él la quiere a su manera mientras que ella dice que lo ama, que si le fuera posible abandonaría a su marido, dejaría todo por Carlitos Cruz…
La inmoralidad va creciendo, ella le habla disimulando su pena, él también finge –pero se ha dado cuenta que ella es una razón más, que tal vez es importante– por eso que últimamente le pide un encuentro, o de repente un beso o mas aun unos minutos a solas exponiéndose a la malevolencia de los pecados carnales para que sin pensarlo puedan liquidar esa desesperación por encontrarse después de muchos años, a las cuatro de la tarde recordando esos días que de repente hoy jueves nublado y frio se repetirán…

No soportan estar dando vueltas por la calle y que ojos ajenos, les pongan cara de moralistas, no soportan que los vagos le suelten piropos insanos, llenos de besos cochinos, los que por supuesto ella ignora, los que él cela con rencor. Ella toma un taxi, saca de su billetera un cheque de esos suavecitos que recién ha retirado de algún cajero automático (con la tarjeta de su marido) y le dice al conductor que los lleve lejos o a un lugar tranquilo; mientras tanto están para el asiento de atrás, ella no lo toma de la mano –espera que él lo haga- pero quien sabe porque Carlitos no lo hace, callan, están en mutuo silencio y en la radio pasan una canción abominable una chicha de los ochenta, se miran las caras y súbitamente escapan se voltean a las ventanas ven el trafico del centro de Trujillo que a las cuatro de la tarde de la tarde va de aquí para allá, el conductor ha llegado al lugar, Carlitos baja primero, demuestra su modales, le abre la puerta y le importa un pito lo que diga la gente y entran juntos al café, toman un lugar medio alejado calculando donde nadie los vea y así puedan darse de besos…

Para amenizar las charla, piden un vino Tabernero Gran Rosé Semi Seco, el mozo les sirve en dos grandes copas, brindan por el reencuentro y por la desequilibrada aventura que están emprendiendo… siguen callados -no se entienden- él le toma de la mano bajo la mesa como para que nadie en frente se de cuenta de la infidelidad, y discretamente Carlitos despliega las persianas de la ventana que da para la calle… ella siente que entre las tantas personas que están a su alrededor puede haber alguien que la conozca y pueda descubrir la traición que en ese momento iba haciéndose realidad, mira la butifarra que le han servido, juega con el tenedor, no sabe que decir, “no tengo hambre” le dice a Carlitos, y parece que como jugando están protagonizando otra clásica historia de traición… después de unos segundos en silencio ella suelta otra palabra como queriendo desfogar lo que siente, como queriendo justificar su vehemente accionar, “ya no lo soporto, es un enfermo, me tiene loca, no sé que hacer…” “es tan celoso que hasta porque me tomo una foto, me dice ¿por qué? ¿Para quién es esa foto?, es un machista y déspota, no quiero seguir con él”, le dice a Carlitos, mientras él saborea la tercera copa de su Gran Rosé. Ella va por el quinto sorbo de vino, le cuenta su vida en cinco minutos… le dice a Carlitos que lo ama… que si lograra zafarse del yugo machista de su marido, se vendría a vivir a Trujillo para tenerlo cerca… para que se amen sin restricciones, para que ella lo espere afanosa cada tarde y él perfecto amante nunca lo abandone y sean felices en el ámbito moderno de la convivencia… (Al fin ella, financieramente no sufre las cachetadas de la necesidad como el pobre Carlitos) “Tengo lo suficiente como para alquilar un departamento y ayudarte a gestionar tu titulo… piénsalo flaquito, esta es nuestra oportunidad… todo depende de ti, dime que en verdad me quieres y te lo juro me divorcio de ese viejo demente… que piensa que soy un juguete su objeto…”

Carlitos lo observa asustado y por un momento piensa que el alcohol le esta haciendo efecto y no quiere creer lo que acababa de escuchar; le dice que se tranquilice, que piense en su familia y en la vida que ya ha hecho, “tú eres una señora de sociedad… vas al teatro, colaboras con la beneficencia, vas al club con tus amigas, juegas tenis aunque que no te guste… y dejando un día vas al gimnasio, y cuando te sientes estresada vas a los mejores spa, tu familia y en especial la de tu marido viven un mundo plástico, tienen muchas tarjetas de crédito y sus cuentas siempre son gold o platinum y los fines de semana sus fotos aparecen en la columna de sociales… ¿que te hace falta?” -y mentalmente piensa- (pero si recién cumplió veintinueve, tiene tanto por vivir tiene mucho por disfrutar, es justo que viva un poquito esa vida loca que antaño en su lejana adolescencia nos juramos ) ¿yo que te puedo dar? Yo con mi humilde trabajo de contador… mi familia ni en sueños sabe de nuestra relación, no quiero herirte pero por ahora esto de verte a escondidas esta emocionante, ¡vamos relájate! Dame un abrazo, verás que llegará el día en que estaremos juntos… tendremos una casa muy grande, alejada de la ciudad, tendrá un balcón muy grande y en el segundo piso tendremos una chimenea, entonces allí cuando sea otoño, cuando sea invierno frente al ardor de las brasas haremos el amor y veras que nunca nos separaremos… y seremos felices…”

El vino casi se termina… toman otro taxi hasta el malecón, ella se pone sus grandes gafas oscuras… como para que nadie la reconozca… emocionados llegan al malecón, ella compra de un ambulante una cajetilla de cigarros, se toman de la mano, ella fuma como cinco cigarrillos, él no pasó de dos… caminan muchísimo casi un kilometro… ella le insiste ella quiere rebelarse quiere irse a vivir con el pobre Carlitos sin embargo él bisoño galán (cinco años menor que ella ) no se ubica, no sabe si lo ama o si es su ferviente obsesión, sea como fuese él no quiere perderla… él la nec ...

por juankis, Sábado, 10 May 2008 02:06 [ Leer Todos ]
Poesía
Espacio


Ese espacio, de siempre ya no está,
nadie espera, nadie sufre, nadie prodiga.



