Frase
Posteado por: nahuelbuta- 28 Jun 2007
La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.
( Friedrich Nietzsche)
 
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Poesía
Espacio



Ese espacio, de siempre ya no esta,
nadie espera, nadie sufre, nadie prodiga.



Cienbra luciérnaga

...

por cienbra, Viernes, 09 May 2008 11:54 [ Leer Todos ]
Narrativa
Carta de desamor


Hola,

ya ves... después de tanto tiempo sin escribirte, hoy... coincidiendo con la primera vez mire a tus ojos con luz del sol, acaricie tu barba de dos dias sin afeitar, bese tus labios con incertidumbre pero con un arrebato de furia... Hoy, no se siquiera si me recordarás .

Hoy que ya ves... Llueve, hace frío. Estoy haciendo un cuadro que me van a pagar, a pesar de que no me gusta pintar así, no me queda más remedio... He de seguir viviendo, aunque sea alejada de ti, aunque me dejaras el corazón en los huesos, aunque mis alas quebradas ya no saben que pueden volar...

Sigue lloviznando y tengo frío. Las calles heridas de melancolía parecen gritarme tu ausencia. Esta humedad, este frío. La lluvia me huele a ti, te veo en caminantes anónimos, te sigo en los recuerdos, zurziendo una historia rota a base de mi angustia por quererte, mi soledad maltrecha y herida en post de una histora sin razón... sé que no estás bien, pero como que yo tampoco, y no es por egoísmo; sino por no herirme más de lo que puedo sangrar, sangrarte...

No voy a consolarte más, o sere quien consuele tus infidelidades, que posiblemente terminen oliéndote con la lluvia.

Mar Sánchez (25-5-2007) ...

por Mar Sánchez, Jueves, 08 May 2008 14:46 [ Leer Todos ]
Poesía
Amor del último Arco iris


Sereno
como la madura templanza de una melodía,
a cubierto del azar
diminutas nebulosas en tus pupilas,
tan fuerte como para transigir el anonimato,
anticipado, fresco, gradual,
como la obscura intensidad de las fresas.

No faltas. Permaneces. Livianamente acontecido.
lombriz que repta y te absuelve,
la inconstancia te imagina como un aire delicado;
un roce te asciende hacia los pies
y me desandas.
Desde tus manos las líneas
se descuelgan y abren los minutos
en un eterno regreso inmóvil y fugaz
Alzo los brazos
y continúas el desorden de la altura
que nada – ni el tiempo –
desvirtúa
- sabemos que es precioso el goce sin espinas
y las sombras nos juntan en luminosa ronda-
tan inexacta causa, tan imprudente certeza
encontrarte en la constante espera.
Igual de inoportuna tu manera
como radiante mi vida a todas horas.

Después lo eterno emprende un vuelo silencioso
allí, donde el mundo comienza a sorprenderse
junto al boomerang tibio de tus labios.

Qué pronto acontece el tiempo entonces.

Los transeúntes llevan siempre un sombrero
y vos, sólo reflejas el alba en tu mirada.
Caminar de este modo, me provoca cosquillas.
Yo nada más transito por los amaneceres tuyos.

Tan tarde para nadie
-livianos y presentes
en las finas manecillas de un reloj-
excepto -claro está - nosotros
madurando la ruta móvil de un próximo nocturno
de ardiente y embriagadora ignorancia
con la luna en la frente y
una ecuación de deseos en la boca madura.-
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por gaviotaneuquina, Jueves, 08 May 2008 09:19 [ Leer Todos ]
Autores
Verónica cento


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Verónica cento. Escritora argentina (1980). Nació en San Francisco, Córdoba y actualmente reside en Caracas (Venezuela). Estudió letras en la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado en revistas virtuales como Letralia.

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por Espejismo, Jueves, 08 May 2008 07:04 [ Leer Todos ]
Selecciones
“Una mujer en el espejo” (María Milagros Roibón)


Una mujer en el espejo
Me asustan los reflejos, el blanco de tus manos,
la noche sin persianas.
¿Sabes?

Conozco
tu piel
de camarones;
tu voz
de sepia clara;
y tus dedos:
dedos perfectos, redondos, limados.

¿Sabes?

Saboreo
tu soledad
resbalando en la ventana,

y

creo
que es sublime
la desnudez de una mujer en el espejo
que desafía tiempos
sin palabras.


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Mujer fetiche
Caen
violines sobre los tejados.
Mujer fetiche, mujer de lunas.
Le temo a la danza de los
escorpiones.
¿Por qué huir de la muerte?
Si al final del ritual, no
somos nada.
¿Para qué los hechizos?
¿Para plasmar silencios
en palabras?
Caen
plenilunios sobre tu vientre.
Mujer fetiche, mujer profana.
Detesto la compasión de
tus pupilas.
¿Por qué las almas?
¿Para coquetearle a la muerte,
mientras desgarramos
la vida a dentelladas?
Mujer que le teme
al juego ambiguo
de las almas.
Mujer fetiche,
mujer de agua.


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Mujer de luna
Sembró algas en la pureza de sus manos.
Ciñó a su cintura un lazo de estrellas fugaces.
Caminó lánguida por los caminos de agua.
(La mujer desnudó las oquedades de la muerte)

Las esencias nocturnas bostezan sobre su cuerpo.
Sus pechos dormitan bajo el cielo gris
y sus manos evaporan caricias.

(Penetró en los sortilegios de la nada)

La luna le mordisquea los labios.


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La mujer con sombrero
La mujer
con sombrero
dejó su equipaje,

y

se marchó
detrás de la ventana.
de un sábado
negro.


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El silencio
El silencio otea desde un balcón
y nada lo detiene:
ni los otros silencios
ni las otras palabras.
Se reinventa a sí mismo,
se desgarra
y cae,
cae,
estrepitosamente.
Su ombligo de viento
se estrella
en el asfalto
mojado,
en la vereda de mármol,
en la mirada lasciva del transeúnte
bajo espejos,
bajo tenues formas apagadas,
y una voz alimenta la carroña del cuerpo sin vida.


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Miradas
El escalpelo de las manos, los espejos rotos,
un violín sin cuerdas detrás de las ovejas,
un elefante, el circo de la tarde.
Los impresentables de siempre
luciendo cadenas
y una copa,
en un mazo de cartas
resbalando estaciones.
Y las velas
y una voz
que calla en su jaula sin saber
qué pasos, qué murallas
agudizan
el tiempo o la calle
cuando
detenemos miradas.


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Detrás del cristal
Desde mi corral,
observo apacentar
ovejas:
negras
blancas
quietas
Ojos ovinos
huyen por el espejo.
Detrás del cristal, somos piedra.


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Punto y coma
Adoro el jazz.
La piel blanca quema.
Ser negra es moda.

Yo quisiera ser más
que una moda.
Punto y coma.
Mi padre decía
que la cerveza
borra las penas.
Murió de cirrosis.
Su ataúd reza:
"No beba".
Punto y coma.


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Cuerdas
Cuando los violines agonizaban en el salón,
Mister Fix fue práctico:

cortó sus cuerdas
y las vendió
por un centavo.


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Poeta en blanco
La palabra
suspende su vuelo:
entre la nada
y la hoja
en blanco.


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El borracho
En el bodegón,
el vaso.

En el callejón,
la muerte.

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por Espejismo, Jueves, 08 May 2008 02:20 [ Leer Todos ]
Narrativa
Diecinueve


Siempre lleva faldas de segunda mano y según caiga se dibuja con un paraguas. Suele ser un día curvo e inmenso, brillante que jamas oscurece, pero si recuerda algún día triste, le echa la culpa al sol.

