Frase
Posteado por: Espejismo- 29 Jul 2006
"Debemos atravesar aguas amargas antes de llegar a las dulces"
(Drácula de Bram Stroker)
 
Mensajes
Poesía
UCI Neonatos


Interrogantes encerrados en burbujas de cristal

Sonrisas desterradas por el guardián de las lágrimas

El egoísmo se carcajea ante el dolor

El eco de la esperanza se debilita.

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por carusso, Sábado, 13 Marzo 2010 06:54 [ Leer Todos ]
Narrativa
El Lugar Ideal


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Había una vez en un pueblo un hombre solitario, con los ojos más tiernos que una persona podía tener. Su hogar era un terreno baldío que en su totalidad se llenaba de barro. Todas las noches le pedía a Dios un hogar en donde no sufra de frío, de hambre y una familia.
Una noche despertó de su sueño y miró el infinito, por un momento pensó en morir, pero luego su corazón palpitó tan fuerte que se dio cuenta de la gravedad de su pensamiento y decidió emprender viaje, en busca de su sueño: llegar al lugar más maravilloso al que un hombre podía llegar.
A la madrugada inició su marcha, recorrió caminos, bosques, ciudades, plazas, desiertos, tuvo compañía, soledad, felicidad y angustia.
Hasta un punto en donde una viejita le dijo: -¡Hijo!,Si quieres ir a un lugar así debes conseguir la llave de la gran puerta que abre ese paraíso.- entonces el pobre hombre se desilusionó tanto al ver que había realizado semejante viaje para no llegar a ninguna parte. Sus ilusiones decayeron tanto, que pensaba en regresar, cuando oyó una voz que le decía: no te preocupes, yo te doy la llave si tu me regalas lo más valioso que tienes.
-¡No!- contestó el hombre -¡jamás te daría el collar que mi madre me regaló!-.
-Pero, si tu me regalas el collar, tendrás lo que siempre soñaste-, -¿de qué vale un collar con todo lo que poseerás?-.
- Tienes razón- contestó-, –llévate el collar-.
Pero el despiadado hombre no le entrego la llave y corrió escapando del pobre. La soledad lo desanimó, pero siguió en su búsqueda. De pronto un gran mar se apareció frente a él y fatigado comenzó a nadar en este, pero en la mitad del camino sus fuerzas se agotaron y se empezó a ahogar. Un segundo antes de morir pensó en un gran banquete con la mejor comida y los olores que estas tendrían, este pensamiento lo rehabilitó y comenzó a nadar otra vez, cuando llegó a la orilla y se volteó observó que el gigantesco mar desaparecía poco a poco. Caminó kilómetros y resistiendo al hambre y la sed siguió su camino.
Casi al final de su camino una niña corrió a abrazarlo y llorando le pronunció las palabras que nunca olvidó: te estaba esperando, ¡tardaste tanto!. La niña poseía en su mano un libro y un mapa. Este libro tiene escrito el final de la travesía y el mapa contiene todo el recorrido que has hecho y el que falta hacer hasta tu sueño.
-¿Quieres saber el final?-. No, contestó el hombre, quiero averiguarlo solo. Mirando el mapa vio su travesía y la que le faltaba realizar, entonces emprendió viaje y cuando llegó a su paraíso se sorprendió tanto que sus ojos se llenaron de lágrimas, su corazón latía tan fuerte como un bombeador, tenía mariposas en el estómago. Ese lugar tan esperado era el mismo lugar de su partida, ese terreno con barro en el cual había crecido.
Por la tarde se fue al pueblo, contó su travesía y consiguió trabajo, en unos meses construyó su casa, se enamoró de la muchacha más bonita del pueblo y tuvo dos preciosos hijos a los cuales crió en un precioso lugar.
A sus hijos y nietos pudo contarles el hecho gracias al libro que la niña le había regalado, que como es sabido también crió. El hombre entendió que nunca hay que dar lo más preciado que uno conserva, por algo que no se ha visto, siempre se arrepintió de haber entregado el collar, pero nada puede volver atrás y angustiado pero a la vez feliz, siguió su vida en la cual murió con todos sus sueños hechos realidad, y una frase que dejó en su nicho “ningún sueño está lejos, el gran sueño que tienes y no lo ves eres tu mismo”
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por Yésica Ruiz, Viernes, 12 Marzo 2010 17:09 [ Leer Todos ]
Poesía
Amor Cobarde


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Por cobarde te alejaste
De la única persona que amaste,
Entre las sombras te ocultaste
Y toda luz que nos iluminaba apagaste.

Si tan solo hubieras entendido
Jamás hubiésemos sufrido,
Pero sin piedad y sin sentido
Echaste nuestro amor al olvido.

Quizás seas feliz
Escondiéndote de mí,
Pero sé que nunca más volverás a sentir
Esos besos que dejaban tu corazón sin latir.

No supiste amar
Antes de entregarte preferiste escapar,
¡Corre, corre! nada te detendrá
Por cobarde sé que llorarás.
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por Yésica Ruiz, Viernes, 12 Marzo 2010 17:04 [ Leer Todos ]
Narrativa
Desde aqui


(El narrador es un varón)



Pues fue todo muy raro, porque yo iba caminando como normalmente lo hago por el bosque, estaba paseando a mis perros y note que en especial esa noche estaban un poco más inquietos de lo normal. Por más que quería, no lograba que dejaran de jalonear la correa, y siempre con dirección a cierta parte, de la que luego me fije que venía una luz algo extraña. Era una noche de fin de semana, casi no tenía nada que hacer, tenía tiempo y un poco de frio, pero no me importo porque de todas maneras me decidí a dejar que los perros me llevaran hasta esa luz. Al ir caminando note que entre más me acercaba, más caliente se sentía el ambiente, y más alterados se ponían mis amigos de 4 patas.


Árbol por arbol fui pasando y cada vez sentía un nervio más grande, pues empezaba a hacer aire, y las ramas se me venían hacia la cara. Al faltar alrededor de 100 metros para llegar al punto de divisar el origen de dicha luz, tome las correas de mis perros y las atore en unas ramas que me quedaron cerca y me parecieron suficientemente resistentes como para aguantan los jaloneos.


No me di cuenta de que fui engañado por mi vista, y en lugar de estar a unos 100 metros, en realidad estaba como a un kilometro de mi destino, pues, estaba en una cierta clase de levantamiento que hacía ver la luz más cerca, pero camino abajo se extendía todo un campo de cultivo de maíz alto que se interponía entre la luz y yo.


Pensando en que todo iba a estar bien, y que el dueño de ese terreno no iba a salir a amenazarme con su escopeta, recogí un pedazo estorboso de mi gabardina y pase por entre los cables con púas que delimitaban la propiedad. Me abrí paso por entre las filosas hojas de aquellas plantas procurando que no hirieran mi rostro. Al ir caminando por entre la tierra y los pequeños granos de maíz tirados en el piso, recordé que cuando era pequeño, me había metido a un campo parecido y había terminado con los brazos, el cuello, las mejillas y las piernas rasguñadas porque me persiguió el perro del dueño, y en mi desesperación por huir tropecé y caí en una pequeña pila de piedras que me provocaron dichas heridas.


Cuando menos lo acorde, estaba a 10 metros de esa luz, y pensé que por fin mi curiosidad iba a ser apagada, eh iba a regresar con mis perros a mi casa a dormirme.


Al llegar me di cuenta de que era un tipo de esfera de aluminio, pero no como las que se cuelgan en los árboles navideños, esta era más grande, un poco alargada como un ovalo, y con una palabra escrita en un idioma que ni siquiera pude saber si era de este planeta.


Mi inconveniente duda acerca de que era, me convenció de tocarla. Me arrepentí al primer instante pues estaba muy caliente y me queme.


Quise rodearla y al llegar justo a la parte trasera, se encontraba una puerta y un ser muy raro estaba bajando de esa cosa.



Era parecido a mí, solo que era más alto, su piel parecía de una textura más suave, el pelo era sedoso, abundante y largo. Su rostro era exquisito, de una complexión un tanto delgada, con mejillas rosas, ojos negro profundo, y labios delgados y rojos que llamaban mi atención.


Se acerco a mí y me dijo – ¿Que eres? – ¿Que eres tú? – conteste yo con un tono un tanto grosero, por lo que me disculpe. – perdona, lo que pasa es que nunca había visto algo como tú, y para serte franco tengo un poco de miedo. – creo que se cómo te sientes – me dijo como queriéndome causar algo de confianza – yo también tengo miedo, me resultas un tanto extraño. –


De repente empezó a saltar muy alto, así que empezó a saltar yo también, pero no sabía muy bien porque, y como era de esperarse, pregunte – ¿por qué saltamos? – no es intencional si a eso te refieres, no puedo mantener mis pies sobre la tierra. – aaa eso es facilísimo, mira… - tome su mano y la senté en el suelo, y para que no hubiera diferencia de altura, me senté también.


Por más que quería distraer mi mente en otra cosa que no fuera su rostro, no lo lograba conseguir. Note que estaba moviéndose mucho como buscando algo, y cuando lo vio y lo señalo, me levante lo alcance y se lo traje, hizo algo extraño con él, se comunico a una "base" por medio de un pequeño cuadrito negro y me dijo que se tenía que ir. Como regalo de despedida me beso, subió a la esfera blanca y se fue. Subí corriendo la colina más alta que logre ver, y vi que se dirigía a esa estrella azul que mi madre solía llamar "tierra".


Como me gustaría estar en la tierra.





P.D. Señalen mis errores, y denme su opinión :D ...

por SolerTorres, Viernes, 12 Marzo 2010 16:57 [ Leer Todos ]
Poesía
Sabemos que no pudimos


Cuando llegamos a esto?
Sabemos lo que sentimos,
Ignoramos al resto,
Sabemos que no hicimos lo que debimos.

Y callamos lo que soñamos,
Y cerramos nuestros sentidos,
Y olvidamos presentes y pasados,
Y, aunque aguantar quisimos…

Nos diremos adiós sin despedirnos,
Silenciaremos el corazón, porque,
Lo reprimimos.
Borraremos lo que en recuerdo quedo,
Lo que vivimos,
Sabemos que no pudimos evitarlo…
Solo… No pudimos.


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por SolerTorres, Viernes, 12 Marzo 2010 16:55 [ Leer Todos ]
Narrativa
EL LEÓN ALADO


EL LEÓN ALADO
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I - Marinos de Alta Mar
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Cuando en 1581 las cortes portuguesas reunidas en el convento de Thomar reconocieron como rey de Portugal a Don Felipe II, de la Casa de Austria (quien heredaba este trono de la dinastía Avís o Borgoña a la que pertenecía su madre) muchos lusitanos vieron expandirse el escenario de sus posibilidades en el Nuevo Mundo.

Fue así como don Felipe de Habsburgo y Avís, (o Felipe de Austria y Borgoña) gobernó "un reino adonde no se ponía el sol". Pero el trono lusitano llegó a sus manos por la desaparición imprevista, dentro de África, de su díscolo sobrino Don Sebastián de Portugal. Un joven imberbe y talentoso, pero muy rebelde, que no obedeció a su tío y tutor, a quien Felipe amaba como hijo propio y deseaba declararlo su heredero.

Sebastián de Portugal con su rubia y bella estampa, amado por todo el pueblo lusitano, desapareció en tierra africana. Nunca fue hallado su cuerpo, por ello dudóse de su muerte. Siendo las dos teoría existentes (aún hoy) sobre su desaparición : la primera que murió en guerra, y la segunda (más apropiada para él) que se internó en un monasterio sufí. Era lo bastante soñador y místico como para ello. El pueblo portugués constantemente creyó que seguía vivo y aguardaba su retorno.

De una manera u otra, su tío muy a pesar suyo y con gran disgusto de su parte, debió hacerse cargo de conducir a este difícil reino de navegantes que nunca estaba en el mismo lugar (para él practicante del quietismo, a quien gustaba la soledad del Escorial en medio de montañas)...

Marinos de alta mar, los lusitanos hallábanse radicados desde el tiempo del príncipe Enrique el Navegante -anterior a Colón- en naciones de la costa africana y arábiga. Y llegarían poco después al extremo oriente, China, India e Indonesia, donde estos buenos marinos mercantiles colocaron colonias portuarias de gran éxito y prosperidad. Iban a sobrevivir hasta el siglo XX Timor, Macao y Goa,. amén de numerosas islas marítimas dentro del mar Índico y el océano Pacífico.

Desde estas colonias ultramarinas portuguesas, sus navegantes ávidos de empresas comerciales, pudieron establecer una escala naviera importante con las colonias españolas de América del Sur. Y muy especialmente su avance empresarial se produjo con el aislado Virreinato del Perú. Unidos los dos reinos en una sola corona, los habitantes de las Indias Orientales y Occidentales se beneficiaron ampliamente. Unos por derechos navegables y comercio libre. Otros por su posibilidad de apertura hacia el mundo exterior, para salir del aislamiento continental al cual este virreinato sudamericano estaba sometido desde su creación.

Los lusitanos llevaban dos generaciones asentados en tierras de Extremo Oriente (y algunos de ellos hasta tres) con todas sus increíbles vicisitudes. Su dificultad de adaptación a los códigos hindúes -sus castas- o la dureza de la política china. Pero más que nada, para empeorar su situación allí, viéronse desbordados por una gran invasión mongólica (que China recibía a diario como quien recibe un maná). Unido a ello hallábase la xenofobia mongol contra el hombre blanco, lo que los convertía siempre en víctimas propiciatorias. Aventureros a ultranza como eran los portugueses de esos siglos, ningún camino los amilanaba. Remontaban de continuo los inmensos ríos de la China. comisionados por los propios Mandarines ...Pero... ¡Guay!... los mongoles odiaban desde los confines de Rusia hasta la China a cuanto hombre de piel clara, ojos celestes y cabellos de oro, se atravesase por su camino.