Cienbra luciérnaga ...

por cienbra, Viernes, 09 May 2008 11:54 [ Leer Todos ]
Narrativa
Carta de desamor


Hola,

ya ves... después de tanto tiempo sin escribirte, hoy... coincidiendo con la primera vez mire a tus ojos con luz del sol, acaricie tu barba de dos dias sin afeitar, bese tus labios con incertidumbre pero con un arrebato de furia... Hoy, no se siquiera si me recordarás .

Hoy que ya ves... Llueve, hace frío. Estoy haciendo un cuadro que me van a pagar, a pesar de que no me gusta pintar así, no me queda más remedio... He de seguir viviendo, aunque sea alejada de ti, aunque me dejaras el corazón en los huesos, aunque mis alas quebradas ya no saben que pueden volar...

Sigue lloviznando y tengo frío. Las calles heridas de melancolía parecen gritarme tu ausencia. Esta humedad, este frío. La lluvia me huele a ti, te veo en caminantes anónimos, te sigo en los recuerdos, zurziendo una historia rota a base de mi angustia por quererte, mi soledad maltrecha y herida en post de una histora sin razón... sé que no estás bien, pero como que yo tampoco, y no es por egoísmo; sino por no herirme más de lo que puedo sangrar, sangrarte...

No voy a consolarte más, o sere quien consuele tus infidelidades, que posiblemente terminen oliéndote con la lluvia.

Mar Sánchez (25-5-2007) ...

por Mar Sánchez, Jueves, 08 May 2008 14:46 [ Leer Todos ]
Poesía
Amor del último Arco iris


Sereno
como la madura templanza de una melodía,
a cubierto del azar
diminutas nebulosas en tus pupilas,
tan fuerte como para transigir el anonimato,
anticipado, fresco, gradual,
como la obscura intensidad de las fresas.

No faltas. Permaneces. Livianamente acontecido.
lombriz que repta y te absuelve,
la inconstancia te imagina como un aire delicado;
un roce te asciende hacia los pies
y me desandas.
Desde tus manos las líneas
se descuelgan y abren los minutos
en un eterno regreso inmóvil y fugaz
Alzo los brazos
y continúas el desorden de la altura
que nada – ni el tiempo –
desvirtúa
- sabemos que es precioso el goce sin espinas
y las sombras nos juntan en luminosa ronda-
tan inexacta causa, tan imprudente certeza
encontrarte en la constante espera.
Igual de inoportuna tu manera
como radiante mi vida a todas horas.

Después lo eterno emprende un vuelo silencioso
allí, donde el mundo comienza a sorprenderse
junto al boomerang tibio de tus labios.

Qué pronto acontece el tiempo entonces.

Los transeúntes llevan siempre un sombrero
y vos, sólo reflejas el alba en tu mirada.
Caminar de este modo, me provoca cosquillas.
Yo nada más transito por los amaneceres tuyos.

Tan tarde para nadie
-livianos y presentes
en las finas manecillas de un reloj-
excepto -claro está - nosotros
madurando la ruta móvil de un próximo nocturno
de ardiente y embriagadora ignorancia
con la luna en la frente y
una ecuación de deseos en la boca madura.-
...

por gaviotaneuquina, Jueves, 08 May 2008 09:19 [ Leer Todos ]
Autores
Verónica cento


user posted image

Verónica cento. Escritora argentina (1980). Nació en San Francisco, Córdoba y actualmente reside en Caracas (Venezuela). Estudió letras en la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado en revistas virtuales como Letralia.

...

por Espejismo, Jueves, 08 May 2008 07:04 [ Leer Todos ]
Selecciones
“Una mujer en el espejo” (María Milagros Roibón)


Una mujer en el espejo
Me asustan los reflejos, el blanco de tus manos,
la noche sin persianas.
¿Sabes?

Conozco
tu piel
de camarones;
tu voz
de sepia clara;
y tus dedos:
dedos perfectos, redondos, limados.

¿Sabes?

Saboreo
tu soledad
resbalando en la ventana,

y

creo
que es sublime
la desnudez de una mujer en el espejo
que desafía tiempos
sin palabras.


--------------------------------------------------------------------------------

Mujer fetiche
Caen
violines sobre los tejados.
Mujer fetiche, mujer de lunas.
Le temo a la danza de los
escorpiones.
¿Por qué huir de la muerte?
Si al final del ritual, no
somos nada.
¿Para qué los hechizos?
¿Para plasmar silencios
en palabras?
Caen
plenilunios sobre tu vientre.
Mujer fetiche, mujer profana.
Detesto la compasión de
tus pupilas.
¿Por qué las almas?
¿Para coquetearle a la muerte,
mientras desgarramos
la vida a dentelladas?
Mujer que le teme
al juego ambiguo
de las almas.
Mujer fetiche,
mujer de agua.


--------------------------------------------------------------------------------

Mujer de luna
Sembró algas en la pureza de sus manos.
Ciñó a su cintura un lazo de estrellas fugaces.
Caminó lánguida por los caminos de agua.
(La mujer desnudó las oquedades de la muerte)

Las esencias nocturnas bostezan sobre su cuerpo.
Sus pechos dormitan bajo el cielo gris
y sus manos evaporan caricias.

(Penetró en los sortilegios de la nada)

La luna le mordisquea los labios.


--------------------------------------------------------------------------------

La mujer con sombrero
La mujer
con sombrero
dejó su equipaje,

y

se marchó
detrás de la ventana.
de un sábado
negro.