Luce su bata tras una sombra y puesta por encima su camiseta Maga. Le encanta encontrar botones suicidas que no soportar dejar solos. Y así pasa su tardecita en la calle soleada. Quizá la veas tumbaba con una réflex del año "pum" a hacerle fotos a la gente.

A veces se columpia y enamora al fresco. Intenta su cigarrillo con una cerilla azul, que ni prende ni quema, y así hasta cuarenta y dos. Con la mirada en el cielo, de azul que llama maga inquieto y durmiente, disfruta en el columpio dejando sus piernas a favor del viento. La primera vez ella sangró. Se acuerda porque desde entonces, siempre lleva faldas y un paraguas. ...

por Doin, Miércoles, 07 May 2008 22:31 [ Leer Todos ]
Poesía
Al ritmo de un blues.


Te esbozo en mi silencio

Creyendo conocer

De esa voz

Tu esencia callada


Descubriendo

Las grietas que nos unen

Trepando abismos

De acordes rotos


Como sombras fugitivas

Buscando ese fulgor

En que las manos

Se extienden y se alcanzan


Robando madrugadas

A esta soledad

Teñida de insomnios

Fustigada de nostalgias


Resucitándonos

Al ritmo de un blues

Sintiendo

Que tus ojos me besan

Ceñidos

A este aliento de letras.
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por nildajosefinasarmientoj, Miércoles, 07 May 2008 21:09 [ Leer Todos ]
Poesía
La flecha Arial o lombrices pùrpuras


La historia me atrapa como a una muerta en una parcela de tierra del cementerio.
y te busco...
Y no comprendo por qué yo también, estoy muerta.
Y te amo y te busco con los pedazos de mi cuerpo.
Te busco y entre nosotros dos está un funeral lleno de flores
y telas fosforescentes
y lágrimas de pesar
y recuerdos inútiles.
Y te amo más que antes porque sé que ahora vamos a estar hundidos, y la tierra nos tapará.
Juntos, mejilla a mejilla. Y el mundo entero no nos servirá.
El mundo entero llora por nada. Todos lloran por nada.

¡No saben lo lleno de universo que es estar muerto!

Y me acercaré a tus piernas como un topo, cuando huele las raíces con los dientes.
O como un dios que se disuelve en una cascada de savia vegetal.
Ese mismo dios, que ahora me tiene de su mano,
cuando nos amamos como nunca antes lo habíamos hecho...
Nos unimos al asombro, con desesperación.
No importa que el silencio se haga espeso
como un barco cargado de sufrimiento, porque estoy sedienta de lujuria...
Porque te busco, aunque mis partes sufran en la madera...
Porque me llama el silencio que ignora mi sed de tierra húmeda...
Porque tu cuerpo se parece a terrones de tierra. Y soy un fantasma...
Aunque, los fantasmas ya no interesa que existan...
Tu eres un fantasma. Y no importa amamos tendidos en el terror...
Millones de lombrices desperdigadas en este cementerio se aman, también.
Ellas no copulan, hacen la mímica del amor para provocar a Dios y excitar a los seres vivos...
Ellas son tan hermosas, y transparentes, y con anillos de luz.
Tan amarillentas por el calcio de los huesos...

Todo es hermoso en estos días de gloria por estar muertos y jóvenes.
Y nos miramos asombrados,
después de alimentarnos de partes blandas de los cadáveres.
Todo es hermoso
y el miedo es un pasajero
que tiene su pelo cubierto de tierra.

Olga - 2006
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por Sirenaenllama, Miércoles, 07 May 2008 20:44 [ Leer Todos ]
Poesía
Testamento



Testamento


Una palmera hasta los cielos le dejo a mi familia,
un pino con nido y un redondo violetero.
Dos jazmines del aire, un gran magnoliero,
algunos malvones heridos, una orquídea salvaje,
la cala con sus caracoles, el romance de los pájaros
con la enamorada del muro y el vuelo de mis fantasías.
Los aros todos, se los prometí a Angelina
pero aún más me interesa dejarle la risa
y las agujas del tejido.
A Tomás, le dejo el olor de la lluvia en la tierra mojada,
los pinceles y un día ocre de otoños perdidos.
A Ignacio le dejo el don de la palabra, la fruta fresca,
el riego y todo el cultivo.
Son para Facundo los lazos de amor,
mi deseo de caricia y
el beso mas dulce que nadie le dio.
Como Hilanderas de sueños son mis tres hijas.
A ellas les dejo una luz encendida.
Para Julia un domingo glorioso,
la ilusión del amor, un puñado de arcilla.
A Belén le prometo todas mis alegrías,
un hogar como el mío de florecientes colores
y por favor que no olvide: ¡Nada de melancolía!
La piel de las paltas a Majo le dejo,
carnosas pulpas y una mirada fija
que penetre en su alma haciendo cosquillas.
A Horacio no puedo negarle el tatuaje
el espacio de mi lado en la cama grande,
el olor a tostadas, el caer de las hojas, la leche hervida
y el arte de andar sin sombra del cuerpo inmortal
que abre los aires, para hacer fiesta con los sentidos...
A mis amigos les dejo una confesión compartida,
la risa contagiosa, el secreto prohibido
les dejo mi oído y este astrolabio que me hizo volar
No puedo olvidarme de dejarles la magia
Y esta alquimia de andar feliz por la vida
con la creencia absoluta de amar por amar.



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Adoradora de piedras

Dicen que los transparentes cuarzos incitan al amor
y a menudo abren sus blandos corazones,
que entonces quien los tiene sucede por la vida preso
de esa magia que brota de sus vetas.
Piedra preciosa la obsidiana,
rasga y cura la carne cuando el dolor la abre,
me sucede con la turquesa que
me precipita al mar reflejado en tus ojos.
Bien sé los pecados de desmesura que encierra el ámbar
así como así consagrado al silencio.
Poseo piedras de recuerdos, piedras preciosas,
a las que alimento con sol y agua,
les doy baños de luna bajo el concierto de la noche
para tomarle el pulso a la eternidad.


María Cristina Valle
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por María Cristina Valle, Miércoles, 07 May 2008 07:25 [ Leer Todos ]
Poesía
nocivo


Tengo la impresión de que en cada cosa
que he emprendido en mi vida
ha habido algo nocivo desde el principio.

Quizá sea que cuando que exhale
la primera bocanada de aire
tragué la caliente cola de una nube toxica.

Asi que la impronta que dejo en todo lo que toco
es la de una huella contaminada

De siempre desee caminar inmaculado
sobre los cadáveres que exigía mi propia supervivencia
y lo único que anhelo ahora
es deshacerme de mi piel

Mudarla como si fuera un lagarto
¿No basta con vivir solo una vez?
Se puede vivir preguntándome siempre
¿saldré de esta?
...

por oscar alberdi sainz, Miércoles, 07 May 2008 05:42 [ Leer Todos ]
Narrativa
Suicidio


Suicidio


Luego de cincuenta años de investigar, al fin encontré lo que buscaba. He creado una palabra de cinco sílabas que, al ser leída, provoca un fallo irreversible en el hipotálamo, y el corazón del lector deja de latir inmediatamente.

El objetivo de esta investigación fue crear un método rápido, barato, infalible, e indoloro, para aquellas personas que no deseen seguir viviendo, con el único costo de saber leer.

Si usted no forma parte del grupo de personas que no desea seguir viviendo, le sugiero que no lea la palabra que aparece a continuación:

Bramejditorium.


Pd: a veces falla.
...

por animalson, Miércoles, 07 May 2008 03:00 [ Leer Todos ]
Poesía
Primavera íntima en la tierra


... por los huecos sin fin de mi morada
brotan hoy madreselvas y jacintos,
y hermosísima embriaga mis recintos
la esencia de una rosa deshojada;

... huele a luna y a lluvia esta jornada
y a otros panes oscuros y distintos;
sobre el vuelo mortal de los instintos
siente el alma la noche iluminada;

¿ ... cómo puede la vida ser tan bella,
si emergiendo de un ángulo imposible
por el barro se enciende y se destella ?