Resultaba para mal de ellos que los marinos portugueses seleccionados por el príncipe Enrique el Navegante para constituir su flota, eran precisamente del norte portugués o sea la zona celta (la Galicia Portuguesa) y no habíale faltado tampoco por el año mil, una invasión vikinga. Eran rubios, muchas veces pelirrojos, pecosos y siempre ojos celestes que heredarían sus descendientes. Todo permite creer que el avance mongol sobre China en siglo XVI coincidió con la presencia de Felipe II como rey de Portugal. Fue así que numerosos miembros de esta colectividad lusitana con sus familias europeas, asolados por aquel hostigamiento xenofóbico de los mongoles y cansados ya de sufrir con ellos, anhelaron abrirse un nuevo camino en las Indias Occidentales españolas. Y decidieron dejar atrás suyo a las difíciles Indias Orientales adonde habían nacido (y habíanse enriquecido)... ¿Pero cómo hacerlo?


II - Un Dragón Chino
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Lo primero era reconocer al monarca recién coronado de la Casa de Austria, como su legítimo rey ...¡Y que les creyeran!... Pues era sabido que los "bandeirantes" portugueses de Brasil habían comenzado una guerra durísima contra el rey Felipe. La tarea diplomática más dura que ellos tenían por delante, debido a los acontecimientos del momento, era convencer a los españoles de su adhesión. Pero la diplomacia fue el arte sumo de los lusitanos, talento que permitióles acceder a la confianza de chinos e hindúes sin disparar una sola bala. Simplemente navegando y traficando. Sin aprestos bélicos. Comerciando. Si embargo los sucesos internacionales eran malos para ellos. Veámoslos.

El duque de Alba posesionado de Portugal como gobernador, había creado dentro de este país casi una guerra civil (hecho que repitió en Flandes). En Brasil los "bandeirantes" disconformes con el nuevo rey, avanzaban sobre la selva amazónica con sus famosos pendones multicolores al grito de : "¡Aquí reinarás Portugal!" ...Y clavaban en tierra española su bandera ante el asombro de los indios guaraníes, quemando por cierto cuanto pueblo jesuítico encontraban a su paso. Cientos de Misiones quedaron arrasadas. Y ése fue el momento crucial que tocóles a estos portugueses ultramarinos de Oriente, para llegar a la Sudamérica española, por la costa del Pacífico... El instante elegido no podía ser peor.

Llevaban un largo periplo de navegación con casi siglos a cuestas, desde que partieran del castillo de Guimaraes (al que muchos de ellos ni siquiera conocían pues eran indianos orientales) cuando los despidiera al comienzo del siglo XV el príncipe Enrique el Navegante. Aún no se había descubierto América y el Reino de Granada era todavía poderoso Nunca desde entonces habían retrocedido, ni vuelto por sus pasos. Tampoco lo harían ahora. Estaban en alta mar y la costa española de Filipinas parecióles, desde lejos muy poco hospitalaria. O nada en absoluto. Con sus cañones vueltos hacia los barcos, como esperando rechazar su llegada.

Sonó desde la costa un cañonazo de alerta. Dos. Pero el almirante portugués era un hombre avezado que sabía controlar la conducta humana. Había decidido dar una nueva morada a sus hombres, quienes viajaban junto con él llevando a todas sus familias. Entre ellos participaba de esta empresa el cartógrafo lusitano Don Francisco Vásques de Oporto, su mano derecha en este riesgoso viaje. Aquel era en un éxodo voluntario de Oriente a Occidente y el almirante estaba dispuesto a lograrlo. Llevaba muchos barcos en su flota cargados de esperanzas, y ningún cañonazo iba a amilanarlo...

¡Y encontró la solución!

Venían desde la China con su carga de sedas y biombos, nácares y muebles decorados orientales, que ellos esperaban trocar por otros productos. Habían comerciado largamente para los Mandarines. Constituían una nación navegante en marcha hacia otro destino... El cual por cierto, parecíales ahora muy incierto debido a los cañonazos españoles. ¡Fue entonces cuando el Almirante lusitano tuvo una idea genial!: Dio orden de buscar a uno de esos biombos chinos que llevaba en la carga de su bodega, forrado de seda y adornado con un dragón ...

por Alejandra Correas Vázquez, Viernes, 12 Marzo 2010 14:47 [ Leer Todos ]
Narrativa
No se fue sólo


—Su hijo ha sufrido un derrame cerebral— les dijo el pediatra en cuanto se hubieron sentado.

Tamara, asustada, miró a Roberto. Su hijo no hacía ni 24 horas que había nacido. Era prematuro, sí, pero las enfermeras les habían dicho que era un bebé muy fuerte y eso les dio esperanzas.

Ante el silencio de los padres, el doctor siguió hablando.

—Suele suceder en bebés que no nacen respirando y necesitan el oxígeno que les proporciona la máquina.

—¿Pero se recuperará, verdad?— logró preguntar Tamara.

Su marido bajó la vista. Conocía la respuesta. En la reunión que tuvo con el pediatra, en esa misma habitación, “la sala de los horrores”, así la llamaban algunos padres, al poco de nacer Roberto, ya le avisaron de que su bebé tenía muy pocas probabilidades de vida.
Le llenaron la cabeza de estadísticas, tantos por cien, palabras y más palabras que sonaban a chino y que lo único que conseguían era irritarle pues consideraba que perdía el tiempo en esa sala cuando lo que quería era ver a su hijo. Pero no se lo permitieron.

—Tiene que esperar a las horas de visita—le dijo una enfermera cuando quiso entrar a verlo. Y lo echaron de allí.

Pero antes de marcharse pudo ver muchas máquinas alrededor de la incubadora donde estaba su hijo, y también que estaba aislada de las demás. Ahora entendía el por qué.

—Lo lamento no se lo puedo asegurar. Lo mejor será que se vista y recoja sus cosas de la habitación. Les avisaremos con las novedades que haya.

Y regresaron a la habitación que había sido su hogar durante 28 días. El mismo número de la fecha del nacimiento de su bebé.
Cuatro semanas en reposo absoluto para evitar un posible aborto.
Viendo pasar a compañeras de habitación que llegaban y se marchaban a los pocos días con sus bebés.
Teniendo que aguantar un médico borrachín, hastiado de su trabajo para el que ella era sólo un número, un expediente más.
Los reproches de su suegra. “Si al niño le pasa algo será culpa tuya, por no saber cuidarte”.
Inyecciones, noches sin dormir vigilando el gotero, miradas de cansancio de su marido y su madre.
Luchando contra los deseos de abandonar, contra las pesadillas que torturaban sus pocos ratos de sueño.

¿Y todo para qué? ¿Para perderlo ahora? ¡No!

—Roberto vivirá—dijo convencida, mientras se deshacía, por fin, de ese espantoso camisón.

—Las probabilidades son escasas—le contestó su marido— Ya oíste al doctor.
—Tengo esperanzas. Hemos luchado mucho los dos para estar juntos. Y ahora, no nos van a separar.

Roberto miró a su mujer apenado. Era mucho mejor prepararse para lo peor. Así, si sucede, el golpe no es tan duro.

—Anda, vamos a tomarnos un café, que aún falta una hora para que podamos pasar a verlo.

No llegaron a tomárselo.


—Siento decirles esto, pero…su hijo ha muerto —les dijo el doctor, serio, triste.

El dolor atravesó a Tamara como un latigazo, dejándola sin palabras. Las lágrimas caían silenciosas por sus mejillas, pero ella apenas se daba cuenta.
Por su mente pasaron escenas de una casa silenciosa, y una habitación de color azul con una cuna vacía en su centro y decenas de peluches sin dueño.

—Tamara, vamos—le decía su marido, también roto por el dolor.

Pero ella no le escuchaba. El tiempo se había detenido, para siempre.

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por carusso, Viernes, 12 Marzo 2010 04:59 [ Leer Todos ]
Poesía
AAMANECI FLOTANDO EN UN PÉTALO


[B][I]










AMANECÍ FLOTANDO EN UN PÉTALO



I

Creo fué un día especial y amanecí
flotando en un estambre, y mirando hacia arriba
a un cielo estipulado, adormecido en brumas,
en medio de un estío gaseoso
anonadado en una pena perdida y triste
con susto de saber donde no estoy;


mis manos asidas al pistilo de una rosa roja y casi negra,
me pierdo y me busco a la vez,
de repente siento que me evaporo
desaparezco y algo cambia en mi cuerpo
cual pedazo de tierra, de arcilla, de arenisca;
es que soy el humo de cosas no dichas
soy pájaro, mis alas cortadas con mis ojos
mirando al azul éter, buscando los ángeles,


II


despues canto, recito, pues quiero ser poeta
quiero ser, quiero ser, quiero ser
todo lo que soñé de niño,
a buscar los dragones, jazmines y vasijas,
llenarlos de soledades y ponerles un tapón,
coleccionar recuerdos, remembranzas, saudades,
a veces volver a ir donde nunca fuí
y llevar en maletas a mi cello soñado
tocar la melodía rara que siempre soñé.


Y que extraña es la vida, siempre hay algo que no se ve,
no se mira ni toca, mas se sufre y se llora,
se escucha un retumbar tambores,
y todo pasa y se va,
es tan rápìdo todo, lo que agrada es relámpago,
lo pesado se queda, atornillado a la piel.


III


Se cierran mis ojos pájaros para descansar
mis dedos grafitos se mueven,
por fin llega el tranvía llamado deseo,
y ser poeta, escribir : Que hoy fué día especial,
amanecí flotando en un pétalo y pude soñar.
...

por ERNESTO WÜRTH, Jueves, 11 Marzo 2010 19:13 [ Leer Todos ]
Poesía
En la acera


Cuánto duele en la acera
la espera en trazo torcido.

Corazón pálido, huido,
amanece a las quimeras.

Salto,coagulo de velocidad
entre tu cuello,tus labios,
por tus trazos ardientes.

Ya amanece
y a cada copa de vino
una de mi caliz.

Debo ir a dormir
para mañana esperarte. ...

por cienbra, Jueves, 11 Marzo 2010 16:13 [ Leer Todos ]
Narrativa
INCÓGNITA


INCÓGNITA

...............


Ibamos juntos por la misma ruta y en cada brazo de nuestras derechas se asentaba una paloma. Cuando la primera voló ... era la mía.


El no la vió. Estaba contemplando su ave blanca y pura. No vió mi brazo desnudo. No vió el camino que se bifurcaba y no me vió a mí, lejos suyo, buscando a mi paloma prófuga.

Aún estoy sin ella. Un enjambre de caras cubrieron mi escenario. alguien me atravesó una vena, y me encontré de pronto en un cuarto en semiluz, sin ventana y bajo llave.

El primer día que él vino a verme, a ofrecerme su ayuda tardía, ya no tenía ninguna paloma. No quise recibirlo. Más tarde regresó con los niños y forjamos un diálogo vehemente y nuevo.

Los caminoss son diferentes. Los brazos no llevan palomas. Los niños nos miran y ellos son mariposas

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Alejandra Correas Vázquez
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por Alejandra Correas Vázquez, Jueves, 11 Marzo 2010 06:54 [ Leer Todos ]
Poesía
alma sola


ALMA SOLA

La jungla de rostros familiares;
opaca el camino cierto de la vida.
Se elevan sobre el todo, negras nubes
para dejar caer su lluvia amarga;
en colinas donde germina la impotencia.
en alcores profusos de la mente;
donde habitan los duendes del silencio,
donde se resignan la voz y la mirada.

Desnudos cinco, los sentidos son.
Absorben y oyen el aroma de la ausencia,
sienten y saborean el crecer de hierba sobre nada,
y la hiedra del dolor cubre los muros;
paredones de roca envejecida,
sin sueños, sin fe, sin ilusión;
completamente desprovistos de palabra.

Las manos son palomas de alas rotas,
que cojas caminan en la orilla;
de un lago de papel,
donde flota inerte, la sutil inspiración,
sin rumbo, sin musa, sin poesía.

Alma desquiciada y sola,
vagabunda de las horas largas
que se perfila entre el don y el genio,
sin oriente, sin amor, sin ser.
Condenada a caminar por el filo incierto
de la cordura.

Esthela García
taller cultural el retorno
septiembre 2009 ...

por estelamari, Viernes, 05 Marzo 2010 15:57 [ Leer Todos ]
Poesía
Levantemos Chile


007. Levantemos Chile. Colección Albor. Waldylei Yépez.doc

En medio del desastre en el cual se encuentra,
un hombre se sorprende y lamenta,
ve perder sus pertenencias.
Mira hacia un lado y no halla a sus hermanos,
sus compañeros, amigos o familiares más cercanos.
Mira hacia el otro y la desolación encuentra,
¿Dónde están los autos? ¿Dónde está la acera?
¿Dónde está la gente? ¿Dónde está la escuela?
Todo en eso ya perdido y vagando en pensamientos,
siendo victima del tiempo y del destino incierto,
moviendo los escombros que ha dejado el suelo roto,
moviendo los escombros que llenan de pena el rostro
ve surgir del barro el color de su bandera,
blanco, rojo, azul y en medio aquella estrella,
la levanta y extiende para que todos vean
que aunque rasgada y con barro, yace viva su bandera.
Se ha quedado con lo puesto
pues el resto se lo llevó el viento,
se ha quedado sin nada material,
se lamenta, es cuando encuentra la verdad,
el viento no pudo arrancarle lo más importante,
sí la rasgó y le dejó un hueco grande,
pero su bandera sigue viva, ¡sigue viva! ¡que aguante!
Y esa tela que en sus manos extiende
es más que tela lo que allí asiente,
es más que tela lo que allí vive,
son dieciséis millones los que adelante siguen.
Levantemos la bandera que las circunstancias han golpeado,
vamos a coser donde se ha rasgado,
limpiemos lo que el barro ha ensuciado.
Mi bandera representa al mar, el cielo y los patrios,
a las cumbres de los Andes y al Océano,
en nombre de todo eso la levanto.
Levantemos la bandera, ayudemos al hermano,
levantemos al país que hoy, más que nunca, necesita de tu mano,
la bandera sigue viva, ¡sigue viva! ¡que aguante!
que se extienda a su largo y a su ancho,
que se extienda porque está viva, ¡porque está viva mi bandera! ¡que aguante!

