Letras Escondidas es un corazón transparente donde podremos liberar nuestra pasión por la literatura y el arte con tranquilidad y confianza, sabiendo que todo lo que aportamos llega a un destino de manos abiertas, entregadas y valiosas. La esencia de Letras son las personas especiales que lo conforman. La página intenta ser un espacio para gente noble que busque desarrollar su arte con tranquilidad.
Aquí podremos disfrutar de las diversas formas de Arte que existen, expresar libremente nuestra inspiración, análisis constructivos, escribir y dar a conocer nuestras obras en distintos géneros como prosa y verso bajo las siguientes premisas: sentido común, inteligencia y educación.
Creemos que en la interacción se da el crecimiento del escritor, por lo que se espera reciprocidad, entrega y compromiso verdadero con la libertad de ser nosotros mismos. Son importantes nuestros puntos de vista como lectores, ya sean desde el conocimiento o desde la emoción experimentada al leer un texto. Creemos que las palabras pueden ser puentes, semillas y mapas de luz.
La premisa del sitio es básicamente una buena disposición hacia los demás. Esta incluye tanto el dar y recibir, como la generosidad participativa. No será difícil si efectuamos una lectura atenta que permita respuestas argumentadas; o si nos sentimos con libertad para presentar una opinión sincera, -alejándonos de los halagos fáciles y de los señalamientos destructivos-. Estamos educados para entender la crítica como perniciosa; la palabra crítica en sí, tiene una connotación peyorativa, pero si se la usa respetando la sensibilidad ajena, puede resultar benéfica para el aprendizaje. Una crítica puede destacar perfectamente los detalles negativos y positivos de un escrito sin ocasionar ofensa al autor, a lo sumo la breve incomodidad que sentimos al reconocer el propio fallo no advertido a tiempo. Mientras la opinión sea planteada con educación, merecerá ser valorada por el esfuerzo, que implica la franqueza loable de atreverse a plantearla y el tiempo invertido. De modo que son bienvenidas las críticas o correcciones que permitan mejorar. Son, innegablemente, una forma generosa de ayudar.
Si un texto te ha gustado o le ves aspectos que podrían pulirse, siéntete en confianza de dar tus razones en forma argumentada. Si bien no siempre resultará que el destinatario esté de acuerdo, lo fundamental es el aprendizaje y la oportunidad conocer los puntos de vista que pueden evidenciar aquello que sea mejorable. Siempre estarán los lectores que puedan nutrirse y encontrar en ellos un consejo útil para su propia poesía y narrativa.
Mi pensamiento, y el de todo el equipo, está en que todos ustedes sean leídos y que los comentarios sean el fruto de una lectura atenta que resulte productiva. Desde luego ésta no es una tarea que pueda llevarse sin el abrazo noble y generoso de sus corazones, Letras Escondidas lo construyen todos con sus lecturas y respuestas que pueden llenar de soles o lluvia dulce, la sonrisa de quienes intentan regalarnos su pasión por el arte.
Al ser este un proyecto compartido, tus sugerencias son absolutamente bienvenidas. Es nuestro deseo que todos los participantes, desde el más reciente hasta el más antiguo, tengan la posibilidad de hallar un espacio donde liberar su pasión por escribir con tranquilidad, y que encuentren en las respuestas el respeto que merece el valor de exponer parte de su literatura y de su capacidad de transmitir.
Gusanos Luciano Doti Que cualquier carne tiene la capacidad de agusanarse es algo que sabemos todos, pero también tenemos conocimiento de que para ello debe haber una herida o un cuerpo sin vida. Existen diferentes tipos de gusanos, y no es mi intención usar estas líneas para clasificarlos; por otra parte, no sabría como hacerlo. Sólo sé que una persona puede agusanarse, que conocí a una persona que se agusanó, aunque en un primer momento no estaba herida ni muerta; he allí lo extraordinario del asunto. El tipo se llamaba Carlos, creo que ese era su nombre; para el caso da igual. Frecuentaba uno de esos copetines al paso del conurbano. Pendenciero él, tenía la costumbre de mirar a todos con cierto grado de altanería, de más está decir, absolutamente infundada. Tomaba una cerveza y de vez en cuando intercambiaba alguna opinión con los otros ocasionales parroquianos. Cualquier contrapunto, por insignificante que fuera, le generaba una tensión delatora de violencia contenida contra su interlocutor, que en ocasiones se aplacaba si el otro decidía hacer a un lado el incidente, por considerar absurdo el debate o devaluado a quién lo planteaba. Una noche, estaba yo con unos amigos compartiendo una botella de tequila en la calle, cuando pasó Carlos. La botella ya casi llegaba a su fin, por lo que se imaginarán cual era nuestro estado: nos hallábamos completamente borrachos, fuera de control y hasta pendencieros. Carlos nos provocó. Se acercó a nosotros de manera arrogante. No nos pidió tomar un trago uniéndose al grupo, quiso hacerlo a lo guapo. Nos arrebató la botella. Etílicamente envalentonados, nos íbamos a las manos, hasta que uno de nosotros, de manera atinada debo reconocer ahora, sugirió hacer a un lado el incidente, dado que ya en la botella quedaba poco. De hecho, nuestros hígados le agradecerían el robo, aunque el tema no era la botella en sí, sino el ultraje; pero tratándose de Carlos, no valía la pena la molestia ya que, como quedara dicho, se trataba de un personaje devaluado. En el interior de la botella, flotando en el poco liquido que quedaba, había un gusano. No sé si vivo o muerto. Tampoco sé si es algo que traen todas las botellas de tequila o sólo esa en particular. De algo no tengo dudas, Carlos bebió el contenido de la misma, completo; es decir, que al terminar no quedaba líquido ni gusano. Si estaba muerto, juzgo que revivió. Y se me ocurre que ya dentro del cuerpo de Carlos, el gusano comenzó a colonizar todo ese organismo, carcomiendo la carne desde adentro hacia fuera. Esos parásitos se alimentan de carroña, y a Carlos, tantos años sembrando odio y maldad, lo deben haber convertido en eso: pura carroña viviente. Al principio, su enfermedad se manifestaba como una especie de sarna, en la forma de lesiones o manchas cutáneas; pero poco a poco, a paso lento aunque inclaudicable, avanzaba progresivamente. Cada vez causaba mayor repulsión frente a la gente, incluso más que antes. La última vez que lo vimos, unos gusanos blancos danzaban sobre su rostro curtido e irreconocible. Después de eso, no apareció más por el bar que solía frecuentar. También abandonó la pieza que alquilaba en una revenida edificación de la zona, lugar en el cual, por esos días, se vio una cantidad inusual de gusanos.
tan enamoradiza de ocasos te has llevado su esplendor en tu sonrisa,
ay, qué titanes de ausencia y qué endeble y tímido fulgor; eres noche y busco estrellas, fanales en las sombras espesas de la pena.
Ya ceden los tajamares de mis puentes al empuje de las aguas desbordadas del recuerdo. Te sigo a la mar,
ay, qué orillas de olvido y de nostalgia, qué larga cintura de agua.
Me visten miradas de tus ojos.
Como ciego avanzo a tientas de palabras.
Blanca Sandino, poetisa nacida en Oviedo, vivió en Cádiz, cuyas costas de Chiclana acogieron sus cenizas, murió el 23 de mayo pasado. En el corto transcurso de su trato pude disfrutar de su amabilidad y cariño por la vida. Creyente, nunca supo explicarme la última razón de su fe y su esperanza en otro mundo; pero supo contagiarme la alegría infantil de su risa. Por eso creo que tal vez tuviera razón y espero que sus paseos por las playas oceánicas de Cádiz le inspiren muchos versos, infinitos versos como olas, y que sepamos recogerlos en su rumor y en sus ecos. En su memoria, he querido dejar este senillo poema. Salud. ...
Nacieron arrebolados amores una noche en Bosquemar, adentro de una bella cabaña de madera, en una ladera a orillas del mar, rodeados de jardines fragantes, con hermosas plantas de Aralias Gigantes y grandes árboles.
Era Febrero. En el día, los colibríes pasaban zumbando en busca de flores de eucaliptus. Las noches transcurrían sumidas en amor y el ruído de la olas. Conversaban día y noche, sólo DOS, en voz baja, con tibias preguntas de amores existentes en sus vidas pasadas, los amores-antes, envasados en hojalatas y adornados con gardenias; y como loca geografía, recorrían sus vidas de Norte a Sur. Preparaban su futuro y mirábanse de frente, dos ojos azules, los de ella, eran almendras.
Un día el verbo se hizo presente y, desde la blanca neblina, surgió de la nada un silencio, convirtiéndose en beso la alborada. Así nacen los amores inesperados, sin aviso, de sorpresa, sin fanfarrias, con sólo requiebros pero profundas percepciones.
Y desde éstos prefacios, iniciaron el vuelo; eran dos avecillas que encontraron algo tarde esa ambrosía tan ansiada. Comparan su vida anterior con la felicidad presente. Nunca es tarde, decían, porque la felicidad es como una esfera de cristal etérea, se mide con afectos, modos, abrazos, miradas, sonrisas; es el brebaje para partir en loca carrera en busca de lo cierto.
Esa felicidad está tan cerca, dando vueltas esa esquina invisible.
Fué encontrada, gozada, reciclada en clones y con la multiplicidad del encanto de mil orgasmos, cerraron mil noches y madrugadas. Pareciera al cuento de la Cenicienta. Sin duda ella era bella y no se le cayó el zapato; tenía ojos de almendra y, como imán atrayente, emitían rayos y luces potentes, que caían al fondo de los ojos del enamorado. El amor los cubrió como espesaura de bosques y las olas del mar, se apagaban en cada beso entregado.
Así transcurrió la vida corriendo sobre rieles de tranvía, con ruedas de goma sin ocasionar ruídos. Se traspasaban silencios, con voces tranquilas, porque el buen amor no se grita ni se avisa con Neones.
Lo llamaron amor oceánico, allí en Bosquemar.
Fué tan hermoso ese amor, escrito en poemas, decían: se goza, se mira, no se toca.
Más un día, relámpagos y rayos se aprietan en grito sordo.
Transcurridos once años, sin darse cuenta, tantas millas navegadas, porque la felicidad no les deja segundos para reflexiones, y ellos DOS, los mismos de esta historia, deben despedirse, decirse adiós para siempre porque ojos de almendra debe partir a ver al Padre.
… y así fueron cayendo fosos, puertas, almenas y torreones, patios de armas, el dolor y opresión de la noche, y así la opacidad, el reino;
¿ …estás aquí, alma mía, donde aún te oigo ? ¿ donde ya no existe la locura del mar y golpea la luz llamándonos por nuestros propios y nuevos nombres… ? … sal, pues, y, antes de partir, desde el bastión del aire contemplemos el ser: sus viejas y herrumbrosas ruinas, sus campos de batalla, el pus y el humo, la desolación; [… una vez más ha ocurrido, amor, ha ocurrido; pero el daño de las lanzas es menor y calma, ya es otro, y ya, ya duele diferente]
Azul recorría el paisaje de hielo negro, buscando las manos que le habían sido arrebatadas. Quería recuperarlas para volver a tocar el mundo, a entregar su corazón y a recibir flores sin espinas.
¿Dónde estaban esas manos? Era la quinta vez que pasaba justo ahí donde se le habían caído.
Vio personas congeladas que parecían llamarla, pero no podía hacer nada por ellas y sentía mucho frío en el alma.