... en su copa, amantísima y tangible,
entra Dios, y mi ser se hace visible
fundiéndose en el Sol que habita en ella.


… del “Libro de Ahab”. ...

por eledendo, Martes, 06 May 2008 12:55 [ Leer Todos ]
Poesía
AUSENCIA


AUSENCIA

Ansío la nada...
la negación...
la ausencia...

La obscuridad en que se pierda
mi sombra y mi existencia.

Anhelo mi pensamiento en blanco
y mi memoria
sin huella de recuerdos.
Que mi corazón se aquiete
y en mis venas la sangre se detenga.

Y más allá...
plácido mi espíritu
sumido en la nada inagotable.

LUIS MARIA MURILLO SARMIENTO ("Poemas de amor y ausencia”)


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1a. Edición 1999 ISBN 978-958-96366-2-6
Derechos reservados

...

por luis maria murillo sarmiento, Martes, 06 May 2008 09:48 [ Leer Todos ]
Poesía
Insomnios.


Las noches con insomnio
siempre son productivas
siempre queda un poema entre mis letras

en esa duermevela que me ronda
me duermo y me despierto y ya no sé
si estoy en medio de una gran tormenta
o en una fosa honda

se me escapan los sueños y despiertan
millones de fantasmas
los que están a mi lado y los que vuelven
de alguna caminata

acaso sea bueno que alguien siempre
se entreteja en las sombras y despierte
que alguien esté de guardia
para cuidar los sueños de los otros

para cuidar los sueños
de los que ni siquiera somos dueños…

Gra.2/05/08
...

por GRA, Lunes, 05 May 2008 23:36 [ Leer Todos ]
Poesía
Poemas sin titulo


el dragón llegó sin alas
se le quemaron en vuelo
caída la fiera


quedó exhausta sin energía
acabó el día a día su combustible de sangre
se le oxido su potencial
lidió con asuntos terrenos
abandonó sus siete cuerpos
escaramuzas afectivas y familiares
robaron su armonía
algo lo sacó de su eje
le dislocó su rumbo
algo se le clavó en el alma
como una flecha certera, fugaz
el dragón busca aquietarse
retomar su ritmo reflexiona
se investiga se reformula
y calla su dolor.



-------------



necesito perderme
en el marasmo de esta indisciplina
terminar la sobreexigencia
que imprime en mi la realidad
vastedad suprema,
necesito evaporarme
apaciguar tanta fiera suelta.



---------------------



si la vida se puso seria conmigo
tendré que confiar
y salir de la incertidumbre
sé que hay un camino abierto
una brecha suave
que late al compras de mi
lentamente
miraré de lejos los terrenos peligrosos
no me aventaré
basta de herirme con la melancolía
me duele tanta sensibilidad
frenaré mi desborde
tormenta de ideas incesante
la impotencia de mi desaliento
lo irremediable: mi fragilidad.
ando vulnerable
como rosa herida
deshojada ante el peligro
debo soltarme
dejar el control remoto
darme al libre albedrío
andar despacio
y ser llamarada
seguir tenaz ante el propósito
ser mi peregrina del aire



------------------------------



generarme
en prosa con exactitud holística
aquietarme
en estallidos
ser cobaltos en sus gamas
buscar horizontes inexplorados desplegarme en emociones
necesito armar
constelaciones
abrir opciones
otras posibilidades quietas
crecer bebiendo la pócima
que transmute a la magia
necesito el orden de saber
que existe en desapego

en todo lo material
la verdadera materia es abstracta.



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no veré la lucha
de los seres
en su torbellino de dolor
e impotencia
no veré su íntimo temor.



-------------------------------------


si persevero y me adentro en territorios
hondos y cercanos
hablare con respeto conmigo misma
hoy la cita será conmigo
me rescataré
de esta debilidad



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medito y respiro profundo
el flujo del río nace en mi
como el misterio sonoro
que arroja este dolor
con sus sombras profundas.



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¿adónde esta la armonía
de los tonos del día? qué provocativo
se ha vuelto el dolor
con su muda insistencia-
me siento como ha de sentirse un alga
me duele mi dolor
es tan propio
aunque más me duele el dolor del otro
que se clava se tabica se termina
cuánta impotencia!
lloro
lloro lloro
fácil
y no fácil
sin y con lágrimas
lloro
mi columna se carga de peso
la pierna derecha pesa mil kilos
y empequeñezco
a pasos agigantados
casi hasta desaparecer entre catéteres y tubos
sobre la sabana blanca de la noche.



------------



el cambio no se sostiene con nada
lo abstracto anda suspendido en espera
se acumula
refleja mi metamorfosis
cotidiana la impiedad
me lleva hasta algún dolor antiguo
multitudes y trementinas
pinceles cansados y fiebres
penachos duros que ya no sirven
mis manos olvidan los ritmos
se potencian
no sé no se
desde hoy y desde acá desmaya algún anhelo
gritan las telas
desde el rincón inconcluso
nada nuevo para pasar en limpio
sólo la reiteración de mi misma
soy una aficionada de las palabras
y creo en su poder curativo
son sedantes a la hora de la desespera
impotente
fluye mi idea
marea el derivado
aturde el rescate

los libros ansían el aire libre
las hojas ansían la cara al viento
ay de un alerce cuando aplaude
con sus hojas de terciopelo
quién pudiese hoy acariciar su melodía
compartir su concierto de vientos
sin embargo sólo me deslizo
al miedo
y no avanzo
una estaca me clava al colchón
las guías me suspenden de los sueros
que cuelgan de las nubes
más allá del techo
me cuelgo de la ceremonia secreta de las vetas
de la pinotez
lloro la impotencia
que se hace dolor
me congestiono
respiro hondo
cambio el oxígeno
y sigo acá estaqueada
conjurando el corset de vainillas
mirando que a las plantas les falta valor
detrás de los cristales
quién me protegerá
del agresivo mundo de la sequedad?
se ajustarán estos tornillos?
no sea cosa que duelan si escapo!
el tiempo es absurdo
se detiene a anda deprisa
se suspende o se escurre
es vértigo que no alcanza
es intolerable cuando se hace inmortal
gira el mareo
sobre la frente
y la medicación no ayuda demasiado
el nervio se tensa más
crepita el músculo
se crispa
qué sé yo
todo mi cuerpo se empecina

.

cristina valle
marca registrada en reg prop intelectual
n.220345
bs as argentina ...

por María Cristina Valle, Lunes, 05 May 2008 19:54 [ Leer Todos ]
Poesía
a mi hijo


A mi hijo,
siempre le tengo dicho
que cuando las cosas van mal
lo mejor que puede hacer
es cambiar de identidad

A mi hijo,
le explico que si acaba en la cárcel
lo único que deberá de pensar,
a partir de que se cierna tras él
el eco metálico de la puerta de su celda,
ha de ser en como escapar

Podría empeñarme como el resto
de bien intencionados padres

-sin manual de instrucciones
pero hacendosos para que en el futuro
nadie, eso se creen, les pueda a echar nada en cara-

en aleccionarlo con otra serie de valores,
que no son más que buenos consejos
con los que se consuelan
por no poder ya dar mal ejemplo.

Mi propia experiencia, me ha demostrado
que si con el tiempo no los pisotea,
lo único para que los usara
será como rehenes
para pasarse al enemigo

Asi, que me esfuerzo por descubrirle cosas aconsejables.
Por abrir sus pequeños ojos
acerca de lo poco acertado de llevar una silla a un bosque,
sobre todo si esta es de madera.