De las más importantes luchas, salen vencedores los grandes,
y a pesar del desastre que la rodea, la bandera sigue viva…

¡sigue viva! ¡que aguante!

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Bruno Sandoval
Foto: Roberto Candia


03/03/2010 4:18 p.m. Por y para todo el pueblo chileno.

Waldylei Yépez
http://www.darkisx.com ...

por DarkisX, Viernes, 05 Marzo 2010 01:54 [ Leer Todos ]
Narrativa
VOLVER A NACER CON AKHENATÓN


VOLVER a NACER con AKHENATÓN
………............................…………….


Cuando Akhenatón presentóse al mundo expuso un mensaje de panhumanismo acorde a su época y su cultura, donde los procesos políticos habían llegado a una maduración clara, en aquella dinastía XVIII del Antiguo Egipto.

La nación del Nilo estaba en ese momento definida, tal como una nación moderna. En todo su juego de idas y venidas ofreció por siglos una cantera de argumentos para los novelistas. Había pasado por sucesivas experiencias. A saber…La autocracia de las dinastías IV y V, en el tiempo de las tres pirámides de Gizhá.. El socialismo de la VI dinastía con el faraón Pepi II quien repartió los bienes del estado y de los particulares ricos a la “manchancha” cayendo este país en la anarquía que dio fin al Antiguo Imperio, lo que produjo un aislamiento continental.

Luego llegó el internacionalismo del Imperio Medio donde arriban a Egipto pueblos refugiados de babilonios y judíos (dinastía XII) entre ellos Abraham e Ibsha. Estos extranjeros terminan como dueños del país imponiendo reyes Hiksos en las dinastías XIV y XV cuando José hijo de Jacob es nombrado gran visir. Pero la paz interna resulta imposible y hay un continuo enfrentamiento con la política nacionalista y aislacionista de Tebas (sur) y el pensamiento internacionalista de Heliópolis (norte).

Finalmente llega el expansionismo imperial de la dinastía XVIII (donde nace Akhenatón) que se comunica con toda la media luna fértil (en especial con los reyes de Canaán y Babilonia) y con el Mediterráneo. Allí se destaca el feminismo pacifista de Hatshepsut (tatarabuela suya) y el militarismo conquistador de Tuthmosis III y Amenofis II que vienen a continuación, creando reyes vasallos. Por último se presenta el liberalismo democrático de Amenofis III (padre de Akhenatón) quien toma una esposa fenicia (Ty, su madre). De modo que todos los procesos políticos habíanse consumado al momento de su nacimiento.

………………………….

Con Akhenatón además de una ideal social y espiritual, (con integración de pueblos, clases y razas) hace aparición por primera vez el “artista creador”. Pues su interés primordial era la valorización al individuo. Ningún pueblo antiguo poseía la idea del “Artista Creador”, las naciones mostraban excelentes estilos artísticos, pero no artistas creativos.,

Tampoco existieron en la Europa medioeval, Oriente, Oceanía, África o América precolombina. Es decir, el artista que se expresa con su propia identidad tal como el artista de hoy, es considerado una invención de Atenas y del Renacimiento… pero no fue así. Akhenatón ya lo tenía, lo había definido y lo había puesto en marcha. Este faraón de extrema juventud (vivirá hasta los 30 años) dejó para la posteridad las bases de una metamorfosis artística, y allí es precisamente donde se expresa con mayor claridad su pensamiento ”atoniiano”. Bok y Tuthmosa, los dos escultores principales, tienen estilos propios y completamente disímiles.

Formas renovadoras para una nueva expresión creadora. Pues Akhenatón además de faraón ideólogo y poeta, era un exquisito pintor. Dentro de su palacio fueron hallados sus pinceles y los murales donde retrató a sus hijas.. El era fundamentalmente un maestro de vida, un dirigente político que impulsaba una propuesta nueva, coordinando además en forma directa al grupo de artistas que estaba a su lado.

Su amigo más íntimo, el escultor expresionista Bok —ese artista que hará las más célebres y extrañas estatuas de todo el período— nos expresa el pensamiento de su joven faraón, al decirnos que ...“ha sido guiado por su rey”… Bok fue impulsado a descubrir sus propias formas (inherentes a un artista moderno) por el visionario Akhenatón. Fue de ese modo que logró una ruta propia, definida y personal, dentro de la materia plástica, con un formato al que nosotros hoy podemos desmenuzar en todos sus contenidos. El insiste además que ...“ha nacido de nuevo”... de la mano de Akhenatón. Este es un decálogo común que repiten todos los “atonianos” (o sea sus seguidores) al sostener aquel particular “nuevo nacimiento” al lado de Akhenatón.

Palabras que describen una iniciación ritual, donde los adeptos al Atonismo (de Atón, el Demiurgo) adoptan nombres nuevos, dejando atrás el que antes tenían. Amenofis IV se llamó al nacer Akhenatón.. Este cambio en el caso particular de Bok lo anima a expresar su propia creatividad individual, desligándolo de los moldes estereotipados egipcios. Se hace evidente la faceta “iniciadora” cuando el escultor sostiene que ha sido conducido y llevado por Akhenatón hacia un nuevo orden plástico. La creación individual transmútase entonces en manifestación de vida, lo cual es propio de este pensamiento nuevo. Bok se presenta ante nosotros como un discípulo declarado y manifiesto, ofreciendo con sus magníficas esculturas, el pensamiento de los seguidores del Círculo al que ellos llamaron Atón.

Ese Círculo—Atón donde nos parece reconocer la Ostia que el sacerdote católico muestra en la consagración de la misa, cuya imagen circular plasmada por muchísimos artistas cristianos, puede ser colocada en paralelo para demostrar la eternidad que logró el dogma Atoniiano del Círculo.

Cuando Bok encierra la figura de Akhenatón dentro de un elipse y somete la caracterología del personaje a un ideal geométrico, nos muestra con ello un hecho evidente… allí está la “Geometría” como personaje central. O sea el ideal del movimiento atoniano. La elipse de Bok acompaña la esfera como cuerpo del círculo, dándole con ello el volumen escultórico (pues la escultura es volumen). Una y otra son descripciones plásticas del astro solar reinante, que ilumina en la cosmogonía física a todos los seres vivientes y el espacio elíptico que describe la tierra al circundarlo.

La escultura de Bok describe al cuerpo elíptico de Akhenatón, donde este “hijo único” (como él mismo se llama en su “Poema al Sol”) representa al espacio que rodea la esfera solar por donde la tierra circula. Con lo cual un enigma secreto se transforma en una desacralización abierta. Estamos ahora muy lejos de aquel mito solar de Ra que atravesaba con su barca el cuerpo de la tierra para reaparecer con el alba. En esa lejanísima síntesis egipcia anterior a los Atonianos que originó los posteriores descensos a los infiernos de etruscos y dantistas.

Aquí con Akhenatón el dios solar Ra ha desaparecido con su mito de navegante nocturno y oculto. Su barca no emergerá más de las tinieblas para renacer al día siguiente, con su cosmogonía primitiva y ocultante que desconocía la esfericidad de la tierra. Ahora estamos viviendo con Akhenatón en nuestro planeta redondo y contemplando de frente al hermoso astro solar circular que la tierra recorre en su elipse anual.

El enigma descollante de la obra escultórica “akhetoniana” de Bok era su asexualidad, puesto que carecía de pene. El maestro (o sea Akhenatón) está representado como un arquetipo hermafrodita... Es él, pues, el Gran Hermafrodita místico. El ideal masónico. En esta figura simbólica Akhenatón de la mitad para arriba tiene una concepción masculina y de la mitad para abajo femenina. Esta característica notable ha inquietado desde hace más de un siglo (cuando fue hallada la obra artística de los Atonianos) a los analistas curiosos. Pero para los herederos de esta clave, para el montaje completo, para el pensamiento dejado a la posteridad por aquellos innovadores del pasado, la transmisión del mensaje se hace clara y completa.

Bok y Akhenatón han dejado impresa su cosmogonía en esta obra maestra y con ello la escultura que tiene 3.300 años de existencia (además de una alta y exquisita factura artística) pasa a ser la síntesis del ideario geométrico atoniano. La tierra es esférica y la órbita terrestre es elíptica.

…………………..……..............….
Alejandra Correas Vázquez

por Alejandra Correas Vázquez, Miércoles, 03 Marzo 2010 21:36 [ Leer Todos ]
Narrativa
La tormenta perfecta


La tormenta perfecta
(Este relato está inspirado en hechos reales, aunque trasladados al presente.
Los nombres de los personajes, así como los lugares y las fechas han sido
cambiados por respeto a la intimidad de sus protagonistas)

25 de febrero de 2010

Todos los medios de comunicación españoles informan de que se acerca una intensa borrasca procedente del Atlántico, que estallará en la península, según todas las previsiones meteorológicas, el sábado veintisiete de febrero.

Madrid, 27 de febrero de 2010
Parroquia de Santa María la Mayor. 13.49 hs.


Juan José y Marta acaban de casarse. Para disfrute de sus noventa y seis invitados, sellan ahora, mediante un púdico beso en los labios, su promesa. Lo que es de Dios, —los anillos, el “sí, quiero”— a Dios. A los hombres les basta el espectáculo. El altar y los bancos resplandecen engalanados bajo ramos y guirnaldas de lirios blancos, orquídeas rosa y crisantemos naranja prendidos por lazadas y hermoseados con brins de muguet, para la buena suerte. No en balde Doña Rosaura, abuela de la novia, fue la mejor florista de este barrio. Desde su muerte, el puesto del mercado de Tetuán lo llevan sus nietas Lucía, Fuensanta y Marta, la que hoy viste de blanco. El novio tiene treinta años, veinticinco ha cumplido ella. Está emocionada y llora. El Padre Carlos estuvo inspirado en su homilía gracias al sentimiento de legítima dicha que produce el unir dos almas que conoce desde su bautismo.

26 de febrero de 2010

Esta situación meteorológica, llamada “ciclogénesis explosiva” por sus características violentas, recorrerá la península de oeste a este abandonando nuestro país el domingo veintiocho, camino de Francia. Se anuncian vientos de más de 160 kilómetros/hora.

Madrid, 27 de febrero de 2010
Parroquia de Santa María la Mayor. 14.27 hs.


Los novios salen del templo tomados de la mano y protegiéndose la cara, entre risas, mientras una lluvia de arroz, flashes y pétalos de rosa les enceguece. Ella pide una tregua para lanzar el ramo y la batalla se detiene. El bouquet es un capricho especial. Simboliza el primer día en que se hablaron, en otra ceremonia, la boda de un amigo común. Juanjo actuaba de testigo, y llevaba una rosa amarilla en la solapa de su traje. Así que el ramo lo forman estas flores. “Yo ya te había echado el ojo por la calle, pero ese día me enamoré del todo”, le contaría ella mil veces a lo largo de su relación de cinco años. Él siempre contestaba: “Pues yo soñaba con hacerte mía”. Su amor fue un flechazo de efectos retardados, y aun sin saberlo ya se amaban.

27 de febrero de 2010

Los medios aconsejan sin cesar que se extremen precauciones ante la llegada de la que han dado en llamar “tormenta perfecta”.

Madrid, 27 de febrero de 2010
Parroquia de Santa María la Mayor. 14.49 hs.


Juanjo es levantado en volandas por sus amigos, como un torero, y llevado hasta el Mercedes profusamente adornado, mientras a Marta la arrastran sus damas de honor y el resto de amigas, que la empujan dentro del vehículo. Más fotos. Juanjo mira al cielo y ve una inmensa nube negra extendiéndose. Le hace un gesto a Marta, que sonríe. Y le besa. El coche arranca y ellos saludan a la gente. Se verán en el banquete. Han elegido uno de los mejores asadores de la zona, a solo quince o veinte minutos caminando, pero hay que amortizar el alquiler del coche.

27 de febrero de 2010

La tormenta ha empezado. Se anuncian cortes de luz en algunos puntos de la península. Hay vuelos cancelados. Se aconseja cerrar bien puertas y ventanas, asegurar toldos, evitar hacer deporte al aire libre, retirar del exterior cualquier objeto que pueda ser barrido por el viento, y no exponerse en lugares abiertos donde haya peligro de desprendimientos.

Madrid, 27 de febrero de 2010
Restaurante. 15.22 hs.


El cielo es una mancha plomiza. Una cálida brisa despierta recuerdos de primavera después de un largo invierno. Los familiares y amigos de los novios agradecen esta inesperada subida de temperatura. Abundan las gasas, los tules y las sedas. Solo llevan abrigos de piel las señoras de más edad, y se los quitan.

Dentro se organiza cierto revuelo para encontrar el sitio señalado en cartelitos. Frente a las mesas, colocadas en U, hay un pequeño estrado en el que luego, más tarde, la orquesta animará a los invitados.

A ritmo apresurado comienzan a desfilar los camareros sirviendo la comida. Fuentes de marisco, ensaladas y fritos son velozmente reemplazadas por platos de pescado o carne. Las botellas de vino, tinto o blanco, se suceden sin interrupción. Llega el turno a los postres. Mientras se limpian las mesas, Marta aprovecha y se retoca los labios. Las cámaras de video y fotográficas inmortalizan cada instante.