En ese mismo paisaje de hielo negro, estaba Juan, un hombre joven.
Él había encontrado sus manos y las tenía envueltas en una pequeña frazada. No estaban vacías, porque Juan las besó muchas veces antes de cubrirlas.
Por fin, Azul se topó con él. Pensó en lo hermoso que era, en lo dulce que era su mirada. Y lamentó no tener manos para estrechar las suyas. Se sintió incompleta, marchita.
Iba a retirarse en silencio, pero Juan le sonrió y le devolvió sus manos.
-Las encontré tiradas, con muchas heridas encima. Supe que sólo podían pertenecer a una niña linda, porque en medio de las heridas ví los caramelos que quisiste regalar a la gente. Entonces me dije a mí mismo que jamás me perdonaría si dejaba que tus manos murieran sobre esta oscuridad helada. -Eres lo que siempre estuve esperando, un hombre con corazón de oro suave, un alma de ángel, un sueño transparente, un dibujo de ternura en los ojos más bellos que he visto en toda mi vida.
Juan enrojeció, cosa que hizo sonreír a Azul como hacía tiempos no le sucedía.
-Pero, ¿qué haces en un lugar como este? -Azul, a mí también se me cayeron las manos y no hubo nadie que me ayudara a encontrarlas. Tuve que curarme solo. Luego me quedé aquí por si alguien me necesitaba. -Eres tan noble... -¿Puedo pedirte algo? -Claro que sí, Juan. Dime qué. -Regálame lo que quieras.
Azul sonrió, muy emocionada con la idea de volver a dar. Introdujo sus manos en su corazón y sacó un arco iris recién nacido.
-Es por tí y para tí, Juan. Me has dado felicidad. -Me alegra que sea así. ¿Puedo pedirte algo más? -Por supuesto que sí. -Quédate conmigo. Tú también me has dado felicidad y no quiero estar sin tí. Mi alma sentiría frío. -Soldado de nieve azul, hombre primavera eterna, me voy a quedar a tu lado siempre y jamás dejaré de abrazarte. No olvidaré lo que hiciste por mí. Yo no creo que seas demasiado bueno para ser verdad, creo que eres demasiado bueno y adorable como para no reconocer en tí al amor verdadero, creo que Dios me ama y por eso te trajo a mí, porque eres un regalo precioso. Quiero que tus manos permanezcan abiertas. A partir de ahora y para toda la vida, te daré la dulzura que hay en mí para que sepas que aquel día en que volviste a tener tus manos, todo tuvo sentido.
Después de abrazarse, Azul y Juan emprendieron una misión: acariciar el hielo negro hasta que se volviera un océano de luz y las personas atrapadas tuvieran la misma libertad para alcanzar la vida eterna en las manos del cielo.
Pedro tenía miedo a las arañas, era un tema que a él no le gustaba tocar y yo respetaba. Nuestra amistad era casi una hermandad, vivíamos en el mismo edificio y los dos teníamos llave de nuestros departamentos.
Él trabajaba todo el día en una oficina. Mi trabajo de periodista me retenía muy pocas horas en el diario.
Un sábado fuimos de pesca. Era verano, el calor y la modorra del medio día hicieron que me quedara dormido. Me despertó un grito de Pedro. Gemía llevándose una mano al cuello. − ¿Que te sucede? −Algo me picó− respondió. Sobre el piso, aplastada quedaba su atacante: una araña. Rápidamente en su cuello se formó una bola roja. Corrimos al hospital. Entró a guardia inconsciente. Yo me desesperaba y nadie me daba explicaciones. Al fin un médico joven, de aspecto preocupado, me llamó. −Es muy raro lo que le sucedió a su amigo –me dijo, mientras su mirada se perdía en el cielo raso− Ya ha reaccionado, pero no lo encuentro bien. Va a quedar en observación.
Cuarenta y ocho horas después le dieron de alta. Estaba diferente, su piel había tomado un tono grisáceo, le hice una broma. -No te convertirás en Piter, hombre araña, ¿verdad? Su mirada me dio a entender que mi broma no le había gustado.
Con el paso de los días comprobé que su miedo a los arácnidos había desaparecido, antes al verlos retrocedía, quedaba rígido, ahora los miraba con naturalidad.
Cuando le hablaba de su curación, cambiaba de tema.
Hablé con el medico que lo había atendido, le conté el cambió producido en Pedro y me dijo que seguramente el shock lo cambió, no encontraba otra explicación.
Comencé a notar nuevas actitudes en mi amigo. Una tarde en que fuimos a pescar, lo vi hacer con su saliva una pasta gomosa, la apoyó en una rama y la fue estirando hasta lograr hilos que formaron una telaraña.
Regresé al hospital, hablé nuevamente con el mismo doctor y al referirle el caso, me escuchó en silencio y me recomendó un psicólogo de su confianza… ¡Para mí!
El cambio de Pedro me volvió un psicótico obsesivo. Inventaba ocupaciones, cualquier salida para evitar vernos o visitar su departamento. No quería seguir con nuestra amistad.
Una noche me invitó a cenar, era buen cocinero. No pude negarme. Luego del segundo café y el tercer coñac, me despedí. Regrese a mi departamento y recordé que sobre la mesita del living de Pedro había dejado mi celular. Regresé, abrí con mi llave, todo era silencio. Tomé mi móvil, iba a salir cuando un ronquido me detuvo. Llegaba del dormitorio. La puerta estaba entreabierta, la empuje. Desde la ventana la luz de los afiches callejeros iluminaba una escena que me dejó petrificado. Pedro dormía placidamente sobre una telaraña tejida de pared a pared. ...
UN DÍA MUY TEMPRANO TE SENTÍ A MI LADO Y ME FUÍ ACOSTUMBRANDO A TU PRSENCIA. BUSCABA ENTRE LA GENTE OTRAS VIVENCIAS, PERO TÚ, SIEMPRE CELOSA TE IMPONIAS. ERAS EL AMANTE FIEL QUE NO ABANDONA, PUES SUFRIENDO CON DOLOR OTRAS QUERENCIAS, AL FINAL SE IMPONÍA TU PRESENCIA. TE ODIÉ, DESEANDO QUE MURIERAS MUCHAS VECES Y QUE EL AIRE FRESCO ENTRASE EN MI EXISTENCIA, PERO TÚ TE AFERRASTE YA A MI VIDA Y POR MÁS QUE QUISIERA ABANDONARTE NO PODRÍA. TÚ SERIAS, MI SOLEDAD, QUERIDA HASTA MI MUERTE.
Se hizo un clic en su cabeza, noche en sus sentimientos, y se dio cuenta que estaba sola y que sólo ella era la culpable.
Salió al parque del Hotel Casino, respiró hondo un aroma a pinos y césped recién segado. Los árboles se recortaban negros contra un cielo claro de verano. − ¡Negro el diecisiete! −la voz del crupier sonaba aún en su cabeza, fue su última apuesta de la noche. No tenía un centavo más. −Buenas noches −un señor mayor elegantemente vestido de blanco la miraba sonriente −Hola −respondió. −¿Qué tal le fue? Ella negó con un movimiento de cabeza. El hombre tintineaba fichas en el bolsillo de su saco.
La invitó al bar. Conversaron, la voz del anciano era monótona. En un momento él se retiró. Advirtió que había dejado olvidadas algunas fichas. Las tomó para devolverlas. Preguntó al mozo la habitación del señor que estuvo en la mesa con ella. –No vi a nadie con usted –respondió. Al retirarse reparó que los mozos la miraban murmurando entre ellos. Se levantó para ir a su cuarto. Se detuvo… ¿Y si jugaba las fichas? Algo me dice que voy a quebrar mi mala racha −pensó. Volvió a entrar al salón, el deseo de jugar era más fuerte que su razonamiento. Eran fichas grandes. Jugó. ¡En poco tiempo perdió todo!
Regresó a su habitación, se miró al espejo y se dijo con pena: − ¡Mónica, sólo te faltaba robar! −Se bañó y se tiró en la cama.
Despertó tarde, pasado el mediodía. Salió a la calle, buscó un cajero y retiró sus últimos pesos.
Al atardecer el deseo de jugar comenzó a rondarla. Fue al casino. Su mala racha continuaba. Arrojó su última esperanza en una apuesta. Perdió.
El anciano vestido de blanco se acercó sonriente, la saludó y no hizo ninguna referencia a las fichas olvidadas, ella tampoco. Él la invitó a tomar algo. Se sentaron, Mónica se preguntó en voz alta ¿Cuál es el motivo de mi mala suerte? El anciano exclamó sonriente: − ¿Quiere ganar? −¿Para qué estoy acá? ¡Para jugar y ganar! −Puedo ayudarla, sería algo así como un negocio. ¿Acepta? Mónica lo miraba sin entender. −¿Qué me propone? −Preguntó pensando que el hombre planeaba unas horas de sexo. −No piense mal −dijo mientras se ponía de pie− vayamos a la mesa de juego y veamos que sucede, tome mis fichas y apueste.
La ruleta ejercía en ella: fascinación. En pocos minutos había duplicado la cantidad de dinero. Era un sueño largamente acariciado, vivir esa sensación placentera de jugar y ganar. Ella, el crupier y nadie más. Miró al anciano que seguía sonriente a su lado. Volvió a la realidad. − ¿Qué sucede? −Preguntó con la felicidad dibujada en su cara− ¿Usted tiene algún talismán con poderes? El hombre la tomó del brazo y la llevó nuevamente a la mesa. −Le dije que era un trato. La miraba fijo a los ojos. −No le entiendo ¿de qué trato me habla? -¿No comprende quién soy? Lo miraba. ¿Sería un ángel? Estaba vestido de blanco, él lanzó una risa burlona como si hubiera leído sus pensamientos. − ¿Cree que soy un ángel? Soy un ángel caído, al fin es lo mismo. Tengo la fórmula para acertar en la ruleta, nos tenemos que poner de acuerdo en unas cláusulas. − ¿Qué quiere a cambio? −preguntó Mónica. −Necesito un anzuelo. Usted es hermosa, cualquier hombre perdería la cabeza si le da sexo y el poder de ganar. ¿Qué le parece? La cara del anciano era una mueca maligna. − ¿Entendí bien…? usted quiere que sea una puta del diablo que gana almas para sus dominios −Él asintió con la cabeza. Mónica no respondió. −Usted por el juego dejó a su marido en la calle, a su hermana le hipotecó la casa y por dinero se acostó con su jefe. ¿Qué responde? − ¿Y si no aceptó? −El anciano la miró burlón jugando con un encendedor. −Ya aceptó el día que se jugó mis fichas, si dice que no… perderá el único bien que le queda… −Déjeme pensarlo, mañana le respondo.
Al otro día por la tarde, la mucama cansada de golpear entró a la habitación. ¡El cuadro la paralizó! La señora Mónica yacía sobre un escritorio, la llamó varias veces y no obtuvo respuesta, al tocarla se estremeció: estaba helada.
Llegó un detective acompañado por dos agentes, revisaron la alcoba, uno de ellos dijo: −Que extraño olor ¿Qué es? −No sé −Respondió el detective y agregó: −Habrán las ventanas es irrespirable el aire de este lugar. Sobre el escritorio una hoja de color amarillento llamó la atención de los policías. Uno de ellos intentó leerlo. −Parece un contrato –el detective pidió a sus compañeros que lo llevaran como prueba. Al tomarlo con una pinza para guardarlo en una bolsa plastica, se convirtió en una llama…comenzó a girar ante los ojos asombrados de los policías. Papel y cenizas se perdieron por el hueco de la ventana. ...