Que no es práctico usar los dedos
para llevar la cuenta de las estrellas
Que no señale a la gente por ser de mala educación,
y si le pillan disimule
haciendo como si estuviera contando estrellas.

Que mire siempre a los ojos de la gente
para que no pierda la virtud
de saber en cada momento quien le ama



Que no interrumpa a las personas mayores
mientras hablan,
y si alguna lo interroga sobre lo que acaba de decir,
porque lo han sorprendido distraído a su explicación,
responda, con tono de seguridad, que contaba estrellas



Que todo tiene sus límites,
Pero que ese todo dependerá
de a que lado de la cerca se siente
o desde que lugar contemple el cielo

Aun asi, el mayor de los temores,
con el que juego al escondite
al margen de que le ocurra algo
ante lo que no me pueda interponer,
es que acabe por parecerse a mí;

y un día, se descubra a si mismo en cuclillas
ante unos profundos y diminutos ojos de Icaro,
kamikazes deseosos por contar estrellas,
repitiéndole con dudosa convicción una afección
que antes me oyó a mí
y que ha planeado como un todo en su vida:
“no hagas nada que yo no haría”
...

por oscar alberdi sainz, Lunes, 05 May 2008 17:53 [ Leer Todos ]
Autores
Glòria Forasté Giravent


Hoto

Nací sin patria y he construido
los límites que me sostienen.
Con voz tapiada
y mortecina el alma,
respirando silencios,
tejí el jergón de hilo en que moraba.

Y a pesar de que ahora
lleve mi cuerpo abierto, las manos extendidas,
del viento la entereza, los ojos de la mar
para apresar la ofrenda de tu voz
(todo te lo daría, si supieses
como se hace fértil mi camino)

quizá habrás de hurgar para atraparme
y descender al fondo
donde vive aquel ángel :
el que decapité mientras moría.

Del abrazo

Cansada del amor iconoclasta
más allá de la entrada de las formas
me he desplegado en ti
y he encontrado un lugar para abrigarnos.

Esto sucede, si cuando te adentras
rozas el corazón, llegas al cuello
y alcanzas la garganta- palacio de cristal del yo más íntimo-,
ya que ella es quien me nombra las palabras
y grita el desorden de mi nombre.

Todo es sencillo entonces
vivir incluso me parece fácil
tal como ese café que compartimos
entre diarios, murmullos y papeles.

El peso del temblor de cada abrazo
nos sostiene.


Umbral

Entre tu y yo, ese umbral
se parece a la distancia
que hay desde el vientre al deseo
o desde el beso a la cara
desde el silencio al sonido
de la noche hasta la albada
desde mis pies al asfalto
de la arena hasta la playa.

Me conforta conocer
-envuelta de viento y calma-
este límite que existe:
qué nos une y nos separa.

Entonces

En ese momento
cuando mi cuerpo se acurruca y soy redonda
y me repliego y soy círculo
y soy flexible, maleable y dúctil
y soy capullo,
llega en mi el génesis
como el primer momento de la creación
cuando dios dijo que se haga la luz
y fue la luz,
que se haga el mar
y el mar se hizo.
Igual que ese milagro, me abro toda
no lentamente, sino como un soplo,
como un milagro, igual
que ese momento mágico
donde de la nada se hizo todo
en ese momento os digo
toda yo me vuelvo boca
boca mis manos, boca mis ojos,
boca la cóncava curva de mis piernas,
boca mi espalda, boca mi sexo,
boca mi boca
sedienta y seca
con la fuerza del vértice
que me gime por dentro
y toda yo soy grito
porque hay algo en mí que ha de florecer
porque soy incompleta y vacía
y es esa vacuidad la que me quema.
Es entonces, os digo, cuando exploto
y cuando grito y grito:

llena toda mi boca, ocúpame.


Razones de amor


Porque te sé un huérfano, como un niño de Dickens,
llevando una cesta de flores en la mano,
porqué te sé un infante encerrado en la alcoba
donde nunca llegaba la luz del comedor.

Por los malabarismos, como sombras chinescas
de luz y de penumbra. Por los labios que muerden
con toda la avidez de una granada roja,
con toda la saliva de tu íntimo afán.

Porque en las noches claras me encuentro entre tus brazos
y en las noches oscuras tu aliento es quien me calma.
Por sólo esos porqués yo ya te amaría…
y te amo además, por lo que no te he dicho.

Extrañeza

Alguna vez, me dices,
cuando abrazo a la mujer que quiero
se vuelve evanescente
mientras ella se pregunta
qué hace un extranjero en su cama.

Los cuerpos, piel a piel,
no conocen las letras del silencio
alzando un abismo entre los dos
donde cabe lo extraño.

Es un instante sólo,
pues todo vuelve a su lugar pausadamente
y nos deja el aroma del aura y del misterio
que rodea el amor.

Tiempo de amar

Esas mujeres, esos cuerpos de mujeres
que se dan cita en mi bien-amada
dejan tras la puerta
como un despojo inútil
todo lo conocido
sus ideas preconcebidas sobre el amor.
G. Luca


Me acerco a ti
como un juego de espejos sobrepuestos
con todas las caras de las mujeres que llevo
desde el fondo ancestral, imperceptible y errático
que me empuja.

Así perpleja
como si el cielo fuera una noche en London
mientras la lluvia huye,
sorprendida incluso de encontrarme
en esa busca inédita.

Tal si por vez primera , cada vez
fuera la puritana, la lúcida y la lúdica,
la delicada ninfa, la dócil y carnal
vampiresa de amor

Con furia voy a ti, al juego inenarrable,
más allá del instante de la búsqueda,
y soy como soy:
fidedigna extranjera.

Así cuando me hallo
en el tiempo de amar.

Así me acerco a ti : compleja y llena.


Depositario

…el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.

Pandémica y celeste, de Gil de Biedma.


Estos pequeños gemidos
que vuelco sobre ti,
de lejos vienen,
de una tristeza antigua.
De dentro vienen, llegados desde fuera,
y anudan el dolor, amor y muerte.

Son mi presente.

Te hago depositario.
...

por Espejismo, Lunes, 05 May 2008 17:16 [ Leer Todos ]
Poesía
Lo que la boca no se atreve a murmurar


Contamos palabras,
abrazos y símbolos
con estas manos remarcadas de tinta.

Fabricamos muros frente al enemigo,
para que no nos hiera.

Combatimos a capa y espada nuestro nombre,
para que nunca se diluya.

Nuestro rostro es una esfera, una lumbre,
una posibilidad de asombro frente al espejo.

Compramos pañuelos de seda
para llorarnos todo el dolor
de madrugada,
mientras
la noche nos pervierte.
...

por Veronica Cento, Lunes, 05 May 2008 14:15 [ Leer Todos ]
Poesía
Sólo verla volvera querer


Después del tiempo,
Sólo verla volver a querer.

Sólo volver a verla querer
Y del deseo a la desidia,
Puesto que…
Y ni qué cuidar de qué;

Por el dolor de echar de menos,
También del dolor la fruición del deseo;
De echar de menos el dolor,
La fruición del con el amor,
Regodeo.

Y después del tiempo, la espera;
Sólo verla volver a querer
Del con el amor regodeo;
Que contra la indiferencia se alza
La ignorancia del contrariado.

Sólo verla y volver a querer
Y ni qué cuidar de qué.
...

por Iván Mauricio Lombana, Lunes, 05 May 2008 10:24 [ Leer Todos ]
Narrativa
Dejalo sonar


- No! no lo cojas!...

Se decia en voz alta, esperando su llamada.