Fuera, todos corren ante la inminencia de la lluvia. De un árbol cercano se desprende una rama por el viento y choca estrepitosamente contra el ventanal de la sala, pero nadie se percata del hecho. El barullo, y una camarera jovencita que ha entrado con la tarta nupcial sobre un carrito vestido de terciopelo rojo, impiden que los invitados se distraigan. El maître enseña a los novios la tradicional espada, y Juanjo se adelanta a recogerla, seguido de Marta. El beso, el corte simbólico, más y más fotos. El padrino de la novia hace un intento de pronunciar unas palabras, pero nadie se calla. Alguien inicia una canción desafinada, y un niño gordito resbala sobre su trozo de pastel, que acaba de volar desde su plato al suelo. El fragor descomunal de un trueno impone silencio. Alguien mira por la ventana y anuncia que la noche ha llegado. Son las cinco y media de la tarde.

Los músicos se preparan para iniciar el baile.

No hay nadie por la calle. Sábado, hora de siesta, y los telediarios acaban de ilustrar varios accidentes a causa del mal tiempo. En Euskadi se han producido vientos de doscientos kilómetros por hora. En toda España el temporal ha provocado varias muertes.

La música tapa la tormenta. Ya nadie está pendiente de lo que ocurre fuera. No hay tráfico, pero hay cosas volando, pequeños remolinos, alguna gota que otra.

Después del vals empieza el rock, el pop, el regetón, la salsa. Marta se ha quitado el velo y Juanjo la corbata, que anda repartiéndose por las mesas. Se da dinero a cambio de un pedacito. Se sortea una liga de la novia y se recogen otros cien euros. Gana el 11. Todos están eufóricos, muchos borrachos, los niños han empezado una guerra de empujones por su cuenta, y dan las siete.

Una espesa cortina de agua impide ver por las ventanas.

Los camareros hacen tiempo en la cocina, que da a un patio. La lluvia entra por la puerta. “¡Mierda!”. El dueño del restaurante los espabila. “¡Comprobar el desagüe de fuera, rápido! Si está atascado tenemos inundación, fijo”. Salen dos camareros que instantáneamente quedan empapados. Sacan la rejilla del desagüe y uno de ellos empieza a bombear furiosamente con el desatascador de goma. Los otros miran y cruzan los dedos.

Dentro sigue el jolgorio. Una amiga de la novia improvisa un striptease sobre una mesa. Se quita parte de la ropa, pero nadie presta demasiada atención porque es torpe y carece de ritmo. Las mujeres la fuerzan a bajarse.

La lluvia continúa.

Las siete y media y ha dejado de llover. En la cocina, los que salieron al patio han terminado, y el agua ya no entra. Todos se han remangado y usan fregonas para secar el suelo. Pero la luz se ha ido. Encienden linternas de emergencia. En el salón, primero se oyeron gritos y comentarios jocosos. Pero a los diez minutos, a oscuras ...

por Vesta, Miércoles, 03 Marzo 2010 14:18 [ Leer Todos ]
Poesía
El último "Te Amo"


Hay pruebas que dicen que esto si paso,
Y que los 2 estuvimos enamorados.
Pero no hay besos ni caricias en nuestra piel,
Solo letras frías atraves del monitor.

No hay susurros ni alientos,
Solo hay restos de nuestra imaginación y deseo.
El deseo de que no cediéramos a la lejanía
Y la imaginación que formaba imágenes turbias de lo que intentábamos ser.

Pero esperar nos duele,
Y nos va deteriorando.
Y ha terminado con nosotros,
O por lo menos por esta parte de la historia.

P.D. Puedo tener un último “Te Amo”? ...

por SolerTorres, Martes, 02 Marzo 2010 20:31 [ Leer Todos ]
Poesía
eledendo







... más allá de los mares últimos, de las tierras y luces últimas,
estabas tú;

… entré en mi corazón como en un fuego
y rosas vivas salieron a mi encuentro cuando dije que Elaí era tu nombre,
mi fe, mi razón y gloria;
llevaba por divisa mis fuerzas y triunfos, mis lábaros y lanzas, mis tambores,
el óleo terrenal,
el ser y el mando,
la estirpe;

… y nada fue;

… en atrios de silencio, bajo luz purísima, del otro lado de la sangre vive Amor;
aquí, aquí está mi Camelot, mi Excalibur, y también mi patria y reina,
mi sueño,
mi Elaí;

… por tanto y extramuros aún, peregrino en el pecho,
caído y pobre, solo estoy;
¡ ah, rosas vivas…! a la que es mi alma,
¿ podréis decirle que Ebor ha muerto y Ebor está llamando, podréis ?


http://www.oriondepanthoseas.com

...

por eledendo, Lunes, 01 Marzo 2010 11:37 [ Leer Todos ]
Narrativa
Las estrellas y tu


Me ausente mucho tiempo... Pero estoy de vuelta!

Aqui esta la historia:

Dan las 12:00am en tu reloj, y desde tu ventana sigues sentada contemplando el cielo con tus brazos abrazados a tu estomago. Afuera está despejado y puedes oír la autopista desde donde estas, y no puedes dormir por más que lo intentes. Te levantas y tomas tu móvil, ves sus mensajes y la expresión de quietud de tu rostro se borra, le sigue una de odio y de "¿Por qué?", cierras el móvil y vuelves a la ventana. Empiezas a murmurar una canción de cuna para ti misma y ves a las estrellas, te gusta pensar que están brillando para ti y que están bailando al compas de la canción que cantas. Las estrellas y la luna te sonríen, o al menos así lo ven tus ojos, así lo quieres ver. Tus manos bajan hasta tu vientre y una lágrima tras otra empieza a recorrer tu rostro. Luchas contra ti misma para mantener el silencio y que nadie te escuche. Cualquiera que vea la escena podría asegurar que estás sola, pero las estrellas saben que no lo estas. Ellas saben que tus lágrimas son una mezcla de felicidad y de preguntas. Tus papás no lo saben, nadie más lo sabe, solo tú y ellas saben que alguien te acompaña, y que ese alguien estará en ti 9 meses más...


...

por SolerTorres, Domingo, 28 Febrero 2010 14:52 [ Leer Todos ]
Narrativa
Hechizo de odio, hechizo de amor


Esta historia es un poco larga, así que la pondré en capítulos. Vesta, espero que la disfrutes 366262.gif

HECHIZO DE ODIO, HECHIZO DE AMOR

La foto ocupaba un lugar privilegiado en el apartamento: colgada en la pared frente a su cama. Era lo primero que Miranda veía al despertar y lo último que veía antes de irse a dormir. La había hecho agrandar para que tuviera más presencia y detalle: la sonrisa de ella, confiada y luminosa, y la de él, algo tímida pero también alegre; cada uno tenía un brazo sobre los hombros del otro, en un gesto de camaradería infantil. Tenían diez años por ese entonces. Ahora ambos eran adultos, y la camaradería se había convertido en algo más profundo.

Miranda besó su anillo de compromiso. Iban a casarse en dos meses, al comienzo de la primavera, sellando así un amor que sin duda sería eterno. Juntos por siempre, en la vida y en la muerte.

La mujer sonrió. Por fin se cumpliría lo que tanto había soñado.

Miranda se puso un abrigo, tomó su bolso y le echó un último vistazo a la foto antes de ir al encuentro de su prometido.

**************************

Habían acordado verse en el restaurante donde él almorzaba para decidir la lista de invitados a la boda. Gonzalo ya estaba ahí cuando Miranda apareció, sentado en una mesa para dos, con un plato vacío frente a él y una taza de café en la mano. Sonrió al verla llegar, pero parecía preocupado. Miranda le dio un beso y ocupó el asiento libre.

–¡Ya almorzaste! –dijo ella–. ¿Te entendí mal? ¿No habíamos quedado a las dos?

–Perdona. Terminé un poco antes lo que estaba haciendo, y tenía hambre. Espero que no estés enojada.

–Está bien, no importa. Yo ya almorcé de todos modos. ¿Cómo van las cosas en el trabajo? ¿Qué tal la nueva jefa?

–Parece buena gente. Tiene unos cincuenta años. Nos presentó a su marido esta mañana. No tengo mucho que contar aparte de eso. ¿Empezaste a escribir la lista de invitados?

Miranda asintió con una sonrisa y sacó un papel de su bolso, que le entregó a su prometido. Gonzalo leyó la lista en silencio.

–Creí que Lucía no te caía bien –dijo él.

–Es verdad. Es una bruja envidiosa. Por eso quiero que venga a la boda, para verle la cara de envidia.

–Tus primos no están en la lista.

–¡Claro que no! Tienen la mala costumbre de emborracharse en las fiestas, y yo quiero que nuestra boda sea perfecta.

–Parece que has pensado en todo –dijo Gonzalo, y le devolvió la lista a Miranda–. No tengo nada que agregar o quitar.

–¡Excelente! Entonces ya podemos ir pensando en el diseño de las invitaciones.

–Como quieras –dijo él, y terminó su café.

–¿Pasa algo?

–¿Como qué?

–No sé, es que suenas... indiferente. ¿No te entusiasma nuestra boda?

Él se esforzó por sonreír.

–Claro que me entusiasma. Sólo estoy un poco cansado. No dormí bien anoche.

–Ay, pobrecito mío –replicó ella, y dejó su silla para sentarse en el regazo de su prometido–. ¿Hay algo que pueda hacer para que te alegres un poco?

–Tal vez.

Ella comenzó a besarlo, tirándole un poco del cabello con ambas manos. Él la tomó de la cintura, pero al cabo de un minuto la apartó de sí con suavidad.

–Oye, que estamos en un restaurante. No querrás que nos echen...

–Francamente, no me importaría. Pero antes quisiera hacer el amor en la mesa. Eso sí que les daría algo para contar en casa.

Él rió.

–Eso no lo discuto, pero no olvides que mis colegas también vienen a comer aquí. No quiero líos en la oficina.

–Nos vemos esta noche en tu apartamento, entonces.

–De acuerdo. –Gonzalo consultó su reloj. –Ya tengo que irme. Hasta luego.

–Hasta luego, amor –replicó Miranda, y lo besó una vez más antes de dejarlo marchar. El hombre pagó la cuenta y salió a la calle, levantando el cuello de su abrigo para combatir el frío invernal.

Ella lo siguió con la mirada hasta que se perdió de vista, sonriendo para sí. Qué maravilloso era él, siempre dispuesto a complacerla, siempre de acuerdo con ella. Su vida de casados sería un sueño hecho realidad.

De pronto se oyó un chirrido y luego un estrépito de metal chocando contra metal. Miranda casi saltó de la silla... y supo entonces que algo malo había sucedido. Salió corriendo del restaurante, dio la vuelta a la esquina y contuvo un grito, porque Gonzalo yacía en el piso, con la cabeza ensangrentada, inconsciente...

**************************

Gonzalo estaba de pie frente al altar, vestido para su boda. Los invitados esperaban a que apareciera la novia, y por fin comenzó a sonar la marcha nupcial.

Miranda entró a la iglesia escoltada por su padre. Se veía muy hermosa, con su vestido blanco de encaje y los bucles de pelo castaño decorados con pequeñas flores. Su expresión era de radiante felicidad.

Paso a paso la mujer se aproximó al altar, sosteniendo un ramo de rosas y arrastrando un largo velo tras de sí. Pronto ella y Gonzalo estarían casados, cumpliendo así una promesa de adolescentes. Era obra del destino, decían todos.

Pero algo no andaba bien. La luz que entraba por los vitrales de la iglesia se apagó, dejando a todos en la oscuridad excepto a Miranda, cuyo vestido emitía un resplandor frío. Parecía hecho de telarañas fosforescentes. No era una imagen agradable, y a Gonzalo lo recorrió un escalofrío.

Cuando Miranda estuvo frente a él, Gonzalo notó algo más: los dientes de su prometida eran como los de un vampiro, con largos colmillos manchados de sangre, y ella lo miraba igual que un animal hambriento.

Gonzalo dejó caer los anillos, que chocaron entre sí con un tintineo metálico. Tenía que escapar de ahí. Tenía que huir antes de que fuera demasiado tarde.

Una puerta se abrió detrás del altar. Por ahí aún entraba la luz del día, su salvación, y Gonzalo se lanzó hacia ella, pero Miranda lo aferró del brazo con unas manos como garras, y rugiendo se dispuso a atacar...

El hombre se incorporó en la cama reprimiendo un grito de terror. Al principio no supo dónde estaba, pero luego recordó: había tenido un accidente, se hallaba en un hospital y pronto podría irse, ya que sus heridas no eran graves. Volvió a recostarse sobre la almohada, suspirando de alivio.

Sin embargo, por centésima vez lo inundó una oleada de preocupación. Hacía semanas que venía teniendo esa horrible pesadilla, y en alguna parte había leído que los sueños recurrentes casi siempre significaban algo. Pero ¿cuál era el mensaje de su inconsciente? ¿Que miranda era un monstruo chupasangre?

“Tú lo sabes”, dijo una vocecita en su interior. “Admítelo.”

Era verdad, él lo sabía. Su pesadilla le estaba diciendo que muy en el fondo no deseaba casarse, o que el matrimonio sería un error. Pero eso iba en contra de todo lo que pensaba estando despierto.

Conocía a Miranda desde que tenía siete años. Al principio fueron sólo vecinos, luego se convirtieron en grandes amigos, y en algún momento nació la llama del amor entre ellos. Jamás habían tenido grandes peleas, y casi siempre estaban de acuerdo en todo, o él cedía para hacerla feliz. Sus conocidos afirmaban que eran la pareja ideal.