Los pormenores de esta historia se los debo a Elizabeta Montini. Me los refirió en su villa de Lucca, en Toscana, una tarde que aún no olvido. Palabras más o menos, así fue su relato...
“El sol de mayo se alzaba sobre las montañas espejando las aguas del Lago Maggiore. El cavalieri Di Tomasso bebía su té con la mirada perdida en el paisaje. Era un hombre maduro, tenía un buen pasar producto de algunos negocios afortunados, florecidos al calor de las relaciones políticas, y ahora vivía, solitario y tranquilo, en la pintoresca ciudad de Stressa. Luego de leer el diario, se acicaló y bien vestido abandonó su habitación. Descendió a la sala, ojeó la correspondencia, impartió algunas instrucciones al mayordomo y se encaminó hacia el auto, dispuesto a emprender el viaje hacia Vevey, en el cantón de Vaud. Cruzó la frontera Suiza por el Simplon Pass y cerca del mediodía estacionó frente al negocio de Mr. Delhaye, marchand de obras de arte, quien le había ofrecido una pequeña pintura de Gustav Klimpt. La secretaria lo introdujo en el despacho del mercader, quien estaba acompañado por una mujer de unos 35 años, elegante y bella, que le fue presentada como Angela Grass, propietaria del bonito cuadro que se exponía en un caballete junto a la ventana. El óleo del pintor austríaco consistía en un verde bosquecillo de manzanos, pletóricos de amarillos frutos. Atento a que los papeles de propiedad estaban en orden, a que la obra aparecía debidamente autentificada y con un precio ligeramente por debajo de lo que establecía el mercado, Di Tomasso cerró el trato. Firmó el cheque mientras alguien procedió a embalar el cuadro y acomodarlo en el baúl del Mercedes. Se despidió satisfecho por el negocio, dispuesto a emprender el camino de regreso, no sin antes almorzar en el restaurante del Hotel des Trois Couronnes en la rue d´Italie, junto al lago. Al salir advirtió en el vestíbulo del hotel a la Señorita Grass. Se acercó a saludarla y se sorprendió al ver que era algo más joven de lo que imaginó al conocerla. La invitó a tomar un café y ella aceptó. Esa fue otra sorpresa, pues dado que no se hacía trampas a sí mismo, esperaba una negativa a su arresto. Las espinas del escepticismo habían crecido abundantes, con el paso de los años y la natural perspicacia le indicó que sus acciones, en el mercado de grisettes, descendían sin pausa. Al final de la charla, el cavalieri supo que la dama era escultora, que había estudiado en Viena, que vivía en las proximidades de Como, sin contar otros detalles menudos de la interesante biografía. Ella comentó que regresaría en tren, y él se puso a disposición de la Señorita Grass para llevarla en auto hasta donde vivía. El viaje fue apacible, y al llegar, se despidió amablemente no sin antes invitarla a pasear algún fin de semana que se sintiera aburrida, en el Strega, su yate, anclado en la marina de Santa Margherita Ligure. La rutina de los días acabó por esfumar el recuerdo de aquel encuentro, hasta que un viernes de mediados de julio recibió un llamado inesperado: --¿Cavalieri?... ¡Soy la Señorita Grass! ...¿Me recuerda?... Desearía hablar con usted, y tal vez, si es que su invitación sigue en pie, aprovechar para navegar un poco... --¡Naturalmente! --respondió el hombre, algo extrañado. La esperaría al día siguiente en el Hotel Imperiale de Santa Margherita.”
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“Cuando la dama avanzó hacia él, notó en su mirada un dejo de preocupación. Al cabo de media hora de conversación los propósitos de la mujer habían sido expuestos. Se había marchado de la casa de su amante, un hombre violento y de turbios antecedentes. No tenía ningún sitio seguro en donde refugiarse por el tiempo que la prudencia aconsejaba. Temía alguna represalia, razón por la que desistió de volver a su casa familiar en Viena. Por ese motivo pensó en él. En su orfandad, real o fingida, le solicitó asilo y protección hasta que se enfriara el asunto. Di Tomasso no era hombre de amilanarse por los imprevistos y así, impulsado por el instinto, instaló a la joven en un cuarto vecino al suyo y dos días después partían en el Strega, a navegar algunas semanas hasta las Islas de Hyéres. Las escalas de Niza y St. Tropez facilitaron el encuentro amoroso y las gaviotas que los sobrevolaron durante el viaje los descubrieron tendidos al sol, sobre cubierta, como amantes solícitos. Las fotografías que el cavalieri guarda como recuerdo de ese periplo testimonian aquellos momentos dichosos. Pasados los ardores estivales, retornaron a la quietud del Lago Maggiore. La Señorita Grass, instalada en la casona del cavalieri, adaptó una de las habitaciones como atelier y allí pasaba sus mejores horas, trabajando la arcilla o la piedra. Depositó una suma cercana a los cincuenta mil euros en una de las cuentas de su protector y cada tanto le solicitaba pequeños adelantos para sus gastos. En el garage dormía el pequeño Fiat Cinquecento amarillo con el que se movilizaba. Cuando Di Tomasso viajaba a Torino para atender sus negocios, a veces la Señorita lo acompañaba. Aprovechaba el paseo para adquirir en la ciudad los enseres que su actividad requería. No era persona de molestar y se manejaba con autonomía. Estaba feliz y despreocupada, y a veces el cavalieri la escuchaba hablar en alemán. Al parecer telefoneaba a una hermana en Austria. A finales de enero, los rigores del invierno se hacían sentir y los Alpes soplaban su aliento gélido, encrespando las aguas del lago. Di Tomasso con desgano, debió ausentarse durante tres días para asistir a una serie de reuniones en Milano. Al telefonear a su casa, la mucama le comunicó que la Señorita Grass había salido un par de horas después de su partida con destino desconocido. Mencionó que regresaría al día siguiente, pero eso jamás sucedió. --Dejó todas sus ropas y el dinero depositado en el banco, para adentrarse en el misterio,--solía afirmar el cavalieri”
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“El comisario Andolini tomó debida nota de la denuncia que Di Tomasso realizó en el destacamento policial de Stressa. Como es de rigor en esos casos, se enviaron comunicaciones a los puestos fronterizos y a la INTERPOL, sin que dieran con el paradero de la Señorita Grass. El Cinquecento amarillo apareció una semana después, abandonado en las afueras de Coblenza, sin ningún indicio ni testimonio que arrojara luz acerca del destino de su propietaria. Las respuestas de la policía austriaca fueron desconcertantes: “...no consta en nuestros registros persona alguna con ese nombre y descripción, y la oficina de pasaportes no posee constancias de emisión de documentos a ningún ciudadano de tales características.” Por voluntad propia o ajena la enigmática señorita se había esfumado, sin dejar tras de ella siquiera una minúscula pista de su paradero. El cavalieri, sumido en la perplejidad y la pena, suele comentar en rueda de amigos, que todo ese asunto fue un sueño feliz con un triste despertar. Otras veces, conjetura que la bella golondrina voló hacia otros cielos, cálidos y luminosos, poniendo distancia con la incipiente vejez del amante. Por último, en las largas noches que el insomnio le prodiga, cavila pesaroso en la ocurrencia de alguna ignota desgracia y entonces se desespera. Lo cierto es que el dulce recuerdo de la Señorita, anima al cavalieri a pensar que la vida con sus cuitas y sorpresas, merece ser vivida. En esa inteligencia trata de disfrutar cada instante, pese a los persistentes achaques que lo acosan y que estoicamente sobrelleva. De cuando en vez, al contemplar en la sala el cuadro de Gustav Klimpt, la evocación sobrevie ...
este sino en impensados poemas se surten de agua y cae de vertientes que luego se evaporan, formando lluvias puras, de letras que dibujan nona sinfonía, y no hay suficientes prismas con arcoiris naciendo de la base de nuestros pensamientos capaces de apagar sed, y gritarlos los vientos;
pues a lo más querida mía, tú que me miras titubeante, no me temas, solo deseo poetizar hoy contigo,
para entrar a las brisas del espacio, allí donde Dios está de pié , con su semásforo, señalando las luces rojas, verdes y permiten o rechazan torpezas, las albricias, en molinos de vientos girando y girando igual que las ruedas de bicicletas,
con esos girasoles amarillos de van Gogh, que inmóviles nos miran, nos preguntan los por qué la belleza, de una flor nos arrebató el sueño de pensar y también nos despierta de ese profundo sopor, de vivir y morir al mismo tiempo.
Y tambien les pregunto ¿sienten el ruido de los girasoles cuando la emoción de su belleza, es tan simple y aletarga?
me recuerdo otro momento en el Louvre mirando con Elenita a Gioconda;
el público miraba la sonrisa pintada por el grande Leonardo; estábamos absortos en ella que nos miraba de reojos y nos seguía donde fuésemos;
Y de repente miro a Elenita, su sonrisa me clavó, fue inmediata mi reacción al recibirla en mis ojos, volviéndome hacia ella, le digo, perdóname amor, déjame gozar aquí en este Paris, tu sonrisa única, me llega al corazón, se me ha clavado en él. Y frente esta obra de arte, sellé su gran sonrisa con un beso tan grande, que me persiste hasta hoy.
Y me recuerda el ruido de tantos girasoles y comprendí el por qué siento tanto al mirarlos, relaciono su ruido con sonrisa mi mujer y que siempre la había tenido tan a mi lado, para darme cuenta que el rugir esos girasoles comenzaba a dar vueltas en mis oídos, su belleza comienza entrar en mi líbido como algo puro,claro, los labios de mi mujer, que hoy me mira desde arriba sonriendo igual que cuando mirábamos las pinturas de Van Gogh.
Angel of musik es la sensibilidad que dibuja los paisajes invisibles de los sueños, que en sus cuentos se vuelven realidades palpables que llenan de magia, ternura e inocencia al corazón del lector.
Sus narraciones nos transportan al mundo de fantasía que todos llevamos dentro, el mundo donde todo tiene explicaciones sencillas, y no hay temores sino cascabeleos de las risas de los duendes de la imaginación. Ella deja constancia de que existen y que son los que hacen la vida tan encantadora.
En su propia voz "Los cuentos de ninguna parte son eso, cuentos que vinieron de no se sabe dónde y se instalaron en mi cabeza esperando ser escritos. Son todas esas historias que llegan en mitad de las noches de insomnio, o de la mano de los sueños; las que se te ocurren mientras andas por la calle, las que te cuenta la gente sin percatarse de ello.No vienen de ningún sitio en particular, ni van a ningún sitio definido.Todas ellas tienen una parte de mí, ya sea una parte buena, una mala u otra regular, algunas gustan más, otras gustan menos. Como ocurre con cualquier relato, todo depende de quién las lea. Bienvenidos a mis cuentos de ninguna parte, disfrutadlos antes de que ellos os disfruten a vosotros... Cuidado!"