Mar Sánchez ...

por Mar Sánchez, Lunes, 05 May 2008 05:29 [ Leer Todos ]
Narrativa
Cuentan que es cliente habitual en una floristería


Cuentan que es cliente habitual en una floristería…

Vivía en una ciudad grande, populosa, llena de humo. El gris arañaba el azul del cielo, los tonos vivos de los edificios, el verde de los jardines. Nadie conocía a nadie y a nadie le importaba. Tampoco sucedió como en los cuentos, cuyo escenario suele mecer a sus protagonistas en la cuna del símbolo y las señales. Por eso el día en el que nació aquella abominación el trueno no se dignó a hacer acto de presencia, las nubes no lloraron por la Humanidad, ni tampoco acudió el silencio, que hubiera sido un heraldo adecuado del acontecimiento. No. Su nacimiento fue aséptico y vulgar.

Ahora se lava los dientes, duerme con zapatos y pillacorbatas, naufraga en Internet y abusa del teléfono móvil. Está virtualmente muerto y se rodea de muerte, pues sólo para ella tiene ojos.

Ya no reside en la ciudad, sino en el desierto. O eso cree, pues jamás pisa la calle.

Las persianas de su casa están permanentemente cerradas, no tolera más luz que la eléctrica, ni más aire que el que apenas se filtra través de la mosquitera que blinda su balcón. Las paredes de su vivienda se asfixian bajo infinitas pegatinas de códigos de barras. Su mobiliario, un mausoleo de deshechos industriales; restos de latas, envases, frascos...

Y, aunque no me creas, cuentan que es cliente habitual de una floristería.

La vendedora de flores es como un hada, siempre joven. Tal vez no llegue a mudar sus cabellos dorados por canas, pues no hay alma que soporte que sobre un ser tan puro pueda caer la corrupción de los años. Para sus tersas mejillas siempre es primavera, Ella no entiende el mundo sin luz, aire, agua, pasión y vida. Muchos la pretenden, sin ver que su corazón no podrá ser entregado, pues le fue arrancado del pecho y trasplantado a la húmeda tierra de una maceta de geranios.

Él le compró rosales. Murieron. Él le compró orquídeas. Murieron. Murieron también las flores de pascua, las margaritas, las fresias, los pensamientos. Murieron hasta las malas hierbas que él nunca compró, pero que brotaron al amparo de la buena tierra, desafiando la adversidad.

Él no se deshacía de los cadáveres. Al contrario. Los aplicaba en un rincón especial de su casa, para contemplarlos a placer.

Un día compró la maceta de geranios. Ellos no morían. Resistieron a las torturas que habían llevado a sus predecesoras a apagarse. El monstruo, incapaz de entenderlo, a veces reaccionaba con ira y otras con desprecio, pero ninguno de esos extremos parecía afectar a los geranios.

Las plantas normalmente son sensibles, esclavas del cariño y los cuidados que se le demuestran. Tantean su mundo con sus raíces y abren sus pétalos a lo que el destino desee ofrecerles. Son débiles pues no dependen de sí mismas… pero esa planta no era como las demás porque ésta era una planta con corazón; el corazón de la vendedora de flores.

El que siempre estuvo muerto morirá mañana. Su cadáver seguirá agarrando por el tallo a sus geranios, eternamente prisioneros en aquel lugar infame. Ellos, que además de tener corazón tienen memoria, subsistirán siempre jóvenes, intocables por la corrupción, aunque atrapados, porque el recuerdo del agua es mejor que el agua y el recuerdo de la luz es mejor que la luz…
...

por Plumamordaz, Domingo, 04 May 2008 22:48 [ Leer Todos ]
Narrativa
RAIMUNDA


Raimunda sabe que los años no hacen sino envejecer a la gente y llenarla de experiencia, nada más. Sabe también que la muerte la va a visitar más pronto que tarde, para llevársela al otro mundo. Vendrá ataviada con una túnica negra y escondiendo su rostro bajo una capucha o un sombrero. Pero todo esto nunca le ha causado pesadumbre alguna. Raimunda ha sido y será ante todo una mujer de campo. Ha trabajado sin hacer caso a la extenuación y ha padecido los avatares de la vida con la cabeza muy alta, y por supuesto, nada la va a amedrentar. Tiene demasiado trabajo para dejarse vencer por los años.
Raimunda, desde que alcanza su memoria, se ha levantado todos los días con el amanecer, en cuanto asoman por entre las ranuras de las ventanas los primeros rayos de sol. Con sus más de ochenta años, bien puede decir que nunca ha dejado de madrugar; ni siquiera cuando parió a Vicente, su pequeño. A ella ese embarazo la pilló con cuarenta años y el niño venía de nalgas. Pero, después de dos días y medio soportando los terribles dolores del parto entre arados y animales, lo tuvo, ¡vaya que si lo tuvo! Era el quinto hijo, y el último. Y también el primero en morir. A pesar de lo grande que se le criaba, la criatura se le fue con cuatro años de unas fiebres. Raimunda creyó morir con él, deseó ser enterrada con él. Pero el destino no lo quiso así y la mujer tuvo que sacar fuerzas para seguir viviendo.
El sufrimiento no abandonó el hogar de Raimunda, porque como dicen en el pueblo: “las desgracias nunca vienen solas” y a los pocos meses, las mismas fiebres se llevaron a Ramona, su segunda. La más guapa. Un año más tarde, Ramón, su marido, moría aplastado por las ruedas del tractor. Nadie supo nunca lo que ocurrió, ni qué hacía el hombre tumbado debajo de la máquina. Hablaban que quizás dormía la borrachera a la sombra, pues su afición al vino era más que conocida en el pueblo. Desde entonces, Raimunda siempre ha sospechado que Dios la castigó por algo malo que había hecho y que nunca llegó a saber qué fue porque nadie se lo supo explicar, ni siquiera don Pío, el cura. Jamás ha querido quitarse el luto, por si acaso.
Raimunda tuvo que criar sola a los tres hijos que le quedaron: dos hembras y un varón. Trabajó duro y peleó como una loba por ellos. Pasó miserias y conoció el hambre y la mezquindad humana, pero los sacó adelante y sin ningún hombre, a pesar de lo que le aconsejaban las vecinas.
- Raimunda, aunque no seas ya una moza, todavía tienes tres niños que criar. Deberías buscarte un buen hombre, honrado y trabajador – le decían.
Pero no les hizo caso. En su casa no entrarían más hombres. Ella sabía arreglárselas sola. Y eso es precisamente lo que ha hecho casi toda su vida, apañárselas sola un día tras otro.
Sus hijos han crecido sanos y llenos de alegría. Aunque, hace unos años tuvieron que marcharse a la ciudad a buscarse un futuro, un futuro que en el campo ha dejado de existir, porque, como bien sabe todo el mundo, la tierra se está muriendo. Y por ello nadie se extraña de que las estrechas callejuelas del pueblo estén desoladas y mustias. Ya sólo transitan unos cuantos viejos y unas pocas mulas. Los únicos jóvenes que quedan son los dos melgos de la Emilia, que, a pesar de que ya andan cerca de los cuarenta, tienen los pobres la mente algo nublada y no pueden valerse por sí mismos. Raimunda recuerda muy bien el día que nacieron porque por entonces ella ejercía de partera del pueblo y de los alrededores. Ayudaba al médico y atendía a las parturientas antes y después del parto, y aquel fue uno de los más complicados y largos que ha asistido, y para colmo, el médico no pudo llegar a tiempo. La llamaron antes del mediodía y, con la caída del sol, Raimunda ya pensaba que ese parto no podía acabar bien: o moría la madre, que era demasiado joven, o lo hacían los niños. Pero ella era mujer con muchos años de experiencia como matrona y al final los consiguió sacar sin que muriera nadie. No tardó en darse cuenta que las criaturas no eran normales, nacieron con la cabeza deformada, pero estaban vivos. Las viejas decían que era por el eclipse de luna que hubo la noche del parto.
- Los eclipses son un mal presagio y sobre todo si vienen gemelos – decía Jacinta, la más anciana del pueblo.
Pero Raimunda nunca ha creído en esas tonterías, fue la voluntad de Dios y nada más. Al día siguiente el médico examinó a Emilia y a los dos niños. Confirmó que las criaturas habían nacido con un problema en la cabeza y que no pasarían de los diez o doce años. Ya han cumplido los treinta y ocho, y siguen vivos. Un poco faltos, eso sí, pero nada más. Ahora ya no es igual, porque las mujeres paren en los hospitales con médicos y enfermeras y además, ella hace ya muchos años que dejó de ayudar en los partos. Y es que todo ha cambiado y seguirá cambiado cuando ella no esté.
Raimunda ha salido temprano al campo. Ha ido al huerto que tiene junto a la acequia para ver cómo van los tomates. Pronto estarán listos para ser recogidos. Luego se tirará todo un día escaldándolos para quitarles bien la piel, metiéndolos en los botes de cristal y, tras cerrar las tapas, poniéndolos al baño María. Así tendrá tomates para varios meses. Incluso sus hijos se llevarán unos cuantos botes cuando vengan a visitarla. También se ha pasado por los tres bancales que tiene con cebada. Este año habrá una buena cosecha, la espiga está hermosa y el grano crece gordo y con peso.
De regreso a su casa, la anciana se ha tenido que sentar a la sombra de los almendros de su primo José. Está muy fatigada y la respiración le sale floja. Le cuesta reconocerlo, pero, sabe muy bien que ya no tiene años para andar por ahí sola; sin embargo, nunca ha podido estarse en su casa quieta y sin hacer nada, además, ahora esa casa está tan consumida por los años como ella y los recuerdos que la habitan le producen una gran tristeza, y ella no es mujer que permita que la tristeza le encoja el alma. Aunque, a veces, la pena es demasiado grande como para soportarla, y es entonces cuando su mente se debilita y la angustia le hace sentirse vacía y muerta.
Raimunda cierra los ojos cuando siente en su cara el aire fresco del atardecer.
- Puede que llueva – se dice en voz alta.
Levanta la cara y mira un puñado de nubes oscuras que empiezan a asomar por el horizonte. “Puede que sí”, piensa. Intenta levantarse, pero la artrosis le recuerda que va a necesitar un buen rato para conseguirlo.
- Hola, Raimunda.
La mujer tuerce la mirada hacia la voz. Una figura vestida de negro y con un gorro de ala ancha, bastante viejo y descolorido, se ha colocado muy tiesa entre ella y el sol. A la anciana no le hace falta preguntar nada, sabe muy bien quién es. Porque es tal y como ella se la había imaginado, vestida de negro y con los ojos sin vida, como hechos de porcelana. Se fija en sus manos, son alargadas y huesudas, aunque no son las manos de un esqueleto. Afortunadamente, la Muerte no es un esqueleto que va por ahí enseñando sus huesos a todo el mundo, para Raimunda eso hubiera sido de muy mal gusto.
- Me parece que va a romper a llover en menos de una hora – dice volviendo a mirar los nubarrones del horizonte.
- Puede – le responde la Muerte.
- Hágase a un lado, si no le importa, me tapa los últimos rayos de sol – añade la mujer con la voz bien templada.
La Muerte se aparta y se sienta junto a Raimunda. Las dos, en silencio, contemplan cómo el sol enrojece de sangre las nubes que cabalgan sobre la línea del horizonte.
...