Entonces, ¿por qué dudaba? ¿Qué objeción al matrimonio había encontrado su inconsciente que él no era capaz de descubrir por sí solo?

Gonzalo cerró los ojos, y por primera vez se hizo esta pregunta: ¿realmente estaba enamorado?

Él nunca había salido con otras mujeres. Ni siquiera había mirado a otras mujeres, ya que su relación con Miranda era demasiado absorbente. ¿Y si lo que sentía por ella no era amor, pero no se daba cuenta simplemente porque no conocía otra cosa? ¿O tod ...

por Gissel E., Sábado, 27 Febrero 2010 02:13 [ Leer Todos ]
Narrativa
Hechizo de odio, hechizo de amor


Esta historia es un poco larga, así que la pondré en capítulos. Vesta, espero que la disfrutes 366262.gif

HECHIZO DE ODIO, HECHIZO DE AMOR

La foto ocupaba un lugar privilegiado en el apartamento: colgada en la pared frente a su cama. Era lo primero que Miranda veía al despertar y lo último que veía antes de irse a dormir. La había hecho agrandar para que tuviera más presencia y detalle: la sonrisa de ella, confiada y luminosa, y la de él, algo tímida pero también alegre; cada uno tenía un brazo sobre los hombros del otro, en un gesto de camaradería infantil. Tenían diez años por ese entonces. Ahora ambos eran adultos, y la camaradería se había convertido en algo más profundo.

Miranda besó su anillo de compromiso. Iban a casarse en dos meses, al comienzo de la primavera, sellando así un amor que sin duda sería eterno. Juntos por siempre, en la vida y en la muerte.

La mujer sonrió. Por fin se cumpliría lo que tanto había soñado.

Miranda se puso un abrigo, tomó su bolso y le echó un último vistazo a la foto antes de ir al encuentro de su prometido.

**************************

Habían acordado verse en el restaurante donde él almorzaba para decidir la lista de invitados a la boda. Gonzalo ya estaba ahí cuando Miranda apareció, sentado en una mesa para dos, con un plato vacío frente a él y una taza de café en la mano. Sonrió al verla llegar, pero parecía preocupado. Miranda le dio un beso y ocupó el asiento libre.

–¡Ya almorzaste! –dijo ella–. ¿Te entendí mal? ¿No habíamos quedado a las dos?

–Perdona. Terminé un poco antes lo que estaba haciendo, y tenía hambre. Espero que no estés enojada.

–Está bien, no importa. Yo ya almorcé de todos modos. ¿Cómo van las cosas en el trabajo? ¿Qué tal la nueva jefa?

–Parece buena gente. Tiene unos cincuenta años. Nos presentó a su marido esta mañana. No tengo mucho que contar aparte de eso. ¿Empezaste a escribir la lista de invitados?

Miranda asintió con una sonrisa y sacó un papel de su bolso, que le entregó a su prometido. Gonzalo leyó la lista en silencio.

–Creí que Lucía no te caía bien –dijo él.

–Es verdad. Es una bruja envidiosa. Por eso quiero que venga a la boda, para verle la cara de envidia.

–Tus primos no están en la lista.

–¡Claro que no! Tienen la mala costumbre de emborracharse en las fiestas, y yo quiero que nuestra boda sea perfecta.

–Parece que has pensado en todo –dijo Gonzalo, y le devolvió la lista a Miranda–. No tengo nada que agregar o quitar.

–¡Excelente! Entonces ya podemos ir pensando en el diseño de las invitaciones.

–Como quieras –dijo él, y terminó su café.

–¿Pasa algo?

–¿Como qué?

–No sé, es que suenas... indiferente. ¿No te entusiasma nuestra boda?

Él se esforzó por sonreír.

–Claro que me entusiasma. Sólo estoy un poco cansado. No dormí bien anoche.

–Ay, pobrecito mío –replicó ella, y dejó su silla para sentarse en el regazo de su prometido–. ¿Hay algo que pueda hacer para que te alegres un poco?

–Tal vez.

Ella comenzó a besarlo, tirándole un poco del cabello con ambas manos. Él la tomó de la cintura, pero al cabo de un minuto la apartó de sí con suavidad.

–Oye, que estamos en un restaurante. No querrás que nos echen...

–Francamente, no me importaría. Pero antes quisiera hacer el amor en la mesa. Eso sí que les daría algo para contar en casa.

Él rió.

–Eso no lo discuto, pero no olvides que mis colegas también vienen a comer aquí. No quiero líos en la oficina.

–Nos vemos esta noche en tu apartamento, entonces.

–De acuerdo. –Gonzalo consultó su reloj. –Ya tengo que irme. Hasta luego.

–Hasta luego, amor –replicó Miranda, y lo besó una vez más antes de dejarlo marchar. El hombre pagó la cuenta y salió a la calle, levantando el cuello de su abrigo para combatir el frío invernal.

Ella lo siguió con la mirada hasta que se perdió de vista, sonriendo para sí. Qué maravilloso era él, siempre dispuesto a complacerla, siempre de acuerdo con ella. Su vida de casados sería un sueño hecho realidad.

De pronto se oyó un chirrido y luego un estrépito de metal chocando contra metal. Miranda casi saltó de la silla... y supo entonces que algo malo había sucedido. Salió corriendo del restaurante, dio la vuelta a la esquina y contuvo un grito, porque Gonzalo yacía en el piso, con la cabeza ensangrentada, inconsciente...

**************************

Gonzalo estaba de pie frente al altar, vestido para su boda. Los invitados esperaban a que apareciera la novia, y por fin comenzó a sonar la marcha nupcial.

Miranda entró a la iglesia escoltada por su padre. Se veía muy hermosa, con su vestido blanco de encaje y los bucles de pelo castaño decorados con pequeñas flores. Su expresión era de radiante felicidad.

Paso a paso la mujer se aproximó al altar, sosteniendo un ramo de rosas y arrastrando un largo velo tras de sí. Pronto ella y Gonzalo estarían casados, cumpliendo así una promesa de adolescentes. Era obra del destino, decían todos.

Pero algo no andaba bien. La luz que entraba por los vitrales de la iglesia se apagó, dejando a todos en la oscuridad excepto a Miranda, cuyo vestido emitía un resplandor frío. Parecía hecho de telarañas fosforescentes. No era una imagen agradable, y a Gonzalo lo recorrió un escalofrío.

Cuando Miranda estuvo frente a él, Gonzalo notó algo más: los dientes de su prometida eran como los de un vampiro, con largos colmillos manchados de sangre, y ella lo miraba igual que un animal hambriento.

Gonzalo dejó caer los anillos, que chocaron entre sí con un tintineo metálico. Tenía que escapar de ahí. Tenía que huir antes de que fuera demasiado tarde.

Una puerta se abrió detrás del altar. Por ahí aún entraba la luz del día, su salvación, y Gonzalo se lanzó hacia ella, pero Miranda lo aferró del brazo con unas manos como garras, y rugiendo se dispuso a atacar...

El hombre se incorporó en la cama reprimiendo un grito de terror. Al principio no supo dónde estaba, pero luego recordó: había tenido un accidente, se hallaba en un hospital y pronto podría irse, ya que sus heridas no eran graves. Volvió a recostarse sobre la almohada, suspirando de alivio.

Sin embargo, por centésima vez lo inundó una oleada de preocupación. Hacía semanas que venía teniendo esa horrible pesadilla, y en alguna parte había leído que los sueños recurrentes casi siempre significaban algo. Pero ¿cuál era el mensaje de su inconsciente? ¿Que miranda era un monstruo chupasangre?

“Tú lo sabes”, dijo una vocecita en su interior. “Admítelo.”

Era verdad, él lo sabía. Su pesadilla le estaba diciendo que muy en el fondo no deseaba casarse, o que el matrimonio sería un error. Pero eso iba en contra de todo lo que pensaba estando despierto.

Conocía a Miranda desde que tenía siete años. Al principio fueron sólo vecinos, luego se convirtieron en grandes amigos, y en algún momento nació la llama del amor entre ellos. Jamás habían tenido grandes peleas, y casi siempre estaban de acuerdo en todo, o él cedía para hacerla feliz. Sus conocidos afirmaban que eran la pareja ideal.

Entonces, ¿por qué dudaba? ¿Qué objeción al matrimonio había encontrado su inconsciente que él no era capaz de descubrir por sí solo?

Gonzalo cerró los ojos, y por primera vez se hizo esta pregunta: ¿realmente estaba enamorado?

Él nunca había salido con otras mujeres. Ni siquiera había mirado a otras mujeres, ya que su relación con Miranda era demasiado absorbente. ¿Y si lo que sentía por ella no era amor, pero no se daba cuenta simplemente porque no conocía otra cosa? ¿O tod ...

por Gissel E., Sábado, 27 Febrero 2010 02:10 [ Leer Todos ]
Poesía
Prohibida


La piel del viento me intoxica,
abrasa el calor de tu nombre
se bebe las horas de mi oscuridad
me despoja de ti, arrancándome tu aroma.
Los jardines extinguen nuestra huella
Resignado esta el deseo.
Que las dagas de la luz me escondan
que me desnuden tus manos en silencio. ...

por Val, Viernes, 26 Febrero 2010 15:32 [ Leer Todos ]
Narrativa
Agonía



El corazón me cuenta las ovejas de insomnio, brinca al compás de las gotas que libera una llave deprimida.
Las ratas invaden mi espacio, el hambre me abandona.
La decadencia duerme a mi costado, toca mi piel con su mano fría.
El dolor se marca en mis pupilas, se encierra en mis manos tensas, le arranca oxigeno al silencio. ...

por Val, Viernes, 26 Febrero 2010 15:21 [ Leer Todos ]
Poesía
HACER POESÍA.


[B][I]


HACER POESÍA.

Y camina mi cello en aceradas notas
que recorre lagunas del cerúleo cielo,
siembra semillas en almas nonatas
bordeando los ríos en busca de su todo.
Suenan pasos pisando húmedales,
que suenan como notas musicales,
con locas catedrales llenas de campaniles
anunciando las nuevas y que a veces no llegan.
Me persigue una idea cual sonido
como larvas insertadas mis pensamientos blancos.
Minotauros y elefantes que se comen mis rosas rojas,
cascabeles de risas recostados mis prados.
Suave brisa acaricia mis pàrpados
como señuelo para embalsamar recuerdos,
y una loca geografía impregna mis ojos
del dulce sueño de hacer poesía.
...

por ERNESTO WÜRTH, Viernes, 26 Febrero 2010 10:34 [ Leer Todos ]
Poesía
LA CASA SOÑADA.


[B][I]




LA CASA SOÑADA



Una noctámbula percepción
tejiendo una telaraña gris,
cubrió el sueño indefenso e impreciso,
buscando la ciudad perdida
que bauticé Shan Gri Lah,
donde solo hay placer y amor,
donde cantan zorzales
y resuena un ruiseñor.
Hice de ella mi casa,
le coloqué un techo rojo,
solo tiene una puerta
dos ventanales que miran la vida,
jardin con rosas rojas
y por supuesto te invento a ti
adentro de la pieza grande como una casa;
allí nuestro amor surte gritos de los pájaros
y se escuchan las olas errantes llorando el mar.
Hermoso soñar hoy contigo mujer
la sencillez del amor. ...

por ERNESTO WÜRTH, Viernes, 26 Febrero 2010 10:31 [ Leer Todos ]
Poesía
Paris


Bajo una sombrilla verde, el café esta frió
en una taza huérfago de labios.
Arrugada en una servilleta quedo la espera, al lado de unas monedas
que sobre la mesa contemplan la llovizna.
Las hojas de los arboles abandonan las ramas
para encontrar libertad sobre las calles.
La estación se viste de pálida nostalgia y cobrizos paisajes
El alma se bebe la ausencia de las sillas vacias.
La soledad dejo un guante sobre la mesa.
El miedo llego a tiempo para no enamorarse, fumo un cigarro, contemplo un café y coincidió en la mirada amable del olvido.



Val B. eusa_boohoo.gif ...

por Val, Miércoles, 24 Febrero 2010 19:37 [ Leer Todos ]
Narrativa
En un sueño


Un salón de Clases, el sol entra por las ventanas.
Veo mis manos sobre un pupitre de madera, escucho el alboroto de los otros niños, levanto la mirada y en el pizarron veo figuras y palabras que no entiendo.
Sorpresivamente uno de mis compañeros cae al suelo.
dispara contra nosotros, somos niños y eso no les importa.
Uno a uno con gritos entre los labios caen muertos, en cuestión de segundos no queda nadie.
Estoy solo, veo sangre, tengo miedo.
El pasillo es una trampa, alguien viene, no puedo gritar ni correr.
Se que todo terminara, estoy tras el escritorio, contengo la espiración y me quedo quieto, cierro los ojos.
El sonido de los pasos llega hasta mi.
Escucho el arma, carga y siento el impacto en mi cabeza.
Quise preguntar por que? pero fue tarde.
Esta oscuro, me siento libre y pleno.
No quiero despertar.



Val B. ...

por Val, Miércoles, 24 Febrero 2010 18:36 [ Leer Todos ]
Poesía
COPLA DEL DOMADOR


COPLA DEL DOMADOR
...........................


Domador de potros
mi jinete fiel
te dejé mi potro
alejándome

Domador de potros
mi jinete fiel
yo partí sin rumbo
y no te olvidé

Domador de potros
que aún ves morir
el lucero rojo
del atardecer

Sierra, mica y río
arena en caudal
que el río desborda
y se amansa allá

He perdido el rumbo
y no sé volver
he gastado vida
añorándote

Domador de potros
tu gracia gentil
sobre tu montura
vuelve hacia mí

Yo te sueño siempre
con tu garbo en alto
con tu monta justa
con tu arrojo intacto

Yo no te he olvidado
pues partí sonriendo
hacia las ciudades
donde voy muriendo

¿Dónde está ese potro
que en tus manos puse?
Perdí su relincho
cuando más lo quise

Volveré algún día
y él ya no estará
Domador de potros
que me aguardarás

Domador de potros
mi jinete fiel
yo partí sin rumbo
y no te olvidé


...................................
Alejandra Correas Vázquez
...................................