En palabras de otros autores:
"El paisaje muta con nuestros estados de ánimo, y tú sabes captarlo y plasmarlo en tus cuentos con imágenes entre mágicas y realistas. Felicitaciones… " (Margarita Muñoz Correa)
"TU narración es hermosa, creo que surrealista, me recorre una sensación de angustia, de temor, de desesperación, todo cuanto te acontece por no saber que va a pasar, por no estar en nuestro mundo cotidiano. Excelente" (Cielo)
"Indudable el mensaje positivo, de respeto hacia los árboles y la naturaleza en general. Pero además, me habla del amor, de la iniciación al amor con una mujer. La Dama Verde representa la feminidad, en todos sus aspectos. El encuentro con ella, el deseo de fundirse con ella en un acto espiritual.
Lindísimo trabajo. (Larissa Orellana) "
"Elocuentes relatos que nos conducen a la reconsideración de lo natural, al invaluable y majestuoso legado de vida que significa nuestro planeta. Exhortas un retribuir a consciencia y una redención por el bien de nosotros mismos. Puntualizas el caos de la indiferencia de forma magistral."(Amakakeru )
Me he quedado a solas con la ausencia. Sus manos frías atenazan mi garganta y los recuerdos felices se escapan como pájaros asustados para no dañarse en el agujero de lágrimas que no dejan de salir, que al tocar el piso se convierten en candelas azules.
Son sentimientos en llamas rodeando un cuerpo extinto.
Mi corazón se rompe.
El fuego engulle la última carta que recibí.
Se la lleva en su bolsa de cenizas amargas y me deja sin esa voz que no quiero olvidar.
Las fotografías se derriten en la pared.
Los adornos de porcelana se quiebran uno a uno y los pedazos desaparecen cuando intento recogerlos.
Pido que llueva pero caen arañas muertas.
Hacen un amasijo negro sobre mi cama hasta que viene a verme una anciana transparente y pone todas las candelas en un pastel de cumpleaños.
La maldad es la escara del adverso. La maldad es un nido de espirales y violencias. La lágrima ácida buscando derretir corazones azules. La maldad es un viento que rompe abrazos. La maldad es la aguja del tiempo de las heridas. La maldad se diseña labios con las almas que rompió para cegar esencias dulces. ...
Los delfines de mis sentimientos nacieron intentando darle alas a cada una de tus lágrimas para que ninguna tocara el asfalto. Saben que el cielo son tus ojos y no quieren que nada de tu alma celeste se pierda jamás. Sus corazones se encuentran nadando en la esencia de tus flores líquidas. Darían su vida por ti, por eso no sienten vértigo si tienen que deslizarse por tus mejillas para proteger el azul, besándote sin paracaídas, porque el amor que eres los hace volar.
Prólogo: Tantas veces cuando estamos ya en medio de la vida, pensamos que todo lo que tenemos es algo normal, como acostumbrándonos, disimulando la maravilla que es nuestro cuerpo, sin analizar como están tan ordenadamente colocados por Dios, sus órganos vitales, con los que vivimos y damos gracias a la vida como lo hizo una vez Violeta Parra. Y como puede describirla un poeta:
RESEÑA VITAL EN SIETE ACTOS. (cual petit ecografía. Como prosa poética.)
I
MIS OJOS PÁJAROS.
Hace tiempo escribí un poema a mis ojos. Estaba quedando ciego del ojo derecho, pero me operaron y ví de nuevo los bauticé, mis ojos pájaros, si no fuera por esos ojos, no habría pintado lo que vi, ni habría escrito lo que sentí.
Desde que nací, miro con estos ojos de colibrí; la niñez pasé, entre miradas felices y suaves, a menudo ásperas como piedra volcánica; con comienzo ingenuo a lo mejor, indagatorio, hasta trepante,como hiedras en desconocidos árboles;
Cuantas veces mordieron mis ojos espacios de humana cacería, otras con las miradas suaves de la madre, del padre, que pavimentaron el camino hacia el futuro; mirando poco a poco, le puse nombre a TODO, y así nació el mundo adentro de mi; comiendo una naranja o una manzana, aprendí a gustar del amor de la niña de enfrente, a coquetear con mi profesora de inglés, y elegir la mujer ideal, la que amé con mis ojos, que me dió tres hijas, y ellas a su vez seis nietos;
mirando y comparando, supe del bien y del mal;
miré una vez a una dulce mujer: Helena la que al decir de Fausto y como si fuera hija de Zeus me transportó por once años al Parnaso.
Miré adentro del útero de mi madre y ví cuando Dios me colocó el alma, (y se escuchó mi primer grito,al salir un día, nacido) después con mis ojos ví crecer y crecer la vida, y acá estoy con kilometraje septuagenario, pero ha sido muy rico mirar y ver mi alrededor las alegrías y penas, las lágrimas que han corrido bajando desde estos ojos mirones;
y también se me han gastado los ojos de tanto mirar, de tanto pintar surrealismos y escribir versos, han sido mil ojos, mil sensaciones, mil poemas.
II
LAS MANOS NUBES.
Todo se ha unido: mis ojos pájaros, mis manos nubes.
Han conformado un equipo de mundos individuales creando etapas que se transformaron en vida, cocinando un guiso especial con aromas de amor, cambiándolo todo con dedos pinceles al arte visual en coloridas manchas diseñando piscinas de placer, formas y espacios, volúmenes y atmósferas; que belleza es la máquina humana en especial la mujer, la diva eterna, belleza inexpresable, amor sin igual, una sociedad anónima de ver y realizar, mirar y transformar en belleza la metáfora vital;
divina creación de Dios, este laboratorio que camina, mira y toca, la máquina perfecta, ¿no es así amigos? tú y yo,
III
LOS OÍDOS NENÚFARES.
Los colibríes bajaron de la luna y se mecieron al compás del ruído de las olas con el cantar de caracolas. Y Dios nos cubrió el OÍR, adentro y profundo, con una oreja y así nacieron mis oídos nenúfares, mecidos primero con el canto suave de la madre que te arrulla el sueño, con zorzaleos y gorrionadas, ( idioma de pájaros ) con el cantar de los cantares de la Biblia, y con el nacer de los genios musicales, hurgando en el Rhin, en el cosmos y en las flores, mujeres y amores; mientras con mis ojos pájaros veo la inmensidad, con mis manos nubes creo formas coloridas, poemas, telas, nuestros oidos nenúfares riegan el alma con los sonidos de los pistilos y los pétalos de rosas rojas casi negras, que hemos cultivado con el alma suave y callada de los dedos;
IV
LA BOCA ALQUIMIA.
La belleza de pensar tuvo su parlante propio para expresarla. Se llamó boca, y con sus labios expresa el amor-besos, toca cual gramófono dulces melodías y recita poemas y enseña. También por la boca muere el pez y con el ruiseñor la tarde. Todo lo que expresa nuestro universo personal, lo emite la voz, desde su primer grito, hasta el último. cuando llega el final. Pienso y luego existo, dicen, hablamos y creamos la vida. Por la boca respiramos oxígeno vital. Cierto.
V
LAS NARICES SALITRE
Cuando el hombre nació FLOIO, se le colocó la nariz, para olfatear sus presas y alimentarse. Con el tiempo, mejoró su olfato y mejoró su entorno. Dejó de ser pez, su olfato fué mineral, pero no abandonó el salitre. Con la nariz leemos el aroma de la mujer amada, cuando nacemos reconocemos a nuestra madre por su olor. Cuando se ama, analiza el perfume de mujer amada, y lo deja grabado para siempre. Cuando besamos, el contacto de nariz con nariz es envolvente. Con el olfato se anuncia el peligro, se presiente la lluvia, el desayuno que está listo, sabemos donde estamos porque cada lugar tiene su olor especial
VI
EL ALMA.
Todo lo descrito, sin el alma, no hubiera sido nada. Con ella dimos nuestro primer grito, y nos manejó la vida guiando los ojos pájaros, las manos nubes, los oídos nenúfares, la boca alquimia y narices salitre; cuando la miro y la siento adentro mío, exclamo: es el soplo de Dios que nos regó enteros y con ello TODO. Según Sócrates y Fedon, la separación del cuerpo y alma, hace que cada uno permanezca solo. A esto llamamos muerte El alma razona más que nunca cuando no la influyen la vista, el oído, el dolor ni la voluptuosidad, y al encerrarse en sí mismo prescinde del cuerpo. El alma es algo Divino, por ende inmortal.
Salió del trabajo cargando el cansancio de toda una semana. Caminó hasta su casa, el aire fresco de la tarde le hizo bien. Al cruzar la calle la vio. Era una anciana sucia, sus harapos despedían un hedor acido, su cara de nariz ganchuda, parecía salida de una revista de terror. Ella lo miró y sonrió. Al llegar a la plaza se sentó, le pesaban las piernas. Miraba a los chicos que salían del colegio y pensaba: ¡Que linda edad, sin problemas y con tantas ilusiones! La gente pasaba a su lado y él buscaba un rostro amigo, para conversar y olvidar su soledad. Una mujer, cargada de libros cruzó frente a él. Era bonita, con la piel muy blanca y el pelo claro. La siguió mirando, era tan linda de atrás como de adelante. ¿Cuánto hace que no hago el amor? Desde que Julia se fue, mi vida quedó vacía —reflexionaba— Ella fue todo para mí y no hice nada para retenerla. ¿Por qué la perdí? Se puso de pie y nuevamente a la vieja estaba cerca de él. Comenzó a caminar más despacio, le pesaban las piernas. Al llegar al edificio en el que vivía, el portero le abrió la puerta amablemente y le preguntó: — ¿Se siente bien? Le agradeció y llegó al ascensor, para su sorpresa y desagrado allí estaba la anciana sucia mirándolo. ¿Me estará siguiendo? —pensó. Subieron. Al llegar al tercer piso ya no aguantaba su presencia. Sentía nauseas y faltaban seis pisos para llegar. En el quinto, el malestar era insoportable, le dolía el pecho y la cabeza le daba vueltas. La vieja lo miraba sonriente, era repugnante. Sintió miedo. ¿Quién es está mujer? —rumió para si— Se sentía mal. Al llegar a su piso, bajaron juntos. Se le aflojaron las piernas y cayó. Lo último que vio fue la sonrisa desdentada de la vieja y allí comprendió quién era. ...
Salto Estoy llegando a esta soledad a medias, donde la sensación tan agradable no llega a acercarse a las circunstancias requeridas. En esta media soledad donde no llego a ver, pero los ojos no se cubren, donde el viento me trae el aroma de las flores que no puedo alcanzar y los sonidos la música dentro que no puedo... Todo está lleno de rendijas, no hay puertas cerradas, no hay ventanas abiertas, el vacío que busco se escapa entre mis dedos. Tantas miradas por doquier, ahuyentan el silencio, ahuyentan la melancolía que busca aflorar y permanece bajo la piel
Simple y llanamente no puedo dormir. Los rugidos que a mi alrededor se extienden no bastan para el sosiego que mi alma busca montada en las manecillas del reloj. Y como la profecía lo habia pronunciado una semana había sido suficiente para dejarlo todo atras.
Así que hasta que el sueño me alcance seguiré escribiendo por la eternidad. Aunque la gente me vea extraño cuando mis manos oxidadas continúen sosteniendo una pluma descontinuada, yo seguiré aqui, evitando la gravedad en este artefacto de metales, tela y plastico que resiste a mi cadera con la ilusión de que no pase a formar parte de un irremediable centro de magma incandescente.
Me pregunto de pronto si mi imaginación corre por un momento de sequía o falta de pasión, mientras un musculo cercano a mi codo vibra con la impresión de que debiera estar dormido, descansando.
Si hubiera una forma de crear un campo alrededor de mis oidos y aislarme de todo aquello.