--------------------------------------------------------------------------------

El silencio
El silencio otea desde un balcón
y nada lo detiene:
ni los otros silencios
ni las otras palabras.
Se reinventa a sí mismo,
se desgarra
y cae,
cae,
estrepitosamente.
Su ombligo de viento
se estrella
en el asfalto
mojado,
en la vereda de mármol,
en la mirada lasciva del transeúnte
bajo espejos,
bajo tenues formas apagadas,
y una voz alimenta la carroña del cuerpo sin vida.


--------------------------------------------------------------------------------

Miradas
El escalpelo de las manos, los espejos rotos,
un violín sin cuerdas detrás de las ovejas,
un elefante, el circo de la tarde.
Los impresentables de siempre
luciendo cadenas
y una copa,
en un mazo de cartas
resbalando estaciones.
Y las velas
y una voz
que calla en su jaula sin saber
qué pasos, qué murallas
agudizan
el tiempo o la calle
cuando
detenemos miradas.


--------------------------------------------------------------------------------

Detrás del cristal
Desde mi corral,
observo apacentar
ovejas:
negras
blancas
quietas
Ojos ovinos
huyen por el espejo.
Detrás del cristal, somos piedra.


--------------------------------------------------------------------------------

Punto y coma
Adoro el jazz.
La piel blanca quema.
Ser negra es moda.

Yo quisiera ser más
que una moda.
Punto y coma.
Mi padre decía
que la cerveza
borra las penas.
Murió de cirrosis.
Su ataúd reza:
"No beba".
Punto y coma.


--------------------------------------------------------------------------------

Cuerdas
Cuando los violines agonizaban en el salón,
Mister Fix fue práctico:

cortó sus cuerdas
y las vendió
por un centavo.


--------------------------------------------------------------------------------

Poeta en blanco
La palabra
suspende su vuelo:
entre la nada
y la hoja
en blanco.


--------------------------------------------------------------------------------

El borracho
En el bodegón,
el vaso.

En el callejón,
la muerte.

...

por Espejismo, Jueves, 08 May 2008 02:20 [ Leer Todos ]
Narrativa
Diecinueve


Siempre lleva faldas de segunda mano y según caiga se dibuja con un paraguas. Suele ser un día curvo e inmenso, brillante que jamas oscurece, pero si recuerda algún día triste, le echa la culpa al sol.

Luce su bata tras una sombra y puesta por encima su camiseta Maga. Le encanta encontrar botones suicidas que no soportar dejar solos. Y así pasa su tardecita en la calle soleada. Quizá la veas tumbaba con una réflex del año "pum" a hacerle fotos a la gente.

A veces se columpia y enamora al fresco. Intenta su cigarrillo con una cerilla azul, que ni prende ni quema, y así hasta cuarenta y dos. Con la mirada en el cielo, de azul que llama maga inquieto y durmiente, disfruta en el columpio dejando sus piernas a favor del viento. La primera vez ella sangró. Se acuerda porque desde entonces, siempre lleva faldas y un paraguas. ...

por Doin, Miércoles, 07 May 2008 22:31 [ Leer Todos ]
Poesía
Al ritmo de un blues.


Te esbozo en mi silencio

Creyendo conocer

De esa voz

Tu esencia callada


Descubriendo

Las grietas que nos unen

Trepando abismos

De acordes rotos


Como sombras fugitivas

Buscando ese fulgor

En que las manos

Se extienden y se alcanzan


Robando madrugadas

A esta soledad

Teñida de insomnios

Fustigada de nostalgias


Resucitándonos

Al ritmo de un blues

Sintiendo

Que tus ojos me besan

Ceñidos

A este aliento de letras.
...

por nildajosefinasarmientoj, Miércoles, 07 May 2008 21:09 [ Leer Todos ]
Poesía
La flecha Arial o lombrices pùrpuras


La historia me atrapa como a una muerta en una parcela de tierra del cementerio.
y te busco...
Y no comprendo por qué yo también, estoy muerta.
Y te amo y te busco con los pedazos de mi cuerpo.
Te busco y entre nosotros dos está un funeral lleno de flores
y telas fosforescentes
y lágrimas de pesar
y recuerdos inútiles.
Y te amo más que antes porque sé que ahora vamos a estar hundidos, y la tierra nos tapará.
Juntos, mejilla a mejilla. Y el mundo entero no nos servirá.
El mundo entero llora por nada. Todos lloran por nada.

¡No saben lo lleno de universo que es estar muerto!

Y me acercaré a tus piernas como un topo, cuando huele las raíces con los dientes.
O como un dios que se disuelve en una cascada de savia vegetal.
Ese mismo dios, que ahora me tiene de su mano,
cuando nos amamos como nunca antes lo habíamos hecho...
Nos unimos al asombro, con desesperación.
No importa que el silencio se haga espeso
como un barco cargado de sufrimiento, porque estoy sedienta de lujuria...
Porque te busco, aunque mis partes sufran en la madera...
Porque me llama el silencio que ignora mi sed de tierra húmeda...
Porque tu cuerpo se parece a terrones de tierra. Y soy un fantasma...
Aunque, los fantasmas ya no interesa que existan...
Tu eres un fantasma. Y no importa amamos tendidos en el terror...
Millones de lombrices desperdigadas en este cementerio se aman, también.
Ellas no copulan, hacen la mímica del amor para provocar a Dios y excitar a los seres vivos...
Ellas son tan hermosas, y transparentes, y con anillos de luz.
Tan amarillentas por el calcio de los huesos...

Todo es hermoso en estos días de gloria por estar muertos y jóvenes.
Y nos miramos asombrados,
después de alimentarnos de partes blandas de los cadáveres.
Todo es hermoso
y el miedo es un pasajero
que tiene su pelo cubierto de tierra.