...

por Alejandra Correas Vázquez, Miércoles, 24 Febrero 2010 17:37 [ Leer Todos ]
Narrativa
Pluma


Tuve su cuerpo en las manos, le clave mis dientes.
La golpee hasta el cansancio pedí que confesara pero ni una
palabra logre de ella.
Ya no quise lastimarla, quedo casi inconsciente.
Cansado me rendí sobre una hoja virgen, Ella lentamente comenzo
a gritar mi ansiedad, mi locura, sangro frente a mis ojos letra a letra me desahogaba el alma, me curaba de esta atroz fiebre de vida.
La madrugada me encontró con los ojos cerrados, en la palma de mi mano yacía
su cuerpo, seco hasta la ultima gota de su sangre negra.
La noche esta escrita.



Val B. ...

por Val, Miércoles, 24 Febrero 2010 17:09 [ Leer Todos ]
Poesía
PARA EL CULPABLE


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Gradual te determinaste
Y en mis ojos te clavaste
Nunca llegaste al final
En el medio de nuestro camino te quedaste.

Maldito Cobarde!
Asesino de sueños
A dónde han volado tus fantasías?
Si es que tenías..

Desarmaste construcciones perfectas
Que eran mías, yo era su única dueña
Y hoy desechas y añejadas
No recuerdo a quién pertenecían.
Si eran tuyas..¡Fuiste tan mio!
Y si eran mías ¡te adueñaste tanto
De todo mi ser!

Y las sombras me fueron envolviendo
Perdí la luz...
Y nunca supe más de tí.

Maldito Cobarde!
Ladrón de ilusión
¿Por qué te alejaste
Dejándome sin razón?
¡Vuelve y déjame culparte!
De que la culpa de todos mis males
Fue Amarte.
...

por Yésica Ruiz, Lunes, 22 Febrero 2010 16:03 [ Leer Todos ]
Narrativa
UN DOMINGO


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Era una tarde de domingo como cualquier otra, las familias se preparaban con sus mejores ropas. La iglesia esta arreglada, inmaculada para la misa, que muy pronto dará el cura.
Los fieles empiezan a llegar y se acomodan en los mismos bancos de siempre, aparece el Padre Carlos para dar comienzo a la misma.
Entre todos hay un niño que él no reconoce como a los concurrentes de siempre. Le costó concentración en la ceremonia, por el rostro de aquél niño.
Llegó el momento de la confesión, van pasando uno por uno los pecadores con culpa.
Cuando entra el niño al confesionario el pecado recorrió lentamente la sangre del cura, se enfriaron las paredes y el aire se volvió espeso, intranquilo. El niño quebró sus sospechas diciendo: Hola….papá.
...

por Yésica Ruiz, Lunes, 22 Febrero 2010 15:55 [ Leer Todos ]
Poesía
Elegía general para una generación perdida






[ España – 1939 - 1975]

[Especialmente dedicado en este momento al Juez Garzón de España]





... cuando ni aún esperanza éramos, la historia se detuvo y, con vergüenza,
dejó páginas y páginas en blanco;
[para nosotros]
… somos gentes de calle, de partida diaria;
hemos perdido los juegos heredados por desuso, sin otros inventados,
sin nada para las horas de esta cruda prisión o historia blanca,
pobres por hurto, por doma, gallinas ciegas en este mar de fondo;
¿ … quién querrá juzgarnos ?
es una duda de hombres, para hombres,
sólo para matar el corazón y dejarlo estéril como a menudo la memoria,
inservible tantas veces;
…. no, esta hora no es de llanto, ni de blasfemias;
esta hora es para pensarla, contarla minuto por minuto,
rehacerla y dejarla en testamento abierto;
pero, mientras ¿ qué hacemos, todo imaginación,
sin manos, sin lengua, qué hacemos, redentores nocturnos
sin cruz ni clientela ?
¿ qué tierra podrá acoger nuestros huesos con reparos por enfermos,
y qué lugar acogerá - o no acogerá - nuestras almas paralíticas,
ensambladas como cuentas de un rosario que sólo disponía
de un misterio ?
… y al fin, qué blasón y ceremonia tendrá esta despedida,
cuando a las órdenes del amo hemos segado en silencio
y en silencio las hoces nos han marcado;
.. adiós, adiós; ojalá mi marcha no sea verdadera para un juicio extraño,
pero al cabo herido, salvador y cierto.





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...

por eledendo, Lunes, 22 Febrero 2010 15:24 [ Leer Todos ]
Poesía
Y ahora...


Y ahora
Libera pájaros de entre tus piernas.

Desata ese nudo de muerte.

No agradezcas.
(El placer fue mutuo,
aunque tú pagaras la cuenta.)

Desnúdate de prejuicios.
(Las manzanas son deliciosas.)

No se pide perdón por vivir.
(Nunca)

Por tener la piel marcada en trinos.
(Menos si el hombre estaba inconcluso)

Eres mujer.
Y basta.

Y ahora:
Libera pájaros de entre tus piernas.

Abre los ojos,
y vuela.

...

por Ivonca, Domingo, 21 Febrero 2010 09:44 [ Leer Todos ]
Poesía
la pluja


quant plou
sento com si en algun lloc es fes neteja
com si fos merescut
el fred humit a les espatlles

se m’encongeix el cor dolorit
com si algú
li colpegés la porta

se que el be i el mal
canten plegats i desafinen
tot el llarg del camí vençut

i avui se m’esborronen les fites
els esglaons s’ageganten
i quant palpejo l’horitzó
no passa res, res
com si les hores dormissin
a la vall d’un riu sense empenta.

solament la pluja es mou
com si en algun lloc es fes neteja.


(lo he intentado traducir y no me sale, por tanto
traduciré directamente el significado, en prosa

Cuando llueve parece como si en algún lugar se estuviera haciendo limpieza. Como si fuera merecido el frío húmedo en las espaldas. Se encoge el corazón y parece como si algo golpeara su puerta.

Se que el bien y el mal cantan juntos desafinando todo a lo largo del camino vencido.

Y hoy se me diluyen los objetivos, se me agigantan los peldaños y cuando palpo el horizonte no pasa nada, nada. Como si las horas durmiesen en el valle de un rio inmóvil.

Sólo la lluvia se mueve, como si en algún lugar se estuviera haciendo limpieza.

...

por evamila, Viernes, 19 Febrero 2010 15:27 [ Leer Todos ]
Poesía
Madrugada




Arrancame la carne para llegar al alma
que vengan tus labios para iniciar la vida
Arrancame los sueños
y deja la esperanza prendida de mis labios
diciéndote mañana


Val B. ...

por Val, Jueves, 18 Febrero 2010 16:55 [ Leer Todos ]
Poesía
La cena




La mesa esta puesta
Un vino de miedos servido en la copa
espera sus labios fríos
De entrada, mis ojos cansados en des esperanza
Después, un corte de corazón en pimienta y noche
De postre, el final del camino envuelto en mi nombre y epitafio
decorado con pasas y cerezas de perdón.
bon appétit, Señora muerte
Mas vino? no es posible, mis venas ya se han secado. ...

por Val, Jueves, 18 Febrero 2010 16:44 [ Leer Todos ]
Poesía
Yacimiento







… sé que esta riada, este aluvión de días y de noches, este vendaval de tiempo
descrito a cuatro manos, ha hecho que recorra todos los olvidos y enclaves de la tierra
para descubrirte;
… y llego a ti y te reconozco en el trigal maduro de tu pelo,
en la fronda de tus labios, en tu pecho de púrpura y de nácar,
en el apoteósico cristal de tu cadera;
y aquí la vida y aquí el latido en este cuerpo acrobático en las furias
y al instante roto;
jamás, jamás paisaje cuajó tanta belleza, tanto contraste, como cuando toco
las líneas terrestres de tu alma;
moriría abrazado a tu estatura, crearía un tiempo de relojes muertos,
una canción de silencio para toda esta grandeza que no abarco;
… has redimido mis ojos, mis manos y mis pies,
la inenarrable batalla por lo que te quise dar, de lo que no pude ser,
me has redimido de la sed inmensa en este mar atroz en que el hombre lucha,
se abate y se destruye;
… y así, al mirarte, la naturaleza, abierta, me ofrece todas sus esencias,
sus insólitos rincones, palmo a palmo sus vértebras, su escanciado vino
hasta urdir esta locura de homenaje sin nombre;
… no temo a las segures con que acuden los cráteres del tiempo,
tengo la primavera en tus rosas y el otoño en tus frutos;
y habré soñado y habré vencido, y este triunfo – con sabor a gérmenes de vida –
lo elevo hasta tu frente y te lo ofrezco.




http://www.oriondepanthoseas.com


...

por eledendo, Lunes, 15 Febrero 2010 11:06 [ Leer Todos ]
Poesía
Esto somos


esto somos
fuegos tristes
playas desiertas
bocas grandes e inertes
que hablan de la muerte
que viene de noche

eso fuimos
puñado de relojes rotos
detenidos en primavera
grietas del tiempo

mientras el mar
observa desde un fondo
solo y apagado
e interroga
a estos senos
que hablan lenguas de otro tiempo
que precisan el dolor y el miedo
de estar varados en orillas
desconocidas

hablan del espanto de escribir
sobre la arena
y que el agua borre y transfigure
los recuerdos

hablan
desde ésta oscuridad que existe
en mis ojos y en los tuyos

y que parpadea ...

por Veronica Cento, Lunes, 15 Febrero 2010 02:22 [ Leer Todos ]
Narrativa
nueva especie


Ramona, nació hace casi un siglo, con una rara enfermedad. Nunca le creció el pelo. Desde pequeña soñó con una cabellera larga y abundante. Imaginaba que se hacía largas trenzas, pero solo quedaba en sueños. En uno de sus paseos por el parque, un niño se le acercó, le dio unas flores y le habló al oído.
Ramona se fue a su casa y allí le pidió a su nieta que hiciera una infusión con las flores. Con ella, se lavó la cabeza.
A los tres días, le había crecido pelo. Los médicos que la atendían, preguntaron, que tratamiento nuevo hacía, que tan buen resultado había dado.
Ramona les contó de las flores; enseguida quisieron verlas.
Les trajo una de las flores, nadie la conocía.
Al analizarla, constataron que esa especie, era nueva y en la tierra no existía. ...

por yeruti, Domingo, 14 Febrero 2010 15:21 [ Leer Todos ]
Poesía
Tick-Tack



Quiero ser libre de mi
de los días y las horas
quiero colgar mi batalla en tus agujas
y volar

No me alcanzara el tiempo, no tiene alas


Val B. ...

por Val, Sábado, 13 Febrero 2010 19:03 [ Leer Todos ]
Narrativa
Si eres un escritor famoso...REFORMADO


UNO

Esta noche, en el Salón de los Célebres de la Casa de la Cultura de Madrid, se rinde homenaje al famosísimo escritor riojano Roberto Cárdenas, conocido por su seudónimo "Severo Fuentes”. El Señor Cárdenas recibe este merecido tributo por los más de treinta millones de libros vendidos en todo el mundo, tanto en español como en otros idiomas a los que se han traducido sus obras, incluidos el chino mandarín y el hindi. Roberto Cárdenas, a sus jóvenes ochenta y un años, aprovechará el acto para, usando sus propias palabras, “compartir piel con piel un poco de su tiempo con sus admiradores”.

____________________________________

El escritor desconectó la televisión e hizo con la ceja un gesto que su hija Verónica, al otro lado de la enorme estancia, recogió al instante. La sala era, además de inmensa, oscura, como a Cárdenas le gustaba. Ahí permanecía largos periodos de tiempo, en casi total oscuridad, iluminada con frecuencia por las velas de un precioso candelabro de hierro, que su hijo Tomás, el artista de la familia, como todos le llamaban, le hiciera para su sesenta cumpleaños.


Verónica llenó de agua mineral un vaso y lo acercó, solícita, a su padre.

—¿Cómo te encuentras, papi?

El hombre sonrió animosamente hacia ella, bebiéndose toda el agua de un trago.

— ¿Abro las cortinas? Hace un sol fantástico.
— No, no, estoy bien, estoy bien.
— ¿Sabes, papá? Mirentxu viene a verte esta noche. Al acto, me refiero.
— ¿Mirentxu? ¿Te refieres a la Mirentxu que conocimos en… ¿a nuestra Mirentxu?

Verónica dejó escapar una risilla divertida.

— Sí, papá, esa Mirentxu.
— ¡Dios mío! No hay nada como hacerse viejo para empezar a ver fantasmas.

La mujer tomó asiento cerca de su padre. Luego sacó un Moods con filtro del bolsillo de su chaqueta y se lo mostró como quien muestra una flor. Él asintió con la mirada.

— Gracias, papá. Es el segundo de esta tarde.
— Yo no digo nada…
— No, pero sé que me llevas la cuenta.
— Entonces ¿Mirentxu ha confirmado su asistencia?
— Mm-mm – confirmó ella, soplando la cerilla.
— ¿Y cómo está?
— Genial. Ya la verás dentro de un rato.


Roberto aspiró el humo del cigarrillo de su hija y apoyó la cabeza en el respaldo del butacón. Su mirada se extravió entre las llamas danzantes de las velas.