¿Donde quedó el romanticismo? Aislado por la ausencia de música y contacto ha sido suplantado por la esencia misma del Diciembre y la distancia. Con esta catarsis planeo levitar mientras el resto... ...
Si esta tarde llenara ideas con sus mímicas, o mecedoras frases impresas en mayúsculas, decirte que haces falta y eres prescindible la hermética evidencia; decir que no te amo sería excomulgarte y echarte de mi patria, xenofobia dudosa, celo intolerable, secuestro de tu alma, repertorio maldito; reprobable evidencia, herrumbre artificial, presagio de milongas, arrabal decadente. Así se escriben secas historias de amnistías, por detrás de la música, mi tango sembrador, semáforo con luces, sensual y repentino, recorrer, triangulados paisajes recordados con un bandoneón, un farol, piano forte. ...
"Pintar o escribir es como jugar al ajedrez con el alma, aprendiendo solo a mover las piezas con tus sentimientos"
Nació en Santiago, capital de Chile, un día de septiembre de un año olvidado. Estudia en tres colegios de esta ciudad, también cuatro años en Buenos Aires, hasta obtener el título de Bachiller en Letras. Luego, seguiría la U. Católica, donde asiste como oyente en la carrera de Arquitectura, pero no tardó en desistir para estudiar Arte en la U. de Concepción, llamada en ese tiempo Casa de Arte, especialidad Pintura.
Pinta y escribe describiendo lo que pinta. Entre los años cincuenta y sesenta, ya se le ve escribiendo apasionado, cuentos cortos y poemas. Casado inicialmente, es padre de tres hijas. Separado, luego, contraería nupcias, en mil novecientos noventa, con la mujer que fuera su inolvidable compañera, de casi once años, junto a la Pintura y Literatura. Ella, psicopedagoga, especialista en niños retrasados y con problemas, lo ayuda e incita a pintar y escribir poemas, especialmente. Viajan mucho y escriben en conjunto, un largo Diario de Viajes, que nunca pudo terminarse debido al fallecimiento de ella en el año 2002. Esta partida sume a Ernesto en un vacío, soledad que se palpa en sus poemas.
Ernesto Würth es autor de innumerables poemas, algunos cuentos cortos y artículos sobre Arte, muchos de los cuales han sido publicados en diversas revistas virtuales de México y Perú.
Además, colabora en foros - vía la Internet - en España, México, Argentina, Perú, Brasil. Su obra ha merecido antologías en México y en Chile, donde pertenece a un grupo de poetas denominado Intramuros.
Buenas tardes, Ernesto, ¿qué hora es en Chile? Aquí en México son las 3.30 de la tarde.
Mira, Rosa María, aquí en Chile tenemos las seis y treinta de la tarde.
Doy apertura a esta entrevista, preguntándote sobre tu inicio en la literatura; ¿cómo así decides entrar a este mundo de las letras?
Cuando estudié arte, pintura, tuve un profesor de literatura de nombre George Elliot, de quien me hice muy amigo. Él me dio lecciones paralelas de literatura; poco a poco fue atrayéndome las letras que adopté por costumbre, pintar un cuadro y detrás, en la tela, escribir sobre el tema. Esta costumbre no la he perdido hasta hoy, así que siempre estoy escribiendo sobre lo que pinto. Sobre todo de mi pintura surrealista. Generalmente pinto mis cuadros en papel, de tipo especial; costumbre que inicié en Hamburgo, Alemania, donde tuve un pequeño taller. Mira, en papel es fácil escribir un poema a tinta o grafito y la idea plástica sale transformada a poema. Casi todas mis obras llevan un poema; además, mi segunda esposa, con quien escribía prosa y poesía, me influía a graficar esos poemas; según ella, enriquecían la pintura, y a su vez la pintura hacía lo mismo con la poesía. Cuando ella enfermó de cáncer también lo hice yo. Éramos la pareja de cáncer. Ella bromeaba diciéndome que tenía que sobrevivir porque debía pintar y escribir muchos años todavía. Su partida fue una pena.
Afirmas que partes de tu propia pintura para escribir un poema, ¿cómo es eso?
O viceversa, algunas veces el inicio de una pintura es un poema. Tengo muy contiguos un concepto del otro.
El concepto de que la inspiración nace, algunas veces, de una obra de arte, parece algo novedoso
No lo creas, suele ser bastante común en nuestros días. En Europa, por darte un ejemplo, encuentras pintores poetas y poetas pintores.
Quizás es por ello que se ha dicho, alguna vez, que tus obras tienen ese punto exacto, "arte detrás del arte"
Rosa María, la sensibilidad de un pintor y un poeta es muy semejante, diría, idéntica
¿ A cuanto asciende tu obra poética?
Debo haber escrito alrededor de ocho mil poemas, es muy difícil saberlo. Perdí parte de mi obra durante un robo en mi casa, se llevaron muchas y quemaron otras.
Sin duda, una gran pérdida
Te cuento, que en mis pinturas usaba el opus, siempre numeraba cada cuadro. A propósito de opus, con mi mujer establecimos tres artes paralelos: pintura, literatura y música. Cuando grabábamos poesía siempre había música de fondo. Y componíamos poesías oyendo música. Éramos muy mozarteanos, wagnerianos y de mucha música española. En España, nos volvíamos locos con las sardanas y los cantos flamencos; llegué en pintura al opus número ochocientos cuarenta y uno, anotado con nombre y detalles. Lamentablemente, también extravié esa lista que guardada como una Biblia.
¿Cuantas pinturas tienes?
Echando un vistazo a mi departamento, debo tener alrededor de doscientas pinturas, entre oleos sobre tela y pigmentos sobre papel. Y estoy tratando de venderlos pronto. El año 2003 vendí muchos cuadros en Alemania; ocho destinados a museos alemanes. Actualmente están imprimiendo un libro en Madrid, la editorial Atenas, cuya tapa será con un cuadro mío.
¿Recuerdas cuál fue tu primera pintura?
Clarísimo; fue un paisaje del sur de chile llamado "Ramuntcho", fue premiado este cuadro. Fue mi primer premio, recién salido de la escuela de arte.
Y de tus obras literarias ¿cuál fue la primera?
Un cuento en prosa poética que hice en la cordillera de Nahuelbuta, al sur de chile, en un aserradero de pinos araucarias. Lo presenté en un concurso literario, pasó bien, pero hubo mejores.
¿ De qué trataba el cuento?
Contaba la vida de unos peones que manejan el aserradero, gente muy rustica y de vida muy fuerte, gente que bebía mucho alcohol en las noches, pero tenían un espíritu muy digno de describirlo, muy humanos y a la vez salvajes. Describí esa personalidad del chileno que batalla por sobrevivir y que nunca lo logra por carecer de posibilidades: Mala educación, pobreza, etc. Son gente buena que tiene los mismos deseos que una persona de otra latitud.
¿Cómo consigue un escritor, como tú, manejar los géneros, ser cuentista, poeta y ensayista?
Soy un artista que me he acostumbrado a pintar y escribir. Pero, sin embargo, desde el año dos mil dos, que tuvo lugar la irremediable partida de mi esposa-musa, he pintado poquísimo. En cambio, he escrito mucho, eso sí.
Al lado de mi esposa viví once años de ensueño. Juntos escribimos notas en prosa y poemas, en nuestra vida viajera, por varias partes del mundo. Componíamos casi a dueto, pero a la vez cada uno por su lado; siempre revisando y corrigiéndonos mutuamente. Ella una psicopedagoga, muy estudiosa y culta, fue mi musa por sólo once años. Murió de cáncer. Mis poemas hasta la fecha han sido inspirados por ella. Salvo estos últimos tres años en que el olvido, muy humano, me ha hecho pensar en otras musas.
Ernesto, dime, ¿es difícil encontrar a la pareja, diríamos perfecta, que también guste de lo que hacemos?, ¿no crees que como es difícil acoplarse a la vida de un artista?
Mira, nuestro matrimonio se efectuó cuando ella tenía cincuenta y cuatro y yo sesenta y cuatro años. Para ambos fue una segunda oportunidad; ella era viuda, y yo separado. Nuestra unión fue un tiempo de sueños irrepetibles, una residencia en el paraíso de once años. Después, sólo tuve que hacer las maletas.
Al seguir de cerca ese tiempo que te ha tocado compartir al lado tu esposa, que además era poeta, nos hallamos ante la impresión de que has vivido una vida de novela. ¿No te ha seducido la idea de escribirla?
Claro, que sí, estoy escribiendo algo llamado “El poeta y la princesa”. Alrededor de cuatrocientas páginas que estoy puliendo. Está dividida en tres partes: una la romántica, la del matrimonio; otra r ...
… el vuelo de cuchillos, los temblores, los ojos agonizantes de los que van a morir, el estremecimiento, la angustia, la furia y la muerte flotando entre cuerpos, entre alientos, entre paredes, cadenas y garfios de hierro; fluye el estertor de almas envenenadas con ira, venganza y odio, con dolor dolorido, con terror, con ruda y ciega desesperación; … un matadero es un enclave brutal y abominable, desolado y atroz; ríos, ventiscas y cataratas de llanto enloquecido manan y ruedan por túneles y callejones, se filtran por muros y cámaras, suben tejados arriba, nublan la luz, y recorren campos y ciudades con su carga maldita para su maldita siembra; … en sus sangres vertidas, en sus cuerpos y pieles despiezados, en sus células, – adherido, exquisito – el hedor pasional aparecerá en nuestras mesas y hogares excitando la ira, la sexualidad, la violencia, vigorizando e impulsando nuestro pletórico ser cual dominador, matador y destructor del mundo; … porque ciertamente los animales son fulminados, degollados, apuñalados, y sus gritos de horror son un palio/hacha que cuelga y marcha cual un dios/no dios por el aire, cual espectro inaudito, terrible y devastador; ¿ … responsables ? “no ver, no sentir, no pecar” [… el velo negro de la compasión aún: nuestro atávico y denso bastión de la ceguera]
Y pasarán los años. Y mi recuerdo aún rondará tu memoria. Tus labios recordarán mis besos y tus manos creerán que pueden tocarme en el tiempo. No podrás jamás despertar sin decir mi nombre. Ni en las noches cerrar tus ojos sin sentir mi perfume.
Caminarás largos senderos, y ansiarás mi mano en la tuya en el lento andar. Oirás mi risa cada tarde mientras, solo, mirarás los árboles añosos, por los ventanales, de esa casa que nos cobijó.
Suspirarás con dolor en el pecho, donde guardas ese corazón que me traicionó. Y la humedad de mis lágrimas por años vertidas en tu memoria acá en la distancia, la sentirás en tus mejillas cayendo a raudales y dañarán tu piel.
Y seguirán pasando los años. Y como una letanía dirás mi nombre con la tristeza más grande que pueda existir. Y el arrepentimiento de lo mal decidido marcarán tus horas, con la indeseable intensidad del fuego que quemará tu memoria.
Mientras yo liberada de tu atadura invisible, solo te recuerde en el minuto de morir.
...En dónde se detiene el tiempo En qué sitio se estanca tu aliento, Si con excelsos besos amainan tus tormentos ¿Por qué no ahuyentas esta incertidumbre vil?.
Sombras turbias empañando mis dominios Ataviada de amatista cedo frágil en destellos Provoco enfilar tu centro a mi universo para prodigar mi espacio voluptuoso y febril....
En donde encallan mis suspiros Si ese breve hastío Me lleva a mutar en ti… ...