por nieves, Domingo, 04 May 2008 14:27 [ Leer Todos ]
Poesía
sin remedio


fuiste una vez
y después de ello nunca
nunca más dedos posándose en los labios
nunca más dulce
aquel abrazo de pasillo
mate en la cama y jaque a la tristeza
la noche no tenía puertas ni paredes
éramos nuevos y locos (easy riders)
vimos futuros tras las hilachas del pasado
"no estamos solos, ya no estaremos solos
el aire huele amor
abracadabra"
se hizo la fiesta y estuvimos nosotros
vaciaste tres barriles de promesas
mi corazón de megabloques reconstruido
tenía miedo de perder todas sus piezas
mi corazón forrado por el plástico
no era de nylon -lo juro- era un pájaro
era incapaz de cantar si no era a dúo
era incapaz de salvarse de tus flechas
mi corazón de hostia te quería
aunque tú lo derritieras con la boca
mi corazón nunca me ha querido
es el judas que siempre me traiciona
viva mi rabia y el miedo que me tuve
viva el dolor que libera mis cuerdas
te tuve tres segundos y desde entonces
no hago otra cosa que buscarme
voy a abrir mis fauces y a engullirme
no quiero envenenarte con mi pena
mi dolor no ha dejado de estar joven
mientras yo
envejezco
de tristeza

. ...

por Sabeli CeballosFranco, Domingo, 04 May 2008 09:06 [ Leer Todos ]
Poesía
Ilusión.


Te agigantas en la distancia

No cubre mi pensamiento

Ese tu rastro infinito

Nublándome de nostalgias.


Peregrinar furtivo

Certeza de marisma

Sueños que se agostan

A orillas de la inconstancia.


Mudo es el recado

En esta brevedad

Desafiando

Tu pasaporte de errante.


Me adentro y te alejas

Tan sólo ilusión óptica

En medio de esta soledad

Que me derrota.
...

por nildajosefinasarmientoj, Sábado, 03 May 2008 21:16 [ Leer Todos ]
Narrativa
UNA CARTA Y UNA FLOR


Hay amores inefables, excelsos, y tan incomprendidos por ser espirituales que se niegan a desaparecer, algunos; otros perduran en la inmortalidad del tiempo. Quizá con el transcurso de los años el dolor, cuyas alas abrazan las heridas, sea más soportable, mas no se van del todo porque echan raíces en el alma difíciles de arrancar. Desde luego, me refiero únicamente al increíble sentimiento que despertaste en mí la noche en que ambos vagábamos como dos ciegos nocturnales en busca de la luz… Dos trozos de cielo sin estrellas. Dos, sólo dos que unieron sus mutuas soledades. Y fuimos uno para abatir tempestades y librar batallas sin más armas que nuestro amor… Amor a intervalos, amor que tocaba los dinteles del ensueño, partió tu fantasmal silueta a la distancia y se esfumó para siempre tu alborada.

Mirando al cielo he intentado hallar una señal que derribe el muro de mis interrogantes y al no encontrarla, exhausta ya de la tortuosa bruma del pasado, he venido hasta aquí para esconder tu imagen y tu voz en el silencio de esta tumba en la que dormirá tu recuerdo inmerso en el sueño del olvido. Ya lo ves, ha llegado el inevitable momento del adiós, el mío, y he traído para ti la última flor de aquel nuestro verano y una carta en sobre abierto que no sabrás leer porque encierra en versos lo que no te dije, lo que no escuchaste, lo que no captaste en el misterioso lenguaje de mis ojos.

El aire de esta tarde mece en vaga melancolía las ramas de los árboles; puedo sentir el gélido océano de tu ausencia una vez más, la última, mientras la mansa luz se va extinguiendo poco a poco en el horizonte. Sé que debo partir antes de que la noche de la indecisión me atrape en sus dominios y borrar las huellas del sendero que me llevó hasta ti para no encontrarlo si alguna vez me invadiera el absurdo deseo de volver a abrir el sepulcro del recuerdo.

Lucidez, gotera del alma
E.M. Cioran
____________________
...

por Thiara Montesinos, Sábado, 03 May 2008 13:37 [ Leer Todos ]
Autores
Sabeli Ceballos Franco


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Sabeli Ceballos Franco nació en Campeche, Estados Unidos de México, en 1967. Es catedrática en la UAC, y fue designada como becaria Fulbright, en base a su trabajo de enseñanza del inglés como segunda lengua.