Evocó una tarde veraniega como esta, pero no tamizada por cortinas, sino tan llena de luz que hasta dolía. Y una hermosa veinteañera, de cabellos lacios color cerveza, que reía apretando los ojos. Él intentaba leerle un pasaje del borrador de su último libro, de tintes trágicos, y le hería la reacción de ella.


— Pero, Miren, ¿qué es tan gracioso, coño?


Ella respondió con un nuevo torrente de carcajadas. Todo su hermoso cuerpo era agitado por convulsiones.

Roberto contaba entonces cuarenta y cuatro años, siendo ya un escritor muy conocido, si bien por solo dos libros: “María, volcán y hielo”, y “Ruego al Diablo que me perdone”. Este último le había proporcionado cierta fama de maldito, aunque él sabía que lo mejor estaba aún por venir. Mirentxu Fernández había llegado a su casa de la mano de su hija mayor, Enriqueta, ya que ambas eran compañeras de Filología Hispánica en la Complutense. Miren, la guapa Miren, era, además de insolente y descarada, lista y gran devoradora de libros. Se ganó desde el primer encuentro la confianza de toda la familia, pero, sobre todo, el respeto e interés de Cárdenas. El escritor había adivinado en ella a su mejor crítico, así como una intuición casi sobrehumana para acertar con las palabras e ideas que mejor cuadraban en cada texto. Este libro, el tercero, que Roberto tenía entre las manos, y próximo a su entrada en galeradas, llevaría el sello invisible de esta muchacha de veintitrés años que aún no se había doctorado. A él le fascinaba. Intentaba que su mujer no lo percibiese, para lo cual solía leerle sus borradores cuando ella no estaba en casa. Los hijos lo sabían y procuraban mantenerse alertas y cómplices de su madre, aunque ella jamás se lo hubiera pedido. Rosa era una dama de las de antes, y su educación le impedía manifestar debilidades tales como los celos ante su familia. Prefería tomarse la amistad de Mirentxu como un simple acto de admiración de una jovencita brillante hacia el prometedor autor de novelas que era su marido, no fuera él a concederle excesiva importancia y terminara por sentir algo más profundo hacia la muchacha. Rosa era muy inteligente. Sabía que el mayor peligro para la buena marcha de una relación era creerse los devaneos de la propia pareja, siendo esta como era la suya. Y eso también lo sabía Roberto. Por ello mantuvo su vínculo con Miren circunscrito a esas lecturas en voz alta, y a algunas risas, como las de ahora, o a interminables discusiones que, en la mayoría de los casos, terminaban con la victoria de ella.

Cuando Mirentxu logró contener la risa cambió de semblante y, con aquel aire infantil y concienzudo a la vez que hipnotizaba a Roberto, le explicó lo que tanta gracia le hacía.



— Don Roberto, ¿pero no ve usted que un hombre que simboliza la moral ante las mujeres, como este Juan Hernández, no puede ir por la vida diciendo “Yo soy el espejo en el que tienes que mirarte” o “No te vayas a creer que soy de piedra”? ¿No ve usted que eso suena a mariachi? ¿Que parece una canción de los Panchos?

Ahí existía una contradicción entre la trascendencia del personaje central de la novela y ciertas expresiones, que a Mirentxu le resultaba hilarante. El autor lo había pasado por alto, pero en ella habían saltado todas las alarmas, del mismo modo que un poco de humo hubiera hecho saltar un buen detector de incendios.

Roberto aparentó ofenderse y apoyó los folios sobre la mesita del jardín. Se levantó parsimoniosamente, desapareciendo en el interior de la casa y dejando a la joven en pleno desconcierto. Pero pronto regresó con dos vasos de cocacola y su pipa en la boca. Ella respiró aliviada, y le aceptó uno de los vasos.


— ¿De veras crees que debería cargarme esas líneas?
— Sí. Lo juro. Por favor, Don Roberto, no me sea usted antiguo.


“No me sea usted antiguo”. Cárdenas rememoró la pasión de aquel rostro, mezcla de sol, calor e inteligencia. Sonrió, mientras su mente volvía al salón de su actual vivienda, y a su hija, que le miraba intrigada.

— Papá, creo que deberíamos empezar a arreglarnos. He quedado a las nueve en el portal con Enriqueta y su marido. Recuerda que a las nueve treinta estás citado para la entrevista de la tele, anterior al homenaje.

Ambos se pusieron en marcha. Ella se ofreció para ayudarle a vestir el esmoquin, pero él le arrojó una mirada asesina. Estaba ágil, pues se había dedicado a ejercitar sus viejos y oxidados músculos tras cuatro años de inactividad forzosa por el cáncer de su mujer, fallecida hacía seis años.

Mientras se vestía pensó en Mirentxu. “¡Jesús! Hoy tendrá… ¿unos sesenta años? No puede ser. Ella nunca envejecería. Siempre fue una niña, gracias al cielo”.

Verónica le llamó desde su dormitorio para ofrecerle ayuda con la corbata de pajarita. Él aceptó, y luego le pidió que le apañase el pelo. Ambos se acicalaron a fondo y, al terminar, se dieron mutuamente el visto bueno.



DOS


Había, al menos, trescientos invitados en el salón de recepciones, la mayoría sentados alrededor de mesas decoradas con flores exóticas. La editorial decidió echar la casa por la ventana aquella noche, y sacar a la venta dos mil ejemplares con una dedicatoria y la firma de puño y letra de Cárdenas impresas, entre esa noche y los dos días siguientes, que estarían expuestos en el hall de la Casa de la Cultura, y en todas las librerías españolas habría una sección especial con idénticas características, lo que arrojaba un total de 300.000 unidades puestas a la venta, aparte de los ...

por Vesta, Sábado, 13 Febrero 2010 10:29 [ Leer Todos ]
Poesía
Dibujando


Esta noche mire al cielo
y pensé en ti
como lo hago a diario
te busque entre las estrellas


Recordé todas aquellas noches
en que juntos las miramos
enaltezco un suspiro en tu nombre
y se dibuja una sonrisa en mi


Es más fácil dibujar sensaciones
y pensamientos que escribirlos
puesto que no consigo pronunciar
con palabras de mi habla
todas estas emociones


Aquí me tienes trazando
corazones, emociones
sonrisas y quimeras
...

por Scheherazada, Sábado, 13 Febrero 2010 03:55 [ Leer Todos ]
Narrativa
¿ASESINATO O EJECUCIÓN?


¿Asesinato o ejecución?
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El sol entraba por la ventana y se reflejaba en la reluciente mesa, cegándome sin misericordia. Todavía tenía en mi mano la pistola Llama, del calibre 9 mm. Parabelum que aún humeaba, después de haber disparado cinco balas seguidas contra la persona que se desangraba en el suelo, encima de la alfombra, que ahora parecía aún más roja que nunca.
Esa persona era Antonio Lucena Pellicer. Y voy a narrar como llegué a matar a éste “hijoputa”, lo cual, seguramente, acabará para siempre con mi libertad.


Hacía dos años conocí a la que sería mi mujer. Fue algo de ensueño. Alicia era un demonio y a la vez un ángel. Su rubio pelo, que casi le llegaba hasta la cintura, era suave como la seda y se movía como si quisiera contradecir a sus oscilantes caderas, cuando andaba. Sus rojos labios eran tan carnosos que cuando les besé por primera vez, casi me ahogo de la emoción. Y sus ojos, deslumbraban a las propias luciérnagas. Eran verdes como el trigo inmaduro y se clavaban en mis órbitas como dos luceros caídos del cielo. Apenas fuimos novios durante dos semanas y nos casamos en la más estricta intimidad de una sala del juzgado de enlaces, con la presencia de su hermana y de mi amigo Ramiro, como únicos testigos.

Al principio nuestra vida fue como la de un cuento de las mil y una noches. Comíamos, hacíamos el amor y nuestro trabajo era hacer la cama para deshacerla de nuevo a las pocas horas, y al rato, comer en el restaurante de la esquina. Luego, empezamos a hacer viajes cada vez más largos y costosos. El dinero que había ahorrado durante diez años de Director de una gran compañía aérea se esfumó y tuvimos que regresar a nuestra ciudad natal, donde tuve que trabajar en la Empresa Lucena SA, de la cual era propietario mi amigo Antonio, trabajé de Ingeniero de Sistemas, que era para lo que había estudiado, aunque pasé unos años en Información y Comunicaciones de la Guardia Civil.
La relación con mi esposa empezó a tambalearse. Ya no hacíamos apenas vida juntos y comencé a beber sin parar. Antonio nos invitaba a sus fiestas en el gran chalet que poseía en Marbella y es cuando empecé a sospechar que andaba detrás de Alicia. Mientras yo bebía en las oscuridades del jardín, ella entraba en la casa y ¡casualmente! Mi amigo Antonio desaparecía.
— ¿Dónde estabas, Alicia?
— Es que fui con Mercedes a la cocina, por si podíamos ayudar.
De esta forma me contestaba o de esta otra:
— Estaba viendo los cuadros nuevos, que ha comprado Antonio.
— ¿No los habías contemplado ya, antes?
Pero un día de aquellos, una Alicia maltrecha y jadeante apareció ante mí.
— ¡Ayúdame, Roberto, me ha golpeado ese cabrón!
— ¿Quién te ha puesto así, Alicia? ¿Ha sido Antonio?
— Ha querido abusar de mí, y al negarme, me ha intentado violar, el muy canalla.
— Pero,…entonces, ¿Tú no te estabas liando con ese ”hijoputa”? — balbuceé.
— Nunca te he traicionado.
— Vámonos, ya veré mañana que hacemos— no muy seguro de mi mismo, al estar bajo los efectos de un whisky doble con hielo, después de unos tres o cuatro martines.
Cogí, casi en volandas, a Alicia y la metí en el audi que aún debía. Una vez en casa, le espeté:
— Cuéntame la verdad.
— Antonio ha intentado violarme. Me llevó a su despacho, con la excusa de enseñarme un cuadro de Picasso, que resultó ser una falsificación, aunque él siempre había sido amable conmigo— entre sollozos y mientras se quitaba la maltrecha blusa, Alicia me explicaba su desgraciada aventura— y que yo no quería contradecir por tu trabajo, nunca imaginé que intentara violentarme.
— ¡Va a saber quién soy, ese maldito animal!

Acompañé a mi mujer a la bañera y dejé que se relajara. A pesar de insistirla que fuéramos al Hospital, para que fuera reconocida por un doctor, no quiso hacerlo y mientras ella se arreglaba yo fui a mi habitación, y saqué la pistola Llama, que conservaba desde los tiempos de mi etapa como Guardia Civil, y que pude conservar por desempeñar un cargo peligroso en mi empresa aérea. Comprobé que el cargador estaba a tope, con sus quince balas de 9 mm.

Puse la pistola en el bolso de mi gabardina y salí a la calle. Una fina lluvia me acompañó hasta la esquina, y cogí un taxi.
— Lléveme al Polígono Industrial, a la rotonda donde se encuentra Lucena S.A.
— Allá vamos— respondió un taciturno chófer.
Una vez en la puerta lateral, de la cual tenía llave, y a pesar de ser domingo por la noche, no me pareció extraño encontrar a los ingenieros, Costa y Dalmau, ya que les tocaba la guardia de Sistemas. Les saludé brevemente y me dirigí a mi despacho.
Me dispuse a esperar que al alba viniese a su empresa el despreciable ex-amigo.
Metí la pistola en el primer cajón de la derecha de la mesa, junto a un paquete de DVDs aún vírgenes y debajo de un dossier sobre como mejorar las ventas de ordenadores.
Un brusco chasquido me despertó y pude ver como entre una neblina a Antonio apuntándome con una pistola.
— ¡Roberto! No intentes nada, que sé que has venido armado.
— ¡No, no! ¿Qué te hace pensar tal cosa— exclamé desconcertado.
— Me ha llamado Alicia y me ha dicho que has salido de casa sin decirla nada y que sabes que yo intenté follármela.
— ¡Hijoputa! ¡La forzaste, pero no conseguiste nada!
— No es cierto. Yo no intenté más que ayudarla, porque tú eres un impotente que la tiene olvidada.
— ¿Y tenías que pegarla?
— Bueno, es que a última hora ella, que me había provocado, se volvió atrás, seguramente recordando el amor que te tuvo, mariconazo de mierda.

Al oír aquello de “mariconazo”, ya no pude más y me dejé caer al lateral de la mesa, mientras rápidamente sacaba la pistola del maldito cajón.
El primer disparo se lo envié por debajo de la mesa, alcanzándole en la rodilla, lo cual le hizo caer al suelo. Él disparó según caía, pero no pudo alcanzarme al salir el tiro demasiado alto. Yo me levanté por encima de la mesa y le descargué cuatro tiros más, dos en la cabeza y otros dos en el pecho.
Aquí estoy, esperando a la policía, de la cual ya oigo las sirenas, y con la sensación de haber actuado correctamente.


...

por Lanzas, Viernes, 12 Febrero 2010 11:01 [ Leer Todos ]
Poesía
Despilfarro


Miro atrás por el espejo,
Solo una franja vacía,
Un túnel los latidos fueron de sangre,
los conocidos eran viento.

Entre viento y sangre
la diferencia se agranda
Entre purga y suerte
Se oscurece mi mirada.

Cae la lluvia enceguece al día,
Cae la noche ensordece el tiempo,
Siembras días ahorras sol,
Cienbras noches cosechas flores.

Entre las aguas suspiro
mi ahogo eterno,
entre lágrimas mi desierto,
entre gritos mi silencio.
Así celebro,
Entre vinos mis noches,
entre noches mis vinos.
...

por cienbra, Viernes, 12 Febrero 2010 02:08 [ Leer Todos ]
Poesía
Polvo de mi



El precio es alto
para quien vive y habla
de lo que se ve en tus ojos

Con mi voz no pago el alquiler
de mis recuerdos
No te abrazo ni beso la mirada
no borro la distancia entre los cuerpos

Solo habito en tu ausencia
y me abrigo las penas
con el cielo.