Olga - 2006
...

por Sirenaenllama, Miércoles, 07 May 2008 20:44 [ Leer Todos ]
Poesía
Testamento



Testamento


Una palmera hasta los cielos le dejo a mi familia,
un pino con nido y un redondo violetero.
Dos jazmines del aire, un gran magnoliero,
algunos malvones heridos, una orquídea salvaje,
la cala con sus caracoles, el romance de los pájaros
con la enamorada del muro y el vuelo de mis fantasías.
Los aros todos, se los prometí a Angelina
pero aún más me interesa dejarle la risa
y las agujas del tejido.
A Tomás, le dejo el olor de la lluvia en la tierra mojada,
los pinceles y un día ocre de otoños perdidos.
A Ignacio le dejo el don de la palabra, la fruta fresca,
el riego y todo el cultivo.
Son para Facundo los lazos de amor,
mi deseo de caricia y
el beso mas dulce que nadie le dio.
Como Hilanderas de sueños son mis tres hijas.
A ellas les dejo una luz encendida.
Para Julia un domingo glorioso,
la ilusión del amor, un puñado de arcilla.
A Belén le prometo todas mis alegrías,
un hogar como el mío de florecientes colores
y por favor que no olvide: ¡Nada de melancolía!
La piel de las paltas a Majo le dejo,
carnosas pulpas y una mirada fija
que penetre en su alma haciendo cosquillas.
A Horacio no puedo negarle el tatuaje
el espacio de mi lado en la cama grande,
el olor a tostadas, el caer de las hojas, la leche hervida
y el arte de andar sin sombra del cuerpo inmortal
que abre los aires, para hacer fiesta con los sentidos...
A mis amigos les dejo una confesión compartida,
la risa contagiosa, el secreto prohibido
les dejo mi oído y este astrolabio que me hizo volar
No puedo olvidarme de dejarles la magia
Y esta alquimia de andar feliz por la vida
con la creencia absoluta de amar por amar.



----------------



Adoradora de piedras

Dicen que los transparentes cuarzos incitan al amor
y a menudo abren sus blandos corazones,
que entonces quien los tiene sucede por la vida preso
de esa magia que brota de sus vetas.
Piedra preciosa la obsidiana,
rasga y cura la carne cuando el dolor la abre,
me sucede con la turquesa que
me precipita al mar reflejado en tus ojos.
Bien sé los pecados de desmesura que encierra el ámbar
así como así consagrado al silencio.
Poseo piedras de recuerdos, piedras preciosas,
a las que alimento con sol y agua,
les doy baños de luna bajo el concierto de la noche
para tomarle el pulso a la eternidad.


María Cristina Valle
...

por María Cristina Valle, Miércoles, 07 May 2008 07:25 [ Leer Todos ]
Poesía
nocivo


Tengo la impresión de que en cada cosa
que he emprendido en mi vida
ha habido algo nocivo desde el principio.

Quizá sea que cuando que exhale
la primera bocanada de aire
tragué la caliente cola de una nube toxica.

Asi que la impronta que dejo en todo lo que toco
es la de una huella contaminada

De siempre desee caminar inmaculado
sobre los cadáveres que exigía mi propia supervivencia
y lo único que anhelo ahora
es deshacerme de mi piel

Mudarla como si fuera un lagarto
¿No basta con vivir solo una vez?
Se puede vivir preguntándome siempre
¿saldré de esta?
...

por oscar alberdi sainz, Miércoles, 07 May 2008 05:42 [ Leer Todos ]
Narrativa
Suicidio


Suicidio


Luego de cincuenta años de investigar, al fin encontré lo que buscaba. He creado una palabra de cinco sílabas que, al ser leída, provoca un fallo irreversible en el hipotálamo, y el corazón del lector deja de latir inmediatamente.

El objetivo de esta investigación fue crear un método rápido, barato, infalible, e indoloro, para aquellas personas que no deseen seguir viviendo, con el único costo de saber leer.

Si usted no forma parte del grupo de personas que no desea seguir viviendo, le sugiero que no lea la palabra que aparece a continuación:

Bramejditorium.


Pd: a veces falla.
...

por animalson, Miércoles, 07 May 2008 03:00 [ Leer Todos ]
Poesía
Primavera íntima en la tierra


... por los huecos sin fin de mi morada
brotan hoy madreselvas y jacintos,
y hermosísima embriaga mis recintos
la esencia de una rosa deshojada;

... huele a luna y a lluvia esta jornada
y a otros panes oscuros y distintos;
sobre el vuelo mortal de los instintos
siente el alma la noche iluminada;

¿ ... cómo puede la vida ser tan bella,
si emergiendo de un ángulo imposible
por el barro se enciende y se destella ?

... en su copa, amantísima y tangible,
entra Dios, y mi ser se hace visible
fundiéndose en el Sol que habita en ella.


… del “Libro de Ahab”. ...

por eledendo, Martes, 06 May 2008 12:55 [ Leer Todos ]
Poesía
AUSENCIA


AUSENCIA

Ansío la nada...
la negación...
la ausencia...

La obscuridad en que se pierda
mi sombra y mi existencia.

Anhelo mi pensamiento en blanco
y mi memoria
sin huella de recuerdos.
Que mi corazón se aquiete
y en mis venas la sangre se detenga.

Y más allá...
plácido mi espíritu
sumido en la nada inagotable.

LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Poemas de amor y ausencia”)


user posted image
1a. Edición 1999 ISBN 978-958-96366-2-6
Derechos reservados

...

por luis maria murillo sarmiento, Martes, 06 May 2008 09:48 [ Leer Todos ]
Poesía
Insomnios.