Ha publicado diversas plaquetas, trípticos y librillos. Ha sido antologada en “Cartas al Reino, antología poética”.

Aquí están en formato PDF sus E-Books Balada para dos locos y Entrega Inmediata.

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por Espejismo, Sábado, 03 May 2008 05:02 [ Leer Todos ]
Selecciones
Mujer en su ventana (Olga Orozco)


Ella está sumergida en su ventana,
contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente
inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro,
y sin embargo el cielo continúa pasando con sus
angelicales procesiones.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste;
allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos,
como si nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa
sobre el polvo y humo de otra casa.
Inhóspito este mundo.
Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
- ¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe,
ni el que se va creyendo que de los lazos rotos nacen
preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los
paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su
ventana,
la simple arquitectura de la sombra aislada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio,
un adiós,
hubieran sido el verdadero límite,
el abismo final entre una mujer y un hombre.

...

por Espejismo, Sábado, 03 May 2008 03:33 [ Leer Todos ]
Selecciones
Poemas de Anne Sexton


Los bombarderos


Nosotros somos América.
Somos los que rellenan los ataúdes.
Somos los tenderos de la muerte.
Los envolvemos como si fuesen coliflores
La bomba se abre como una caja de zapatos.
¿Y el niño?
El niño decididamente no bosteza.
¿Y la mujer?
La mujer lava su corazón.
Se lo han arrancado
y se lo han quemado
y como último acto
lo enjuaga en el río.
Este es el mercado de la muerte.
¿Dónde están tus méritos,
América?




La balada de la masturbadora solitaria


Al final del asunto siempre es la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
fuera de la tribu de mí misma mi aliento
te echa en falta. Espanto
a los que están presentes. Estoy saciada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Dedo a dedo, ahora es mía.
No está tan lejos. Es mi encuentro.
La taño como a una campana. Me detengo
en la glorieta donde solías montarla.
Me hiciste tuya sobre el edredón floreado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío,
en la que cada pareja mezcla
con un revolcón conjunto, debajo, arriba,
el abundante par en espuma y pluma,
hincándose y empujando, cabeza contra cabeza.
De noche, sola, me caso con la cama.
De esta forma escapo de mi cuerpo,
un milagro molesto, ¿Podría poner
en exhibición el mercado de los sueños?
Me despliego. Crucifico.
Mi pequeña ciruela, la llamabas.
De noche, sola, me caso con la cama.
Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.
La dama acuática, irguiéndose en la playa,
un piano en la yema de los dedos, vergüenza
en los labios y una voz de flauta.
Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí como se rompen una piedra.
Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.
El periódico de hoy dice que se han casado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Muchachos y muchachas son uno esta noche.
Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.
Se quitan zapatos. Apagan la luz.
Las brillantes criaturas están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente. Están más que saciadas.
De noche, sola, me caso con la cama.



Cerdo


Oh tú máquina de tocino marrón,
cuán dulcemente yaces,
engordando una libra y media por día,
tú, par de calcetines enrollados,
tú, pesadilla de perro,
tú, con el hocico aplastado
pero las orejas extendidas,
tus ojos blandos como huevos,
cerdo, grande como un cañón,
cuán dulcemente yaces.
Por la noche estoy tendida en mi cama
en el armario de mi mente
y cuento cerdos en un corral,
marrones, moteados, blancos, rosados, negros,
avanzan por la lanzadera hacia la muerte
del mismo modo en que mi mente avanza
buscando su propia pequeña muerte.


La música se desliza hacia mí


Espere señor. ¿Para qué lado queda casa?
Ellos apagaron la luz
Y la sombra se mueve en la esquina.
No hay señales en este cuarto,
Cuatro mujeres, de más de ochenta,
Cada una con pañales.
La la la, oh… la música se desliza hacia mí,
Y puedo sentir la melodía que tocaban
La noche en que me dejaron
En este instituto privado sobre la colina.

Imagínenlo. Una radio sonando
Y todos aquí estaban locos.
Me gustó y bailé en un círculo.
La música se derrama sobre la razón
Y, de una manera divertida
La música ve más que yo.
Quiero decir que se acuerda mejor;
Recuerda la primer noche aquí.
Estaba el sofocante frío de Noviembre,
Hasta las estrellas estaban adheridas al cielo
Y esa luna demasiado brillante,
Pasando a través de los barrotes para pegarme
Con un canto en la cabeza.
He olvidado todo el resto.

Me atan a esta silla a las 8 A.M.
Y no hay señales que indiquen el camino,
Sólo la radio, sonando para ella misma
Y la canción que recuerda
Más que yo. Oh, la la la
Esta música se desliza hacia mí.
La noche en que llegué bailé en un círculo
Y no tuve miedo.
¿Señor?


...

por Espejismo, Sábado, 03 May 2008 02:34 [ Leer Todos ]
Poesía
Mi camino con vos...


Camino junto a vos en la mañana
en el día y proyecto de otro día.
Camino junto a vos en la jornada
y en el anochecer que me alimenta.

Caminar a tu lado es una fiesta
que a los dos nos alarga la mirada,
a veces hay un gris que nos envuelve
y nos esconde el sol y nos detesta.

Otras veces es fuego y es protesta
que nos deja hecha trizas la jugada.


pero camino junto a vos

porque vos sos mi mano, sos mi guía,
y no quiero marcharme de esta fiesta
sin llevar tu sabrosa compañía.

Gra. 2/05/08. ...

por GRA, Viernes, 02 May 2008 17:49 [ Leer Todos ]
Poesía
Nenúfares


Tú: insondable esplendor de azul y plata
húmedo lecho donde nenúfares
raudos, airosos bogan cual regata
tamizando armoniosos los juglares.

Soledad infinita ¡Subyugante!
Sólo el viento silba melodioso
su cantar es el verbo del instante
cual acorde de cuerdas, quejumbroso.

¿Eres quizá hábitat dónde las musas,
recreando su alegoría arrolladora,
entre flores aromáticas, profusas
trasmiten su grandeza seductora?

Mitológicas imágenes de embrujo
coronadas de nimbos argentados,
aquél hechizo de gloria me sedujo
sumerja entre matices acerados.

Tras el remanso del lago se perfila
la esfinge majestuosa y solitaria
es la montaña llenando la pupila
auténtica, soberbia, temeraria.

Mariam ...

por Mariam, Viernes, 02 May 2008 11:44 [ Leer Todos ]
Autores
Una pareja flota en el agua (Olga Ravelli)


Una pareja flota en el agua.



Olga Ravelli.



Poesía 2004 - 2006










Testa di Campello



Arte de tapa:
Reproducción de una pintura
de Alvaro Ardao
(uruguayo – contemporáneo)





















Atravesando mi cuerpo.

Atravesando mi cuerpo…
tengo un mar
de arena y sal.

Quiero indagar
si estoy
sangrando poesía.

Quiero indagar
si en lo oscuro
quedan huellas
que penetraron
con la luz.

En mi cuerpo
hay una mujer.

Vengo desnuda
a encontrar la palabra
alojada en mi alma.

Me zambullo en la sangre.
Mis huesos,
son mástiles quebrados.

Las vísceras,
me reclaman salir
por la garganta.

Entrelazados
a la vigilia y a los sueños,
campos de flores y de muertos
se suceden en mí.

Quiero
mirar a esos ojos
para ver lo que miran.
Me sacude la fuerza
con que va esa mirada.

Todavía no he podido escapar de mi boca.
Desciendo
hasta mi sexo.
Y no tengo barreras.

Entre tanto vacío
perdí la poesía.