Norte y sur en silencio se deslizan esperando partir sin vacilar, ocultando el inclemente deseo que entre sus carnes palpita y con lágrimas intentan sofocar...
Sur y norte desearían vestirse como amantes eternos, subyugarse y degollarse sin dolor palparse inundando los sentidos prodigarse hasta la muerte sin ningún pudor.
Que triste se siente al norte sus entrañas claman sin remordimiento deseando escapar entre ráfagas de viento y deslizarse en silencio hacia la fuerza del Sur ...
INVISIBLE MUNDO. Monólogo solitario en torno a Dionisíacos y Apolíneos instintos. Y otros gajes del oficio, en el arte de filosofar.
los supuestos invisibles que imagino, bordeando el río, que riega árboles que se yerguen solitarios y sin bosques, buscando albergue de la furia del viento y de la calidez del horizonte alejado; esos ritmos de los entes que pululan, tratando de comerse la miel de los panales, vanales ritos, que salpican mis neuritas abrazando falsos dioses de alabastro.
invisibles o no visibles, duros términos para quienes no ver lo visible, la veritas, “el cáliz”, solo pueden ver además mitos en poder de mitómanos, con un fósforo en la mano, con una sinfonía de Mahler, o una tocata de Zappa, alvéolos de cera con gramófonos, ritmos que lideran asonancias Dionisíacas.
los ritmos del arte de la “consolación metafísica”, la tragedia, como una Helena a la cual tenía derecho, y a exclamar con Fausto:
“¿No debería yo traer a la vida con apasionada violencia la mas divina forma?”
y nacen tantos personajes a medida que vamos entrando a los pensamientos en torno a la vida, a sus mitos, a la tragedia, la cultura, el arte musical, las apariencias,
mitómanos escritos queman mitos, con prendidos soles, que brillan ausencias,, sinsabores disonantes, sincopados, labios enrollados cual bisagras oxidadas aferrados a sentidos, besos escalpelos hieren los míos con sueños apagados, mordiendo ritos de verdes hojas hiedras, de sueños dormidos, en ramas de bambú;
caen en movimientos suaves desde arriba de los árboles-bosques, en llamas prendidas de doradas ilusiones y lloran piedras….topacios, mientras tanto lentamente como secundero. respíro una novela y expiro mis versos sueños nocturnos sin final preciso ballet con bailarines y luces de neón
a veces confusas situaciones prevalecen y las lluvias lloran pétalos de rosas rojas son los supuestos invisibles que arriban para regar con sus mangueras y apagar la vida, que encendida prevalece, a veces, por que si fuera todo el tiempo, no estaría perdiendo el tiempo esperando que renazcan las verdades en un mito, apretado, donde la sabiduría Dionisíaca, se tragó a Prometeo; dicen los griegos que de la sonrisa de Dionisios nacieron los Dioses y de sus lágrimas, los hombres, una triste realidad hecha sonrisas de papel, a lo mejor otro mito mas, pero afirmo, es triste la aparición del hombre y su actuación en las tablas de un teatro donde todo se hunde y la dificultad de encontrarse a si mismo, lo lleva donde Esquilo, y busca el suicidio, como medio de terminar con el mito de la cultura.
Hay tantas ideas que nadean contra la corriente, pensando en políticos, líderes mundiales,que queman diariamente banderas de papel, donde se anteponen intereses del dinero, el señor dinero, (el petróleo) que todo lo domina, porque el hombre se creó a sí mismo, como un mito, y ese mito lo está tragando a él, lo que llamo el suicidio, de esa sonrisa de Dionisios, que ahora se convertirá en la muerte de su propio destino.
el espíritu Apolíneo y el instinto Dionisíaco se unen en fraternal alianza de las dos divinidades. Dionisio habla la lengua de Apolo y éste la de Dionisio logrando de esa manera alcanzar el fin supremo de la tragedia y el arte.
Iseo, el canto metafísico del cisne:
en las ondas suaves de un océano de dichas, en la armonía sonora de las ondas vaporosas y embalsamadas, en el tormento infinito de la respiradción universal sumirse-abismarse ¡inconciente suprema dicha!
según Platon, las cosas no tienen realidad por si mismas. La verdadera realidad corresponde a las ideas incorruptibles y eternas, que han sido contempladas directamente por nosotros en nuestra vida anterior. Una reminiscencia de esta visión de ideas. Así una cosa puede ser bella cuando participa de la “idea” de belleza, buena, si participa en la “idea” de la bondad. La filosofía de Kant con su fenómeno o apariencia y su “cosa en sí”. Schopenhauer con su Representación y Voluntad, como dualismo.
Otro precepto que encuentro bello, es el Socrático: “la virtud es la sabiduría; no se peca mas que por ignorancia; el hombre virtuoso es el hombre feliz”. Tres principios de optimismo que termina con la tragedia. Se reduce la concepción esquiliana al principio superficial de la “justicia poética”. Y de nuevo nace otra idea……que dejamos pasar para evitar el infinito en el relato de nuestras ideas. Porque de las ideas nacen otras ideas, y así sucesivamente. ...
Pensaba, mas no estaba, sin percibir, reía , creí, pero nadeo sólo, te vi, eras tú, ¿dónde estás? la mirada, perdida, que involucra, tercetos y tus duetos con hosannas, parodias y sonetos, telegramas retráctiles adentro un mundo loco, real, me desperezo, dudo…¿de qué?...de nada… ¿seré?....hoy.
Recorro acompasado tus preclaras arenas , me sumerjo en sus brillos de saudades labrando tantas piedras milenarias ágatas, obsidianas, en tus ojos, y pienso en ti, te pienso, lejanías, ayeres, las certezas, miradas y tus rictus, lo vivido, son luces claras de un alba no extinguida. ¿sientes agua caer de esas nubes?
Goterones, nostalgias, esmeraldas, tus iris, recorren los vacíos de nuestras almas lisas por caminos de arcillas. con tus tibias arenas, donde pájaros vuelan gorjeando y las brisas perforan mis sentidos, y nos hablan, de ayeres y mañanas.
La vida es mariposa, me decías guiñándome tus ojos penetrantes, tan suaves son tus alas de oro y cielo, la vida, y movías tus labios en rictus de amapolas, me amabas, en tibios siglos, todo voló, el espíritu, volabas con ternura, se nubló la mañana La vida mariposa que se pierde a lo lejos. ...
Me sentaba en el sillón a rayas a escuchar a Piazzolla. Me volaba, me abstraía del entorno, de lo cotidiano. Manera de desconectar el presente y solo recordar. Quería siempre recordar..., yo sabía que eso me daba vida. Para mí los recuerdos era tomar vida del pasado para traerla y alimentar la poca que me quedaba en el presente y prolongar un poquito más cada segundo. No me quería extinguir así, tan fácil, tan rápido. No era justo (¿qué cosa mala es justa?).
"Libertango", esa melodía es mi preferida, la he oído tantas veces...Dios...me sé cada nota de ese tema, como ciertamente sé que llegará el momento en tanto como mis recuerdos como "Libertango ya no existirán.
Se me acaba el tiempo, lo sé, queda poco, pero me aferro cada vez más a éste mundo que no es tan agradable hay dolores físicos y del alma, hay alegrías casi olvidadas y recuerdos, muchos recuerdos. ¿Es así el final?, ¿ lleno de nostalgias y memorias del pasado ?.
Ya no me siento en mi confortable sillón , pero oigo a lo lejos la música en mi cabeza, la oigo por inercia, me la toco yo misma. De mi cuerpo a mal traer sólo responde mi mente y mis atesorados recuerdos:
- Cuando entré a la iglesia con mi vestido de novia, blanco, lindo, vaporoso...tanta felicidad en ese momento, tanta ilusión...con los años...nada...sola!
- Me llegan los olores de mis hijos recién nacidos, olores dulces. Sus cuerpecitos tibios y perfumados. Pegaditos a mí. Sus caritas sonrientes yá más grandes, sus juegos y canciones. Esas tarjetas rayadas con sus deditos y con letras descontroladas diciéndome "Feliz Día Mamá"...
- Esa semana en la casa de la playa con mis amigas, hace tanto ya, jugando en la playa como niñas, contando historias "terroríficas" en la noche, ja, ja, cómo disfrutamos...
- Recuerdo navidades, los tres solitos, pero felices...
- Tantas celebraciones para todos, menos para mí. Nunca celebré nada ¿para qué?, nada personal que festejar. Reuniones familiares. Todos riendo y yo con sana envidia observaba como "cada oveja con su pareja", claro, menos una, la única oveja que siempre se sentaba sola y reía sola. Sin ese abrazo amoroso de complicidad del otro. Sin esa mirada cariñosa correspondida por el ser que te sabe todo, hasta por qué son tus silencios. Nada de eso para mi...
-También me llegan momentos dolorosos. Un hijo enfermo en la madrugada y yo haciéndome la valiente para cobijarlo y decirle que yá pasaría...que la fiebre yá se iría...
- O que esa mala nota no importaba...que la próxima iba a ser mejor...
Señor...cuántas lágrimas contenidas, cuántas penas escondidas, cuántas risas falsas y cuánto valor a la fuerza...
Me río de mis locuras, me felicito de mis logros, me reto por mis actos que pudieron ser mejor. Me apena por haber creído y por haber otorgado mi hombro para las desdichas ajenas y no haber tenido uno para las mías.
Ahora, en éstos últimos fugaces momentos de lucidez (cada vez menos), solo quiero ya no recordar, ni pensar, ni sufrir éste dolor que no me deja. Los medicamentos no funcionan. Duele el cuerpo y también el alma (deberían existir calmantes para el alma). No quiero irme aún, me quedaron tantas cosas por hacer, tanto por entregar, tanto por ver, tanto por tocar, tanto por oler (...el pasto recién cortado ¡maravilloso! ). Me quedó tanto por amar y tantas ganas de ser amada. No pensé que esto sería tan pronto. Quería un regalo. Un poco más de vida para ver mis obras terminadas y mis tareas cumplidas.
Ya no voy sintiendo mucho lo que sucede a mi alrededor. Voy cayendo en un agradable letargo...poco a poco...sólo escucho a Piazzolla y "Libertango" que me lleva en su compás a través de un camino largo...todo lleno de florcitas amarillas y pastos "recién cortados"...sé que cuando termine el tema yo habré terminado también. Y quiero mi sillón a rayas… ...
Es pleno invierno helado, frío, seco sin lluvias, Tomé mi gran bufanda y la crucé mi cuello, atrapando los vientos que me hablaban hacían señas al oído, mensajes en morse; era la bruma que hablaba siete idiomas enchapados en cáscaras de nuez con malabarismos, una suerte de ansiedades metidas en el limbo con rojos gajos de tu naranja, dulce cual tu idea de amarme temprano esta mañana de cirrus, sin sol, todo apagado, sin luces de neón.
no entendía al principio, pues era tal el frío, me congelaron lágrimas.y oigo silbido agudo, miras cual pas de deux, me atocigan tus ojos,, pues de emoción, claro, tus besos adormecen a mi arjé y mi alma, y descifrando al tuyo, enmudece mi boca, la emoción me embarga, tocando campanarios acordes marcha nupcial, me desnudé solemnemente mudo, me desvestí la vida y me puse otra nueva, me sentí recién parido, vivo, con nueva placenta, ido, me saqué la bufanda y descifré mi vida, miré directo al sol.