Las noches con insomnio
siempre son productivas
siempre queda un poema entre mis letras

en esa duermevela que me ronda
me duermo y me despierto y ya no sé
si estoy en medio de una gran tormenta
o en una fosa honda

se me escapan los sueños y despiertan
millones de fantasmas
los que están a mi lado y los que vuelven
de alguna caminata

acaso sea bueno que alguien siempre
se entreteja en las sombras y despierte
que alguien esté de guardia
para cuidar los sueños de los otros

para cuidar los sueños
de los que ni siquiera somos dueños…

Gra.2/05/08
...

por GRA, Lunes, 05 May 2008 23:36 [ Leer Todos ]
Poesía
Poemas sin titulo


el dragón llegó sin alas
se le quemaron en vuelo
caída la fiera


quedó exhausta sin energía
acabó el día a día su combustible de sangre
se le oxido su potencial
lidió con asuntos terrenos
abandonó sus siete cuerpos
escaramuzas afectivas y familiares
robaron su armonía
algo lo sacó de su eje
le dislocó su rumbo
algo se le clavó en el alma
como una flecha certera, fugaz
el dragón busca aquietarse
retomar su ritmo reflexiona
se investiga se reformula
y calla su dolor.



-------------



necesito perderme
en el marasmo de esta indisciplina
terminar la sobreexigencia
que imprime en mi la realidad
vastedad suprema,
necesito evaporarme
apaciguar tanta fiera suelta.



---------------------



si la vida se puso seria conmigo
tendré que confiar
y salir de la incertidumbre
sé que hay un camino abierto
una brecha suave
que late al compras de mi
lentamente
miraré de lejos los terrenos peligrosos
no me aventaré
basta de herirme con la melancolía
me duele tanta sensibilidad
frenaré mi desborde
tormenta de ideas incesante
la impotencia de mi desaliento
lo irremediable: mi fragilidad.
ando vulnerable
como rosa herida
deshojada ante el peligro
debo soltarme
dejar el control remoto
darme al libre albedrío
andar despacio
y ser llamarada
seguir tenaz ante el propósito
ser mi peregrina del aire



------------------------------



generarme
en prosa con exactitud holística
aquietarme
en estallidos
ser cobaltos en sus gamas
buscar horizontes inexplorados desplegarme en emociones
necesito armar
constelaciones
abrir opciones
otras posibilidades quietas
crecer bebiendo la pócima
que transmute a la magia
necesito el orden de saber
que existe en desapego

en todo lo material
la verdadera materia es abstracta.



----------------



no veré la lucha
de los seres
en su torbellino de dolor
e impotencia
no veré su íntimo temor.



-------------------------------------


si persevero y me adentro en territorios
hondos y cercanos
hablare con respeto conmigo misma
hoy la cita será conmigo
me rescataré
de esta debilidad



-----------------------------------------



medito y respiro profundo
el flujo del río nace en mi
como el misterio sonoro
que arroja este dolor
con sus sombras profundas.



----------------------------------------------------------



¿adónde esta la armonía
de los tonos del día? qué provocativo
se ha vuelto el dolor
con su muda insistencia-
me siento como ha de sentirse un alga
me duele mi dolor
es tan propio
aunque más me duele el dolor del otro
que se clava se tabica se termina
cuánta impotencia!
lloro
lloro lloro
fácil
y no fácil
sin y con lágrimas
lloro
mi columna se carga de peso
la pierna derecha pesa mil kilos
y empequeñezco
a pasos agigantados
casi hasta desaparecer entre catéteres y tubos
sobre la sabana blanca de la noche.



------------



el cambio no se sostiene con nada
lo abstracto anda suspendido en espera
se acumula
refleja mi metamorfosis
cotidiana la impiedad
me lleva hasta algún dolor antiguo
multitudes y trementinas
pinceles cansados y fiebres
penachos duros que ya no sirven
mis manos olvidan los ritmos
se potencian
no sé no se
desde hoy y desde acá desmaya algún anhelo
gritan las telas
desde el rincón inconcluso
nada nuevo para pasar en limpio
sólo la reiteración de mi misma
soy una aficionada de las palabras
y creo en su poder curativo
son sedantes a la hora de la desespera
impotente
fluye mi idea
marea el derivado
aturde el rescate

los libros ansían el aire libre
las hojas ansían la cara al viento
ay de un alerce cuando aplaude
con sus hojas de terciopelo
quién pudiese hoy acariciar su melodía
compartir su concierto de vientos
sin embargo sólo me deslizo
al miedo
y no avanzo
una estaca me clava al colchón
las guías me suspenden de los sueros
que cuelgan de las nubes
más allá del techo
me cuelgo de la ceremonia secreta de las vetas
de la pinotez
lloro la impotencia
que se hace dolor
me congestiono
respiro hondo
cambio el oxígeno
y sigo acá estaqueada
conjurando el corset de vainillas
mirando que a las plantas les falta valor
detrás de los cristales
quién me protegerá
del agresivo mundo de la sequedad?
se ajustarán estos tornillos?
no sea cosa que duelan si escapo!
el tiempo es absurdo
se detiene a anda deprisa
se suspende o se escurre
es vértigo que no alcanza
es intolerable cuando se hace inmortal
gira el mareo
sobre la frente
y la medicación no ayuda demasiado
el nervio se tensa más
crepita el músculo
se crispa
qué sé yo
todo mi cuerpo se empecina

.

cristina valle
marca registrada en reg prop intelectual
n.220345
bs as argentina ...

por María Cristina Valle, Lunes, 05 May 2008 19:54 [ Leer Todos ]
Poesía
a mi hijo


A mi hijo,
siempre le tengo dicho
que cuando las cosas van mal
lo mejor que puede hacer
es cambiar de identidad

A mi hijo,
le explico que si acaba en la cárcel
lo único que deberá de pensar,
a partir de que se cierna tras él
el eco metálico de la puerta de su celda,
ha de ser en como escapar

Podría empeñarme como el resto
de bien intencionados padres

-sin manual de instrucciones
pero hacendosos para que en el futuro
nadie, eso se creen, les pueda a echar nada en cara-

en aleccionarlo con otra serie de valores,
que no son más que buenos consejos
con los que se consuelan
por no poder ya dar mal ejemplo.