Rituales 1


El sol se instala en su cuerpo,
y las piernas sacuden su tronco,
marcando el ritmo.
Ella es la heredera de cadenas y orquídeas.
De placeres non santos.
Rituales.
Espejismos en el borde de lo imposible que van
devastando su corazón.
Apenas sostiene el alma en ese cuerpo.

La recorre un universo de fantasmas.
Ellos se instalan en el mapa de su génesis.
El pasado le sujeta la piel.
Hembra de siglos atrapada
en una profunda cicatriz
que fue la herida mortal de sus ancestros.

En la orilla puede unir el cielo con el agua.
El viento abanica sus caderas y ella suelta sus tentaciones al fuego.
Abraza el aire y es campana de barco
a la deriva.

El mar chupa su piel, y con su espuma
de esperma, la posee.

Fecundada con magia.
Ya no es de nadie y es de todos.
Camina acompasada.
Duras las pantorrillas. Firme la carne.
Plano el vientre.
Concebida va hacía los brazos
de su amante.
No se detiene.

Sobre la arena arden sus huellas.













Rituales. Y en el comienzo...


¡Estaba tan luminoso y fresco!.
Las estrellas coincidían.
La luna se apareaba con el viento.
Todo encajaba.
Perfecto.

(Mi mano se extiende para buscar tu corazón. Siento su latido.
Aquieta mi ansiedad acariciar tu pecho.
Yo soy la sacerdotisa de tus noches.
Me entrego a tu melancolía).

Ellos, consagrados por su especie,
creaban el camino de la vida.
Ellos se tomaron los brazos.
Y se miraron a los ojos.
Los cuerpos desnudos
sometidos al fuego.
Los rituales habitando en el impulso.

Los gritos del pueblo consagrarán
la certeza de su supervivencia.


(Me muevo despacio sobre tu cuerpo.
Me estiro por él.
Yo quiero que me sientas.
Atravieso tu piel y caigo por tus entrañas.
Te derramas en lava por mis piernas.
No me miras.
No hay movimientos.
No hay palabras.
Nos quedamos agónicos.
¡Ah...nuestro placer!)

Perecerá el cosmos.
Todos renaceremos entre las cenizas.
La luna dejará caer el fruto de sus entrañas.
Y crecerán los retoños.

El pueblo alabará.









Simplemente menos espera.


Me encontré en ese baño
atravesándome a tus cejas extendidas,
sosteniéndome en el aire.
Te metiste en mí entre ahogos
y nervios encendidos,
como instrumentos musicales.
Con sus cuerdas que tocaban irresistiblemente.
Hiciste eso…
Y parecía que la música se deslizaba
hacia mí.
Tú, puro genio trabajando,
que entra al fuego.
Yo, caminando vestida, sin marcas
de ese viaje.

La casi innombrable obscenidad regresa.

Ahora voy desnuda
por tu cuerpo desnudo,
en el piso mojado.
Me dejo tomar por el enemigo.
Me ahogo por sus piernas.
Y me como al enemigo.

Acepto su destreza, su magia,
hasta su fuerza.
Soy suya sobre el agua.

De noche, sola, no imagino la cama.
Debajo.
Arriba.
En espuma
y espuma.
Hincándose y empujándome.
Las luces de tu pelo adherido
a las estrellas.
La luna demasiado brillante en tu boca
pasando a través de mis barreras.
Mientras, como una cosa acuática irguiéndome en tu playa.
Me quedo en el agua sin ver,
sólo sintiendo.
Me dejo arrastrar.
Subir.
Bajar.

Antes o ahora.

Mi perro no tiene narcisismo.


Necesito buscar un sustituto.
Necesito a mi perro.

Está la reacción a la amenaza
contra la humanidad.
Está el peligro inminente
de la destrucción total.
Algo me exige ser humilde
hacia los hechos
y no es el momento de tener
una actitud dubitativa
o buscar un refugio en el narcisismo enterrado.
Todo está en alguna de mis devaluaciones.
Pero sí, tengo miedo, lo confieso.
Es el miedo incestuoso
de una folie à deux (locura de a dos)
que hace enmarañar mi realidad
con el seno materno.
Como no pude imaginarlo, no lo supe.

Las partes antropométricas de mi perro son perfectas.
Dicen que es de caza.
Nació para ir a buscar a los patos muertos.
Dicen que su boca es suave.
Y él tiene casi la altura de mis manos.
Tiene el pelo cortito, terso, tibio.
Las orejas enormes.
Las patas largas, la cola larga,
la mirada intensa.
Y los ojos verdes.
Tiene un caudal inagotable de ternura.
Me sorprende. Me atrapa su confianza.
Mi perro vive en un ritual vacío.
Separado de todo.
A veces corre detrás de algo que solamente él ve. (No creo que sea un pato)

Mi perro tiene un mundo vulnerable.
Yo soy su mundo.










Perversión de los atajos

1
Voy y vengo por todos los caminos.
Me pierdo.
Los caminos familiares son desconocidos.
Me pierdo en la lluvia del verano
como me pierdo en tu cuerpo.
Me pierdo de noches aburridas.
Me pierdo sin soñar,
por el paso de nuestras veredas.

2
¡Ay nuestra historia entre mis pies!
Tanteo a ciegas. Y otra vez me pierdo.
Es casi un imposible.
Es casi una estupidez.
Vuelvo a errar el tiro.
Y me pierdo como siempre.

3
(Este experimento de fugarme está abriendo tantas puertas…)
Clandestinidad de manos y de trampas
que hurgan cuerpos.
Y caen desde los estantes de las vivencias.

4
Así
me pierdo
en huellas
de otro tiempo
único en la piel.

5
Banalidades que hacen sórdido este bostezo.
Y sigue lloviendo.
Mi abandono.














Anhelos desde la humedad.
(Dedicado al ladrón.)

Pestañas-barreras
aplastadas
por
el
Hombre-roba-secretos.
Desde
el
Horizonte-ombligo
y hasta
las
Piernas-insalvables,
depreda a
la
Vagina-costumbre.
Ensombrece
al
Útero-sombra.
Bajo un sol semivivo
penetra a
la
Mujer-sangre.




Cuerpo-mío
atraviesa
el
muro-excusa.

Hombre-roba-secretos
y mujer-sangre
quedan
sin coartada.

















El agobio de lo cotidiano.
Algo que no podemos compartir.

Recuerdo a los borregos cuando
están con sus madres
Se prenden a sus ubres,
balan detrás de ellas
Las reconocen, pegados a su olor y su piel.
Terminan un día olvidando
quién los alimentó.

Viene la cartonera.
Junta latas y papel en la quema.
Se droga
y vende lo que tiene
y no tiene.
La co ...

por Espejismo, Jueves, 01 May 2008 22:59 [ Leer Todos ]
Poesía
POESIA


EDUCAÇÃO

CONDIÇÃO BÁSICA
DO SER HUMANO
MELHORIA DE VIDA
ECONÔMICA E CULTURAL
DE UM GRUPO SOCIAL.

PARA UM MUNDO
EM TRANSFORMAÇÃO,
EDUCAÇÃO
DEVE SER PERMANENTE
DENTRO DA REALIDADE
DA CRIANÇA E ADOLESCENTE.

TORNANDO-OS CIDADÃOS
DESENVOLVENDO A NAÇÃO
VENCENDO OBSTÁCULOS
DIANTE DOS FATOS
QUEBRANDO BARREIRAS
E PRECONCEITOS

AJUDA AO FRACO
SAIR DA MISÉRIA E POBREZA
COM A RIQUEZA
DO CONHECIMENTO E CULTURA
QUE FAZ A CORRENTE
DE UM PAÍS PARA FRENTE!

LUCIANE SILVA
PROFª E P