Es difícil descifrar la vida, tic tac reloj y bufanda, camina el tiempo delante mío y ríe, adonde vas hora tediosa y cargante? ya no cabes en mi sombra, más ahora cuando ya no tengo sombra, ¿se te marchó la vida? Espera le digo, repíte el mensaje… detente un momento… …déja doblar esa esquina…necesito mirar al otro lado, el famoso lado, a ver si alguien me espera, ¿Cómo sabes si brilla el infinito como un elefante? Y me crucé la bufanda encima de mi sombra y la apreté contra el viento asustado sin aire el sueño venció a la sombra y enmudeció al reloj deteniéndose el tiempo. Lloraron las horas encima del minutero, y la luz cubrió la imagen derretida cubierta por la bufanda. ...
Viviendo atormentada entre las sombras del pasado, una hermosa luz se abrió paso en mi camino.
Mi corazón cansado y aterido palpitó al calor de la ternura tanto tiempo soñada y no sentida.
Pero ese corazón tan dañado por la vida sintió tanto temor de esa ternura que decidió escapar, poniendo una coraza a la ventura.
Hoy he vuelto a las sombras que me asolan, pero aquella hermosa luz que iluminó mis tristes horas, perdurará en mi recuerdo para siempre hasta que Dios termine con mi vida ...
Como un pianista escucha sus letras cuando toca, resbala y cae su voz, guardo cofres con silencios afixiados en una marca del concreto, donde yacen huellas de animales inventados.
Aquí, en el murmullo mágico de esta noche, caen gotas del índice de mis dedos para salpicar y confundirse con los lunares de tu cuerpo.
Y abro mis brazos al temblor de tu piel, y a la libertad de mi vientre.
Vienes tú con estrellas y alas a enseñarme cómo volar mientras, los silencios mueren mudos de espanto, desolados, mutilando mosquitos.
Tu aliento entrecortado, besó la orilla en espiral de la copa que se dibuja en mis labios rojos, despacio, y sujetado del ruido de mi boca, buscas calcinar inviernos, aunque no sea suficiente una caja para guardarlos.
Hasta que abras tus brazos con el temblor de mi cuerpo y descubras la inmensidad de una lluvia y mi silencio. ...
Amor de paz tu flecha firme e indolora tu nombre humano sin clavos en las palmas
por tu camino mi carne atribulada por tus pedruscos el reto del espíritu
Amor te hermano a todos mis sentidos de ti se llena mi cántaro de rezos
detrás de ti -dudosa de mis huellas- voy satisfecha de ser solo semilla bajo la luz que despide tu sombra
ii
por este corazón que ha florecido sobre la piedra franca de tu alma y todos los antídotos que manan de sus grietas llenando mis fisuras
y por las elecciones que disipan la seductora neblina de los otros yo me abro a la luz y a las visiones al poder que endulza mi amarguras
por ti consolador de mis angustias se arrodilla mi boca mis olvidos las penas de mi barro en tu torno
y es por ti que mis pérdidas redimen el vacío que hay en mis ganancias
iii
tú y yo nos amamos
en Ti enjuago mi niñez mis penas broncas mis esfuerzos se mojan en tus aguas
y en esta esfera bendita en que me tienes me quitas las dagas que yo misma he clavado en mis carnes
eres el único dolor que no me daña el que dibuja mis clarividencias
voy de Tu Diestra en pecadora redimida en mujer pobre que sabe de riquezas
sumisa en el torno de la vida
iv
solos tú y yo Amor enamorados en el jardín de una oración sentados en las palmas de la luna
y en el fragor de un día rutinario vaciando un buzón de letanías
solos tú y yo
amándonos
v
Tu Palabra se escanció como vino en mi copa del día dejando el aroma de Tu espíritu
vi
me miro a través de esta alegría de ser sin muertes aledañas con un portento de luz desde mi pecho
ilumino los días que comienzan abandonando la cáscara inservible como un pájaro naciendo a su destino
vii
no te olvides de mí
oh trueno de sol entre mis lluvias
viii
desde mi corazón Amado mío nacen los salmos henchidos de poesía con una fe postrada entre los pliegues de tu saya bendita Nazareno
llena de ti mi amor se limpia el polvo y se hace barro al milagro de tu nombre sin que yo intente por voluntad quererte porque quererte tiene propia vida
y así vencida por ti soy yo quien vence en una lucha en la tierra por el cielo
y en Tu presencia me ciño las auroras
ix
la libertad es un canal abierto una lágrima sin culpa ni vergüenza
es un confesionario omnipresente que declara te quiero sin esclusas
y como un pez que dirige las corrientes del latido que despega si le nombras navega alrededor de tus palabras sin temor a la sequía del mañana
ay Amor amor que me humedece amor que llueve en mi tierra de inquietudes
libertad es sumergirme en la certeza del agua que mojaron tus sandalias
x
vine a besar cada dedo de tus pies he amanecido por tu causa y te amo
contigo soy una cobarde reversible de las que quedan pocas
Aliena es el alma azul que tiene las semillas del amor verdadero para regresar a su propio horizonte. Ella escribe desde la naturalidad expresiva que le da el amplio conocimiento que tiene de si misma y de sus emociones. Ama con la misma fuerza que plasma cada sílaba de sentimiento puro en sus versos. Es entregada y valiosa y todo eso se ve en su literatura.
Su voz tiene la fuerza de su esencia dulce y generosa que también se ve reflejada en la sensibilidad de sus respuestas profundas. Su calidad se ha visto enfrentada a las voces adversas de quienes afirman "que uno debe dominar la palabra y la emocionalidad, dando prioridad a la estructura ", pero en realidad ella la domina perfectamente y no es desde los límites de otros, la domina al liberarse y al dejar que su corazón vuele de forma ilimitada.
Un buen poeta siente sin medirse. Un poeta "correcto" escribe desde las estructuras perfectas, con la musicalidad adecuada y de vez en cuando parece que transmite igual que personas con talento como ella, pero en realidad sólo siguen lo mismo que miles de otras gentes.
Pienso que al escribir, debe dejarse fluir todo y conforme se deja uno llevar mucho más, se llega a un punto en que la propia velocidad del corazón pule los bordes de la manzana que vendría a ser el poema.
Escribir debe ser como amar, uno debe estar dispuesto a equivocarse muchas veces, simplemente hacerlo porque debe uno entregarlo todo y así es que de verdad vale la pena.
Queda decretado que ahora vale la verdad, que ahora vale la vida, que con las manos juntas trabajaremos todos por la vida verdadera.
Queda decretado que todos los días de la semana, incluso los miércoles más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.
Queda decretado que a partir de este instante habrá girasoles en todas Ias ventanas y que los girasoles tendrán derecho a abrirse dentro de la sombra; y que las ventanas deberán permanecer el día entero abiertas hacia el verde donde crece la esperanza.
Queda decretado que el hombre no necesitará nunca más dudar del hombre
Que el hombre confiará en el hombre, como Ia palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en el campo azul del cielo.
EI hombre confiará en el hombre como un niño confía en otro niño.
Queda decretado que los hombres están libres del juego de la mentira.
Nunca más será necesario usar Ia coraza del silencio, ni Ia armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa con su mirada limpia, porque la verdad pasará a ser servida antes del postre.
Queda establecido durante diez siglos, la práctica soñada por el profeta Isaías, y el lobo y el cordero pastarán juntos y la comida de ambos tendrá el mismo sabor de aurora.
Por decreto irrevocable queda establecido el reinado permanente de la justicia y de la claridad, y la alegría será una bandera generosa para siempre desplegada en el alma del pueblo.
Queda decretado que el mayor dolor siempre fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama y saber que es el agua quien da a la planta el milagro de la flor.
Queda decretado que el pan de cada día tendrá del hombre la señal de su sudor, pero que sobre todo tendrá siempre el caliente sabor de la ternura.
Queda permitido a cualquier persona, a cualquiera hora de la vida, el uso del traje blanco.
Queda decretado, por definición, que el hombre es un animal que ama, y que por eso es bello, mucho mas bello que la estrella de la mañana.
Se decreta que nada será obligado ni prohibido; todo será permitido, inclusive jugar con los rinocerontes y caminar por las tardes con una inmensa begonia en la solapa.
Sólo una cosa queda prohibida: amar sin amor.
Queda decretado que el dinero no podrá nunca mas comprar el sol de las mañanas venideras.
Que expulsado del gran baúl del miedo, el dinero se transformará en una espada fraternal para defender el derecho de cantar a la fiesta del día que llegó.
Queda prohibido el uso de la palabra libertad, la cual será suprimida de los diccionarios y del pantano engañoso de las bocas.
A partir de este instante la libertad será algo vivo y transparente, como un fuego o un río, y su morada será siempre el corazón del hombre.
THIAGO DE MELLO
Sin lugar a dudas, el brasileño Thiago de Mello es uno de los poetas mayores de lengua portuguesa en la actualidad. Nacido en un poblado vecino al caudaloso Amazonas (1926) y luego de cursar los estudios primarios y secundarlos en su provincia, recorre importantes tramos de la carrera de medicina. Poco antes del juramento hipocrático, cambio de rumbo; mejor dicho se reencuentra con el suyo y verdadero; los estudios literarios en la Facultad de Filosofía y Letras, donde obtiene la licenciatura. Sus trabajos siguen el ritmo de sus estudios: primero, laboratorista en un banco de sangre hospitalario, luego periodista; finalmente, escritor. En 1958 es nombrado Director de Cultura por el gobierno brasileño. Su aval decisivo es una buena parte de su producción poética, publicada a través de libros y colaboraciones en diversos periódicos y revistas del Brasil y del extranjero. Más tarde, pasa a desempeñarse como agregado cultural ante el gobierno boliviano y posteriormente ante el de Chile. Cesanteado por el golpe militar de Castello Branco, vuelve a Brasil donde ocupa el cargo de Director de Artes Graficas de la Editorial Brasilera. Perseguido por las autoridades militares de su país, debe adoptar un nuevo oficio: el de exiliado. Refugiado en Chile y decidido a colaborar con el gobierno popular de Salvador Allende, acepta el nombramiento como Comisario General de la Bienal Americana de Grabado. Cuando los militares chilenos se lanzan a la emulación de sus colegas brasileños, emigra a la Argentina. En Buenos Aires escribe su, por ahora, ultimo poemario, de cuya publicación se hizo cargo una editorial local, junto con una antología de su obra poética anterior. Hasta la fecha, Thiago de Mello tiene en su haber más de quince poemarios, entre los que se destacan "Silencio e palabra" (1951) "Vento Peral" (1961, Primer Premio Nacional de Poesia otorgado por la Academia de Letras de Brasil); "Faz oscuro mas eu canto" (1965) y "A cançao do amor armado" (1967). Varias veces vertida al castellano, los traductores centrales de su poesía son Pablo Neruda y Mario Benedetti. Al autor del "Canto General" se debe precisamente la versión castellana del largo poema que se publica en esta página "Los estatutos del hombre", del cual Thiago de Mello dijo : "es mi respuesta al acta institucional que dictó la camarilla militar que detentó el poder en mi patria. Ellos restringieron los derechos y la vida misma del hombre; yo, con mi poema, dicto mi propia acta, el de la certeza de que finalmente el ser humano habitará en un mundo donde el hombre podrá ser hermano del hombre". "Al fin y al cabo, qué es la poesía? Antes que nada, una vieja pregunta. En mi caso, es una forma de servir a la belleza y al mismo tiempo, mi instrumento de lucha para la redención del hombre. Para un poeta latinoamericano actual, la poesía, como cualquier otro arte, no puede dejar de apuntar al objetivo estético. Sin embargo, es finalmente fundamental la finalidad ética, es decir, servir a la liberación de los oprimidos de América". ...