Mi propia experiencia, me ha demostrado
que si con el tiempo no los pisotea,
lo único para que los usara
será como rehenes
para pasarse al enemigo

Asi, que me esfuerzo por descubrirle cosas aconsejables.
Por abrir sus pequeños ojos
acerca de lo poco acertado de llevar una silla a un bosque,
sobre todo si esta es de madera.

Que no es práctico usar los dedos
para llevar la cuenta de las estrellas
Que no señale a la gente por ser de mala educación,
y si le pillan disimule
haciendo como si estuviera contando estrellas.

Que mire siempre a los ojos de la gente
para que no pierda la virtud
de saber en cada momento quien le ama



Que no interrumpa a las personas mayores
mientras hablan,
y si alguna lo interroga sobre lo que acaba de decir,
porque lo han sorprendido distraído a su explicación,
responda, con tono de seguridad, que contaba estrellas



Que todo tiene sus límites,
Pero que ese todo dependerá
de a que lado de la cerca se siente
o desde que lugar contemple el cielo

Aun asi, el mayor de los temores,
con el que juego al escondite
al margen de que le ocurra algo
ante lo que no me pueda interponer,
es que acabe por parecerse a mí;

y un día, se descubra a si mismo en cuclillas
ante unos profundos y diminutos ojos de Icaro,
kamikazes deseosos por contar estrellas,
repitiéndole con dudosa convicción una afección
que antes me oyó a mí
y que ha planeado como un todo en su vida:
“no hagas nada que yo no haría”
...

por oscar alberdi sainz, Lunes, 05 May 2008 17:53 [ Leer Todos ]
Autores
Glòria Forasté Giravent


Hoto

Nací sin patria y he construido
los límites que me sostienen.
Con voz tapiada
y mortecina el alma,
respirando silencios,
tejí el jergón de hilo en que moraba.

Y a pesar de que ahora
lleve mi cuerpo abierto, las manos extendidas,
del viento la entereza, los ojos de la mar
para apresar la ofrenda de tu voz
(todo te lo daría, si supieses
como se hace fértil mi camino)

quizá habrás de hurgar para atraparme
y descender al fondo
donde vive aquel ángel :
el que decapité mientras moría.

Del abrazo

Cansada del amor iconoclasta
más allá de la entrada de las formas
me he desplegado en ti
y he encontrado un lugar para abrigarnos.

Esto sucede, si cuando te adentras
rozas el corazón, llegas al cuello
y alcanzas la garganta- palacio de cristal del yo más íntimo-,
ya que ella es quien me nombra las palabras
y grita el desorden de mi nombre.

Todo es sencillo entonces
vivir incluso me parece fácil
tal como ese café que compartimos
entre diarios, murmullos y papeles.

El peso del temblor de cada abrazo
nos sostiene.


Umbral

Entre tu y yo, ese umbral
se parece a la distancia
que hay desde el vientre al deseo
o desde el beso a la cara
desde el silencio al sonido
de la noche hasta la albada
desde mis pies al asfalto
de la arena hasta la playa.

Me conforta conocer
-envuelta de viento y calma-
este límite que existe:
qué nos une y nos separa.

Entonces

En ese momento
cuando mi cuerpo se acurruca y soy redonda
y me repliego y soy círculo
y soy flexible, maleable y dúctil
y soy capullo,
llega en mi el génesis
como el primer momento de la creación
cuando dios dijo que se haga la luz
y fue la luz,
que se haga el mar
y el mar se hizo.
Igual que ese milagro, me abro toda
no lentamente, sino como un soplo,
como un milagro, igual
que ese momento mágico
donde de la nada se hizo todo
en ese momento os digo
toda yo me vuelvo boca
boca mis manos, boca mis ojos,
boca la cóncava curva de mis piernas,
boca mi espalda, boca mi sexo,
boca mi boca
sedienta y seca
con la fuerza del vértice
que me gime por dentro
y toda yo soy grito
porque hay algo en mí que ha de florecer
porque soy incompleta y vacía
y es esa vacuidad la que me quema.
Es entonces, os digo, cuando exploto
y cuando grito y grito:

llena toda mi boca, ocúpame.


Razones de amor


Porque te sé un huérfano, como un niño de Dickens,
llevando una cesta de flores en la mano,
porqué te sé un infante encerrado en la alcoba
donde nunca llegaba la luz del comedor.

Por los malabarismos, como sombras chinescas
de luz y de penumbra. Por los labios que muerden
con toda la avidez de una granada roja,
con toda la saliva de tu íntimo afán.

Porque en las noches claras me encuentro entre tus brazos
y en las noches oscuras tu aliento es quien me calma.
Por sólo esos porqués yo ya te amaría…
y te amo además, por lo que no te he dicho.

Extrañeza

Alguna vez, me dices,
cuando abrazo a la mujer que quiero
se vuelve evanescente
mientras ella se pregunta
qué hace un extranjero en su cama.

Los cuerpos, piel a piel,
no conocen las letras del silencio
alzando un abismo entre los dos
donde cabe lo extraño.

Es un instante sólo,
pues todo vuelve a su lugar pausadamente
y nos deja el aroma del aura y del misterio
que rodea el amor.