Val B. ...

por Val, Jueves, 11 Febrero 2010 15:53 [ Leer Todos ]
Poesía
Olvido



Se seco mi piel y mi alma
no hay luz.
solo escucho las voz de la lluvia
y una brisa que mueve las hojas
y tira cuchillos de olvido sobre mi final.
Un payaso de trapo es mi cuerpo.
Mi esencia es un ángel nocturno
fui mujer de palabras calladas
en los libros de un tiempo.
Hoy soy nada he muerto.



Val B. ...

por Val, Miércoles, 10 Febrero 2010 16:57 [ Leer Todos ]
Poesía
Dolor


Un instante cambia el silencio del alma y funde la agonía de la espera al trozó de muerte que se lleva dentro.

Val B ...

por Val, Miércoles, 10 Febrero 2010 15:09 [ Leer Todos ]
Narrativa
EL MILAGRO DE LA VIRGEN DEL MILAGRO


EL MILAGRO DE LA VIRGEN DEL MILAGRO

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1--- ¡SEQUÍA!



Sequía en Córdoba, en toda esta provincia de Argentina, cíclica y conocida que acontece parece ser, cada cincuenta años, en esos períodos en que el “Tucumanao” se separa del Tucumán fértil y pluvioso ... exactamente. Tal cual la estamos viviendo en este año del señor de 2010.


Sequía cíclica e inalterable. Puntual. Mítica. Desolante. Transformándose luego de ello este “Tucumanao” en un desierto.


Pero es indudable que la sequía que más aterró a los cordobeses fue la de finales del siglo XIX, puesto que no había represas, ni agua corriente instaladas aún. Consecuencia inmediata de ella, con los avances de la Era del Progreso, sería la importación de genios franceses para la construcción del Dique San Roque. El cual como todo progreso, iba a alimentar de agua a la ciudad de Córdoba y proveer de un cinturón verde (sus beneficios) a las resecas barrancas que rodeaban esta ciudad. ...Y como fracasos, podemos enumerar, que este Dique iba a suprimir a la bella ciudad colonial de San Roque (bastante poblada por entonces) que quedó bajo el agua con todas sus joyas arquitecturales de la época jesuítica. Así como también secar por completo todo el norte provincial –que era una próspera zona ganadera- donde además, con la inundación del Río Suquía (o Río Primero) se cultivaba arroz y tenía una buena producción ictícola. Pues al no correr más la inmensa creciente fue transformada la zona boscosa del extenso departamento de Río Primero, en un desierto... Con cuyos inmensos árboles secos desde la raíz, una vez que dejó de llegar la inundación (similar a la del Nilo) sólo se pudo fabricar con ellos carbón.


Por cierto, esos productores rioprimerenses fueron los mayores detractores de este dique, pues serían ellos los grandes damnificados e hicieron una persecución muy mentada a sus constructores, quienes fueron a la cárcel. De igual modo, el daño ya estaba hecho y el río ya nunca más sería el mismo..


Pero hay que contemplar el drama de la sequía en una ciudad progresista de fines del siglo XIX. Una ciudad con gobernadores afanosos, brillantes y motivados, cuales fueran los finiseculares. Siglo decimonoveno. Siglo del Progreso. Ese siglo y ese progreso en el que todos deseaban participar y crecer. Confirmar su presencia de actores vitales en una obra gigante : El Dique San Roque

Este dique fue pionero en su tiempo, orgullo de ingenieros de la Sorbona traídos aquí para imprimir sus huellas. Fue el primero de América y uno de los primeros del mundo. Figura en los manuales mundiales del siglo XIX, pero no fue fácil lograrlo y sus autores tuvieron que sufrir una ola de incomprensión, por ser demasiado visionarios y audaces.


2-----SEQUÍA AGOBIANTE


Era un enero agobiante (1878) a finales del siglo XIX, en ese mes que es el corazón del verano en Sudamérica, bajo una sequía cíclica que asolaba los campos de una sociedad por entonces, absolutamente vinculada a las estancias. Ya fuese terrateniente o peón, fuera cual fuere su estrato social ...de estanciero, aparcero, chacarero, peón o arriero ...se vivía de la producción agropecuaria desde hacía tres siglos. No había otro medio de vida en esta provincia mediterránea crecida por la prosperidad de su tierra. Y allí encontramos a los cordobeses en ese verano muy seco, agobiados de sed, en una ciudad universitaria llamada por sus simpatizantes la Docta Córdoba, pero ahora ahogada de sequía. Sin garúa, sin rocío, sin coyuyos, sin chilicotes, sin yerbabuena.

Seca … Yerta.


Los animales morían de sed. El incendio arrasaba todo. El fuego destruía plantaciones o churqui natural. No había agua bajo la tierra y los aljibes habíanse secado. En su limo yerto, los arroyuelos cordobeses marcaban una línea sinuosa sin cantos de grillos ni amores de ranas. Ya no había chilicotes que cantasen acongojados al atardecer. Ni los coyuyos romanceaban entre las matas. La corzuela huía a otras provincias y el ñandú perdía su plumaje. Los chingolos y chimangos buscaban otras arboledas.

Seca. Gran Seca.

Los campos empobrecidos carecían ya de agua y en los pocos jágüeles aún subsistentes, sólo bebían ciertos animales de los cuales iban a sobrevivir únicamente los más fuertes. Los habitantes pudientes y sus sirvientes más allegados, decidieron trasladarse a la ciudad para no “derrochar” la poco agua existente, en uso humano.

El mes de enero en plena ciudad y especialmente en el microcentro cordobés, con su declive de “pozo” es particularmente desagradable. Aún para aquella época entre los sauzales, pues la humedad encajonada hacía difícil la respiración y aumentaba la sensación de asfixia. ¡Pero era el único remedio! Instalarse junto a la Cañada y al río Suquía en pleno centro citadino, donde los viejos estancieros –como acostúmbrase hasta hoy– poseían casas muy amplias y solariegas. Casonas habitualmente cerradas en verano, espaciosas y con patios coloniales que podían albergar a su numerosa parentela (con la más numerosa aún familia de sus sirvientes). Córdoba como ciudad, por entonces, tenía muy poca gente de residencia estable

Patrones y criados, no podían vivir los unos sin los otros. Y resultaba que quienes más se multiplicaban era precisamente esa parentela de los sirvientes, lo que hizo que esas casonas tuviesen en el último patio bajo las parras, numerosos dormitorios para ellos. Los sirvientes en esos traslados citadinos eran por cierto los primeros en estar bañados y listos, con el equipaje dispuesto. Amaban la vida de ciudad, más que sus patrones. Algún día ya más adelante, vivirían como caseros en esas residencias ciudadanas y no volverían nunca más a su campo natal.


3----- EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO


La Era del Progreso había colmado a Córdoba (por decisión del presidente Sarmiento) de valiosos regalos, entre los cuales sobresalió como más representativo, el “Observatorio Astronómico” que fuera el primero del país aprovechando la limpidez del cielo cordobés. Este observatorio. inauguraría a su vez, la especialidad de la “Meteorología” la cual representó un alivio y esperanza para aquellos momentos difíciles, y fue el acompañante científico de las fuerzas vivas, quienes intentaban superar a través de estos metereólogos, la simple y tradicional (como muy vernácula)... “movida de cola del caballo” ...de nuestro pingo criollo. Con la cual los gauchos predecían las tormentas y que por otra parte, eran infalibles... gústenos o no.


Pero este sistema natural tenía ahora un erudito competidor : el “Alemán del Observatorio”. El científico europeo, un germano. Nombre extendido por el uso que se le dio en Córdoba a todos sus astrónomos. .


Ya los viejos estancieros habían escuchado a sus peones gauchos que las “colas” empezaban a moverse, de un extremo a otro de la provincia ¡señal de agua! Los metereólogos del Observatorio, más cautos, más medidos, demoraron un poquito más en llegar a la misma conclusión. Sus opiniones debían estar balanceadas entre gran papelería de datos. Y ambos coincidieron. Pero aún no lograba el científico con toda su sapiencia, un arraigo en la sociedad de la Docta Córdoba (a pesar de sus doctores) y el caballito criollo siguió siendo el más confiable referente. Así el pingo nativo comenzaría a sacudir en ese enero, a todo lo largo de la provincia reseca, su hermoso plumero.


4----EL OBISPO


Como buenos “gourmets” cual eran ( y dejaron fama de ello en Córdoba) estos científicos alemanes del Observatorio (nombre extendido como dije para todo el conjunto aunque el primer astrónomo fue un norteamericano que se graduó en Alemania) amigos del buen vino y la buena comida, se lo comentaron al Sr. Obispo en una cena opípara que en conjunto saborea ...

por Alejandra Correas Vázquez, Martes, 09 Febrero 2010 22:37 [ Leer Todos ]
Poesía
Noche de invierno


Noche de invierno

En esta noche fría de invierno
necesito que tu calor
me envuelva con tus brazos
y abrigue apasionadamente

¿Dónde estás?
¿Dónde te has ido?
El viento me susurra al oído
resignándome a la soledad

Un suspiro lleva tu nombre
en un pensamiento
de aquel primer beso
tierno e inofensivo
húmedo y tórrido

Tus brazos me envuelven
me apresan con pasión
tu respiración agitada
baila en conjunto
con tu corazón

Tu corazón palpitante
crea el aliento jadeante
Que camina por mi cuello
me estremece llevándome
al ritmo de tu corazón

Nuestros corazones se mueven
se entrelazan creando
un solo corazón feliz
radiante y lleno de energía


...

por Scheherazada, Martes, 09 Febrero 2010 22:28 [ Leer Todos ]
Narrativa
Deseo...cumplido (conclusión)


Cristina intentó averiguar algo sobre aquel joven del ascensor, pero sin éxito alguno. El inmueble donde vivía constaba de ocho plantas. No tenían empleados de fincas y la limpieza estaba a cargo de una contrata que venía todos los días a realizarla, por lo tanto le era dificil descubrir algo sobre él. Sólo al salir a la calle miraba al piso 8º donde suponía podía haber vivido el joven y las persianas bajadas le descubrían que su propietario o propietarios estaban ausentes.
Ella nunca pensó que este suceso podría trastornarla de esa manera. Había sido siempre una mujer segura ante las emociones, pero esto se estaba apoderando de ella poco a poco.
Era tal la obsesión por aquel hombre que decidió,despues de salir del trabajo, dirigirse al Conservatorio cercano donde, por estar el nuevo curso próximo, podría solicitar alguna plaza en las muchas variantes musicales que a ella le gustaban. Así podría olvidar en cierto modo aquella aventura absurda.
De regreso a casa y un poco más tranquila, concidió en el ascensor con dos personas que parecían ser amigas y que debían vivir en el 8º piso. Y Cristina sin querer escuchó algo que le intereso vivamente.
-¿Recuerdas aquella pareja que vino hace unos meses?-le decía una de las dos personas a la otra. El, muy atractivo pero bastante "sosito". Creo que estaban casados, pero ella un día se marchó y no parece haber regresado. El estuvo un tiempo solo, pero también se fue, aunque creo que volverá, parece que es profesor en el Conservatorío y el curso empieza ahora. Veremos si viene acompañado ¡Estos hombres nunca tienen bastante!
Cristina creyó desfallecer, a pesar de ser una mujer moderna. Esto no entraba en sus planes.¡Lo tendría cerca otra vez por partida doble! Pero... estaba aquella otra persona. Ella no podía ser capaz de dañar a nadie, sin embargo, pensaba muy a su pesar que si coincidía con él no sería capaz de controlar sus emociones. Temerosa y con el corazón palpitante, llegó a su piso.
Así pasaron los días, hasta que una tarde... Cristina lo vio aparecer emocionada. Se dirigió a ella sin decir nada, como siempre, pero la agarró suavemente y entraron los dos en aquel ascensor. Entonces él no preguntó y pulsó el piso 8º abrazándola fuertemente, loco de deseo. Cristina no supo reaccionar y se dejó llevar por aquella pasión contenida.
El ascensor subía despacio y aquel final del viaje podía ser para ella su dicha o su desesperación, porque había "ALGO IMPORTANTE" que siempre estaría ahí. Pero en ese momento se dejó llevar por aquel embriagador "DESEO CUMPLIDO". ...

por Fabiola, Martes, 09 Febrero 2010 14:26 [ Leer Todos ]
Poesía
La teta de la noche


La teta de la noche
teta oscura
está manando leche
leche de luna
y va goteando estrellas
su pezón
luminiscente
dejando rastros
goteaduras
entre el ramaje
de los nocturnos árboles
del río
que mana también
sombrío

las leches de la luna y de la noche
y serpentea plata dibujando
los extraños caminos
inexistentes del sueño
inconducentes
a otra cosa que no sea
un alba láctea estremecida y descalza
que camina
entre la fiebre y el frío
hasta la oscuridad

de estos ojos ardientes

que sin rendirse

al concierto de grillos

y al sueño

agujerean la noche

simplemente aguardando



Silvia
...

por esegé, Lunes, 08 Febrero 2010 22:37 [ Leer Todos ]
Poesía
Amenaza de amor


Otra vez golpea
y otra
mi puerta está cerrada

se pasea
se filtra
se desliza
gotea en mis oidos

y sisea
reptante
silencioso
el amor

otra vez me pide
me reclama
amenaza
suscita
escandaliza

con alterar
el espejo
con ondular el agua
de este corazón
que estaba en calma.

Silvia
...

por esegé, Lunes, 08 Febrero 2010 12:15 [ Leer Todos ]
 
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