Sobre raíles anda suelto el deseo. Le ha surgido el dilema que lo pausa entre Siberia y el fin del mundo. No sabe lo que quiere. Morir o desear morir. Si desea morir qué lujurioso placer, qué escandalosa fricción. Viviría para siempre con ese deseo, con la muerte a su lado para ver la lontananza virar, a las montañas dejar atrás. Pero morir, simplemente morir. ¿Y sí no quiere desear más? Dejarse morir sin excitación. Morir sin desear, aquello sería su alivio.
Probó durante siglos la ausencia de deseo, la castidad absoluta. Desaparecieron los tranvías que recorrían las selvas y los lagos más secretos, todo se dejó al azar del instinto. Espero mucho tiempo escondido y jamás llegó a morir, ni notó el aliento que rompe el etéreo del alma. Esperar la muerte es otra señal de desear la muerte. Así lo pensó tras largas filosofías.
Volvió a construir raíles, a visitar destinatarios y remitentes de cartas, a transportar sabanas y encuentros, llevó besos y fiebres, sexo y placeres. Le gustó aquel nuevo invento de si mismo, el hombre. En su ausencia la naturaleza lo echó de menos, pero ellos eran distintos. Se dio cuenta de que los hombres morían sin más. Cuando ni siquiera lo deseaban. Al contrario, ellos deseaban no morir. Se contagió de angustia, no soportaba más el placer de la primavera ni la marea del aire bajo el devenir de las águilas. Ni su antojo de manzana prohibida los domingos de cada génesis.
Odió todos sus deseos, se negó a sí mismo. Pero seguía sin desaparecer, ni la muerte más salvaje de la selva hindú ni la más blanca expiración del polar ártico, todo era inútil. Fue deseando más y más la muerte, la deseaba tanto que nunca estuvo tan lejos de ella. Cuanto más la deseaba más viva era su locura. Regentó los peores bares, se llevó a Rimbaud a visitar África. Y bajo los efectos del peyote se olvidó de él. Se olvidó de muchos, nunca se acordaba de volver. Se trastornó, transformó sexo en enfermedad e inventó la carta eléctrica. Se le fue de las manos, dejó que por sus railes llevarán muerte y destrucción, fanatismo y orgullo.
Cada vez se le vio menos visitar al oso polar. Dejó sus railes por ahí, alrededor del mundo. Algunos dicen que ya no está, que por eso crujen los raíles cuando el tren se va. ...
La del alma azul, impoluta. La del alma esponjosa, dulce. La del alma inmensa, quieta. La del alma intacta, inocente.
La niña juega con figuras inventadas, traspasando espejos encuentra amigos lejanos, un conejo, un perro, un ciempies.
Cerró la puerta a poquito avisando, anunciando que no volvería, que al salir de la casa se perdería.
La niña triste no se despidió. La del alma azul cruzó un umbral coronado de rosas y agudas espinas.
Sangró, gritó, murió, perdió en el camino sus zapatos rojos, y descalza balió con la muerte hasta caer sin sentido en un charco de estrellas sin brillo, inertes.
La niña descalza cruzaba los ríos temprano su sed se sació de agonías. Ahora danzando habita en su bosque. Buscando va a tientas, la luz de mi mano. Agarrate a ella mi niña, mi mano cuajada de amor, de nuevo hasta ti te guía. ...
vine llegando apenas al presente con el futuro a rastras e inconforme y una sonrisa estéril por si acaso el virus de una broma me atacase como perdiendo labios y palabras la voz hinchada de versos resentidos desafinando los himnos sin bandera con un vestido arrugado y asonante vine llegando a tiempo para verme con una idea clavada en la columna y un manifiesto de amor que acosa al miedo camuflageado feroz alucinante como tardándome a todos los designios acordonada por Dios y mi impaciencia mal desatada huyendo de mí misma bien encontrada llorando en mis defectos vine llegando aquí por casi nada con un plumero limpiando mis amnesias sobrevaluada por todo lo que callo amortizada por todo lo que grito y así llegando al límite del alba dejo al orgullo haciendo penitencia pongo cilicio al pasado lo licúo para curar el ayer y sus fisuras para llegar al hoy por las orillas ...
Un pequeño pájaro gris entró por la ventana y pensé que, asustado, se iría inmediatamente. En lugar de eso, se posó sobre un cuaderno donde había escrito poemas desgarradores.
Lo miré como si buscara convencerme de que era real. No podía creer que se estuviera quedando en mi casa. El pajarillo comenzó a volar en círculos y sentí miedo. Me cubrí con el edredón blanco de la cama que aún estaba desordenada.
¿Qué estaba ocurriéndome? Yo siempre había amado a las aves, despertaban en mí tanta ternura y deseos de proteger. Pero ahora me encontraba paralizada de miedo ante un pájaro que era más pequeño que mi mano.
El animalito se colocó en el suelo, a pocos centímetros de la enorme ventana del balcón. No se iba. Permanecía ahí, mirándome, con un ala caída. Me pregunté si estaba herido y recordé muchos episodios en donde había tratado dulcemente a pájaros lastimados a punto de morir.
Algo me sucedía. Algo había cambiado. Sin quererlo, aprendí a desconfiar de aquello que se veía lindo y frágil.
El ave no tenía la culpa del montón de personas engañosas que habían estado resquebrajándome la inocencia durante años, hasta que un golpe demasiado duro y revelador hizo que los pedazos se me cayeran.
También es posible que haya sentido temor a quererlo, sabiendo que luego lo iba a perder. Un alma sentimental como la mía es enemiga acérrima de las separaciones, pérdidas y despedidas. No hacía mucho tiempo que la muerte me había arrebatado a alguien y las lágrimas dormían en la desesperación.
Ese pájaro era un bebé. Estaba cantando suavemente. Me acerqué despacio, abandonando el miedo en cada paso que daba.
-No te haré daño. Tú tampoco me lo harás a mí, ¿verdad?
El animalito siguió cantando. Me dije que a lo mejor tenía hambre y le dí unas migajas de pan. Asustado, voló hasta posarse en un plato en la cocina.
Qué irónico, pensé, cuántos como él dejan su vida acostada en un plato servido para gente que olvidó demasiado pronto qué es lo que en verdad estaba masticando.
Le ofrecí agua en una cucharita, le ofrecí fruta y arroz. No quiso nada de eso. Volvió a cantar. Tímidamente al principio y con más confianza después, me puse a acariciar sus alas, su cabeza y su corazón.
El pajarito no me picoteó, como temía. Sus ojos brillaban. Los míos también.
Levantó el vuelo y salió por la ventana para perderse entre los árboles. Había venido a recibir amor. Y a curarme. ...
Estás ahí, mirándome, rastreando en mis palabras el extracto que estimule tus sentidos. Dormido entre calles, deambulando por la realidad me buscas para lograr, por un instante, sentirte vivo.
Se transforma la magia cada carácter adquiere sonido te envuelve la música y mi voz. Arañan tu indiferencia versos de mis noches en vela arrancados a las sombras. Desconoces sin embargo, quién soy yo.[B] ...
SIN DARME CUENTA ENTRÉ EN LA VIDA CRECÍ TRISTE Y SOLITARIA CASI SIN DARME CUENTA SIN DARME CUENTA CASI ME ACARICIARON SENTÍ MI ADOLESCENCIA SIN DARME CUENTA SUFRÍ, LLORE Y ODIE EN MI JUVENTUD SIN DARME CUENTA. TE CONOCI Y TE AME CASi SIN DARME CUENTA. HOY QUE TE HE PERDIDO ME HE DADO CUENTA LO MUCHO QUE TE QUISE SIN DARME CUENTA ...
Somos tanta poca cosa complaciente, una baratija a veces, frases que redundan en la hipocresía pero que son amor para aquel que busca amor, caminos bifurcados en el hastío y también en la glotis. El no poder encontrar la salida, teniéndola adelante, también somos. Somos el que se revuelve en incongruentes despojos, y el hueco que se llena con miles de palabras y todo eso que ya se sabe, hasta que la vida nos lleve, hasta que nos veamos cara a cara con lo que somos, hasta esa sensación de modorra, hasta que llueva, hasta siempre, o fundamentalmente. Así viene pensando la mujer, caminando por la calle, a unas cuadras de su casa.
Harta de tanto cloroformo hacia ningún lado, se propone seguir, pero cargando con todo lo que no alcanza a comprender -y que necesita comprender- como por ejemplo por qué el otro extremo de la misma cosa se volvió el mismo extremo de todas las cosas. Pero ya está colocando la llave en la cerradura y no ve la hora de tirar los zapatos cual película de naif rebeldía, preparar unos mates y vaguear por alguna película de amor, de ángeles, o de sitio abierto a una suerte buena. ...
Al subir los soles de la medianoche, dos, como monedas de cobre y oro, las cosas reaparecieron. Hicimos lo de siempre. Cocinar, lavar. Los violinistas componían más música y la joven druida escribió unos salmos. Pero esos soles caen, rápidamente, a la otra orilla del cielo. Y volvió una espesa sombra sobre los campos por donde la madreselva marchaba con sus flores.
Estaba tendido y tenía entre mis brazos un cuerpo como seda. Lo besé en los labios, porque el río pasaba por debajo. Entonces se burló de mi amor. Sus espaldas parecían dos alas plegadas. Lo besé en las espaldas, porque el agua sonaba debajo de nosotros. Entonces lloró al sentir la quemadura de mis labios. Era un cuerpo tan maravilloso que se desvaneció entre mis brazos. Besé su huella; mis lágrimas la borraron. Como el agua continuaba fluyendo, dejé caer en ella un puñal, un ala y una sombra. De mi mismo cuerpo recorté otra sombra, que sólo me sigue a la mañana. Del puñal y el ala, nada sé. ...
Me presento en el foro y les dejo uno de los últimos poemas que escribí. Un saludo cordial a todos los poet@s que participan aquí.
LOS BARCOS CELESTES
Yo conté el granito, la carne o la llaga. Suben los ángeles a su árbol, miran las dalias la cruz de una escalera.
Día sin párpado, ejércitos de vocales transitoriamente cisnes. Al fondo el oratorio de una almena -y pequeñas celdas, casi besos de niño-.
Si miras al cielo verás la prisión de un barco, afuera el mar cabecea con pálidos insectos en su cenefa.
Cráteres en las alas, sucesos de aquilón, después la goleta que se balancea en el blanco ajena al cosmos de un suspiro de pez o de noche.
Tuyo y mío es el cadáver que retumbó en el signo, esa fue la mirada del acuario, en ella tus amatistas rompieron el pudor desnutriéndose de inviernos.
Mi ciudad es un lápiz, romo de insignias canta el oráculo en su playa de esponjas.
De mi llaga a la tuya hay un sórdido clamor de vidrieras, cuando extiendo la brasa yo veo tu cintura, hoja de sal, mi locura de hélices.
Somos del tiempo indignos acentos. Tú y yo las rubias pestañas del neón. Tú y yo los peces que anticipan el llorar oscuro de los gatos. La ciudad teme ahora tu esfinge de tacón ciego, se aleja.