Tiempo de amar

Esas mujeres, esos cuerpos de mujeres
que se dan cita en mi bien-amada
dejan tras la puerta
como un despojo inútil
todo lo conocido
sus ideas preconcebidas sobre el amor.
G. Luca


Me acerco a ti
como un juego de espejos sobrepuestos
con todas las caras de las mujeres que llevo
desde el fondo ancestral, imperceptible y errático
que me empuja.

Así perpleja
como si el cielo fuera una noche en London
mientras la lluvia huye,
sorprendida incluso de encontrarme
en esa busca inédita.

Tal si por vez primera , cada vez
fuera la puritana, la lúcida y la lúdica,
la delicada ninfa, la dócil y carnal
vampiresa de amor

Con furia voy a ti, al juego inenarrable,
más allá del instante de la búsqueda,
y soy como soy:
fidedigna extranjera.

Así cuando me hallo
en el tiempo de amar.

Así me acerco a ti : compleja y llena.


Depositario

…el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.

Pandémica y celeste, de Gil de Biedma.


Estos pequeños gemidos
que vuelco sobre ti,
de lejos vienen,
de una tristeza antigua.
De dentro vienen, llegados desde fuera,
y anudan el dolor, amor y muerte.

Son mi presente.

Te hago depositario.
...

por Espejismo, Lunes, 05 May 2008 17:16 [ Leer Todos ]
Poesía
Lo que la boca no se atreve a murmurar


Contamos palabras,
abrazos y símbolos
con estas manos remarcadas de tinta.

Fabricamos muros frente al enemigo,
para que no nos hiera.

Combatimos a capa y espada nuestro nombre,
para que nunca se diluya.

Nuestro rostro es una esfera, una lumbre,
una posibilidad de asombro frente al espejo.

Compramos pañuelos de seda
para llorarnos todo el dolor
de madrugada,
mientras
la noche nos pervierte.
...

por Veronica Cento, Lunes, 05 May 2008 14:15 [ Leer Todos ]
Poesía
Sólo verla volvera querer


Después del tiempo,
Sólo verla volver a querer.

Sólo volver a verla querer
Y del deseo a la desidia,
Puesto que…
Y ni qué cuidar de qué;

Por el dolor de echar de menos,
También del dolor la fruición del deseo;
De echar de menos el dolor,
La fruición del con el amor,
Regodeo.

Y después del tiempo, la espera;
Sólo verla volver a querer
Del con el amor regodeo;
Que contra la indiferencia se alza
La ignorancia del contrariado.

Sólo verla y volver a querer
Y ni qué cuidar de qué.
...

por Iván Mauricio Lombana, Lunes, 05 May 2008 10:24 [ Leer Todos ]
Narrativa
Dejalo sonar


- No! no lo cojas!...

Se decia en voz alta, esperando su llamada.

Mar Sánchez ...

por Mar Sánchez, Lunes, 05 May 2008 05:29 [ Leer Todos ]
Narrativa
Cuentan que es cliente habitual en una floristería


Cuentan que es cliente habitual en una floristería…

Vivía en una ciudad grande, populosa, llena de humo. El gris arañaba el azul del cielo, los tonos vivos de los edificios, el verde de los jardines. Nadie conocía a nadie y a nadie le importaba. Tampoco sucedió como en los cuentos, cuyo escenario suele mecer a sus protagonistas en la cuna del símbolo y las señales. Por eso el día en el que nació aquella abominación el trueno no se dignó a hacer acto de presencia, las nubes no lloraron por la Humanidad, ni tampoco acudió el silencio, que hubiera sido un heraldo adecuado del acontecimiento. No. Su nacimiento fue aséptico y vulgar.

Ahora se lava los dientes, duerme con zapatos y pillacorbatas, naufraga en Internet y abusa del teléfono móvil. Está virtualmente muerto y se rodea de muerte, pues sólo para ella tiene ojos.

Ya no reside en la ciudad, sino en el desierto. O eso cree, pues jamás pisa la calle.

Las persianas de su casa están permanentemente cerradas, no tolera más luz que la eléctrica, ni más aire que el que apenas se filtra través de la mosquitera que blinda su balcón. Las paredes de su vivienda se asfixian bajo infinitas pegatinas de códigos de barras. Su mobiliario, un mausoleo de deshechos industriales; restos de latas, envases, frascos...

Y, aunque no me creas, cuentan que es cliente habitual de una floristería.

La vendedora de flores es como un hada, siempre joven. Tal vez no llegue a mudar sus cabellos dorados por canas, pues no hay alma que soporte que sobre un ser tan puro pueda caer la corrupción de los años. Para sus tersas mejillas siempre es primavera, Ella no entiende el mundo sin luz, aire, agua, pasión y vida. Muchos la pretenden, sin ver que su corazón no podrá ser entregado, pues le fue arrancado del pecho y trasplantado a la húmeda tierra de una maceta de geranios.

Él le compró rosales. Murieron. Él le compró orquídeas. Murieron. Murieron también las flores de pascua, las margaritas, las fresias, los pensamientos. Murieron hasta las malas hierbas que él nunca compró, pero que brotaron al amparo de la buena tierra, desafiando la adversidad.

Él no se deshacía de los cadáveres. Al contrario. Los aplicaba en un rincón especial de su casa, para contemplarlos a placer.

Un día compró la maceta de geranios. Ellos no morían. Resistieron a las torturas que habían llevado a sus predecesoras a apagarse. El monstruo, incapaz de entenderlo, a veces reaccionaba con ira y otras con desprecio, pero ninguno de esos extremos parecía afectar a los geranios.

Las plantas normalmente son sensibles, esclavas del cariño y los cuidados que se le demuestran. Tantean su mundo con sus raíces y abren sus pétalos a lo que el destino desee ofrecerles. Son débiles pues no dependen de sí mismas… pero esa planta no era como las demás porque ésta era una planta con corazón; el corazón de la vendedora de flores.

El que siempre estuvo muerto morirá mañana. Su cadáver seguirá agarrando por el tallo a sus geranios, eternamente prisioneros en aquel lugar infame. Ellos, que además de tener corazón tienen memoria, subsistirán siempre jóvenes, intocables por la corrupción, aunque atrapados, porque el recuerdo del agua es mejor que el agua y el recuerdo de la luz es mejor que la luz…
...

por Plumamordaz, Domingo, 04 May 2008 22:48 [ Leer Todos ]
Narrativa
RAIMUNDA


Raimunda sabe que los años no hacen sino envejecer a la gente y llenarla de experiencia, nada más. Sabe también que la muerte la va a visitar más pronto que tarde, para llevársela al otro mundo. Vendrá ataviada con una túnica negra y escondiendo su rostro bajo una capucha o un sombrero. Pero todo esto nunca le ha causado pesadumbre alguna. Raimunda ha sido y será ante todo una mujer de campo. Ha trabajado sin hacer caso a la extenuación y ha padecido los avatares de la vida con la cabeza muy alta, y por supuesto, nada la va a amedrentar. Tiene demasiado trabajo para dejarse vencer por los años.
Raimunda, desde que alcanza su memoria, se ha levantado todos los días con el amanecer, en cuanto asoman por entre las ranuras de las ventanas los primeros rayos de sol. Con sus más de ochenta años, bien puede decir que nunca ha dejado de madrugar; ni siquiera cuando parió a Vicente, su pequeño. A ella ese embarazo la pilló con cuarenta años y el niño venía de nalgas. Pero, después de dos días y medio soportando los terribles dolores del parto entre arados y animales, lo tuvo, ¡vaya que si lo tuvo! Era el quinto hijo, y el último. Y también el primero en morir. A pesar de lo grande que se le criaba, la criatura se le fue con cuatro años de unas fiebres. Raimunda creyó morir con él, deseó ser enterrada con él. Pero el destino no lo quiso así y la mujer tuvo que sacar fuerzas para seguir viviendo.
El sufrimiento no abandonó el hogar de Raimunda, porque como dicen en el pueblo: “las desgracias nunca vienen solas” y a los pocos meses, las mismas fiebres se llevaron a Ramona, su segunda. La más guapa. Un año más tarde, Ramón, su marido, moría aplastado por las ruedas del tractor. Nadie supo nunca lo que ocurrió, ni qué hacía el hombre tumbado debajo de la máquina. Hablaban que quizás dormía la borrachera a la sombra, pues su afición al vino era más que conocida en el pueblo. Desde entonces, Raimunda siempre ha sospechado que Dios la castigó por algo malo que había hecho y que nunca llegó a saber qué fue porque nadie se lo supo explicar, ni siquiera don Pío, el cura. Jamás ha querido quitarse el luto, por si acaso.
Raimunda tuvo que criar sola a los tres hijos que le quedaron: dos hembras y un varón. Trabajó duro y peleó como una loba por ellos. Pasó miserias y conoció el hambre y la mezquindad humana, pero los sacó adelante y sin ningún hombre, a pesar de lo que le aconsejaban las vecinas.
- Raimunda, aunque no seas ya una moza, todavía tienes tres niños que criar. Deberías buscarte un buen hombre, honrado y trabajador – le decían.
Pero no les hizo caso. En su casa no entrarían más hombres. Ella sabía arreglárselas sola. Y eso es precisamente lo que ha hecho casi toda su vida, apañárselas sola un día tras otro.
Sus hijos han crecido sanos y llenos de alegría. Aunque, hace unos años tuvieron que marcharse a la ciudad a buscarse un futuro, un futuro que en el campo ha dejado de existir, porque, como bien sabe todo el mundo, la tierra se está muriendo. Y por ello nadie se extraña de que las estrechas callejuelas del pueblo estén desoladas y mustias. Ya sólo transitan unos cuantos viejos y unas pocas mulas. Los únicos jóvenes que quedan son los dos melgos de la Emilia, que, a pesar de que ya andan cerca de los cuarenta, tienen los pobres la mente algo nublada y no pueden valerse por sí mismos. Raimunda recuerda muy bien el día que nacieron porque por entonces ella ejercía de partera del pueblo y de los alrededores. Ayudaba al médico y atendía a las parturientas antes y después del parto, y aquel fue uno de los más complicados y largos que ha asistido, y para colmo, el médico no pudo llegar a tiempo. La llamaron antes del mediodía y, con la caída del sol, Raimunda ya pensaba que ese parto no podía acabar bien: o moría la madre, que era demasiado joven, o lo hacían los niños. Pero ella era mujer con muchos años de experiencia como matrona y al final los consiguió sacar sin que muriera nadie. No tardó en darse cuenta que las criaturas no eran normales, nacieron con la cabeza deformada, pero estaban vivos. Las viejas decían que era por el eclipse de luna que hubo la noche del parto.
- Los eclipses son un mal presagio y sobre todo si vienen gemelos – decía Jacinta, la más anciana del pueblo.
Pero Raimunda nunca ha creído en esas tonterías, fue la voluntad de Dios y nada más. Al día siguiente el médico examinó a Emilia y a los dos niños. Confirmó que las criaturas habían nacido con un problema en la cabeza y que no pasarían de los diez o doce años. Ya han cumplido los treinta y ocho, y siguen vivos. Un poco faltos, eso sí, pero nada más. Ahora ya no es igual, porque las mujeres paren en los hospitales con médicos y enfermeras y además, ella hace ya muchos años que dejó de ayudar en los partos. Y es que todo ha cambiado y seguirá cambiado cuando ella no esté.
Raimunda ha salido temprano al campo. Ha ido al huerto que tiene junto a la acequia para v